La Caída de los Estados Unidos

“Porque un día está cercano, sí, un día que pertenece a Jehová está cerca. Un día de nubes, un tiempo señalado de naciones resultará se 

Ezequiel 30:3-

D-14-Downfall-of-America-copy-2El mundo entero está a punto de ser testigo de uno de los acontecimientos más impresionantes de la historia. Sí, sucederá lo que para muchos puede considerarse como inimaginable. Esta noticia de primerísima plana sucederá porque el Señor Sobernao Jehová lo ha anunciado y pronosticado; y esta noticia servirá para anunciar que el aterrador día de Jehová ha comenzado. Según el profeta Ezequiel, ese día será un día de angustia y tinieblas para todos los pueblos del mundo. Sí, “Un día de nubes, un tiempo señalado de naciones resultará ser”.

Pero, ¿Qué es exactamente un tiempo sañalado para las naciones?

Esa expresión es muy similar a una que utilizó Jesús cuando habló de “un tiempo señalado de las naciones” en el cual la ciudad de Jerusalén sería pisoteada. El tiempo señalado de las naciones es mencionado en el capítulo 21 del libro de Lucas, y es el periodo en que Jesús empieza a reinar entre sus enemigos. Como respuesta a esto, las aterrorizadas y furiosas naciones se aferran vigorosamente al poder e inician una despiadada persecución en contra de los hijos del reino; pecado por el cual las naciones son juzgadas adversamente.

El día señalado de las naciones da inicio con una guerra a escala global; y como resultado de esto,las naciones líderes del mundo experimentan un impresionante colapso. Aunque las profecías de Ezequiel e Isaías mencionan esta tragedia y la ubican en un antiguo escenario donde las naciones de Egipto y Tiro son las protagonistas del tal colapso, el trasfondo de tal profecía hace más que anunciar la caída de esas naciones, de tal manera que la aplicación de esa profecía se extiende hasta nuestros días. Esta tragedia es conocida en las Escrituras como “el día de Jehová”.

Sí, la caída de Egipto y la caída de Tiro son representaciones que simbolizan el fin de lo que en la actualidad conocemos como la alianza anglo-americana que domina al mundo. Tiro representa a la ciudad de Londres, y Egipto representa a los Estados Unidos.

El hecho que Egipto es una representación de los Estados Unidos no es un concepto nuevo para los testigos de Jehová, pues la Sociedad Watchtower identificó a “Egipto” como una representación  de los Estados Unidos hace más de 50 años en una interpretación que hizo de la profecía de Daniel, en la que se analizó la identidad del rey del norte y el rey del sur.

De manera sorprendente, ella se dio cuenta que Ptolomeo, rey de Egipto, fue el primer rey del sur después de la desintegración del vasto imperio de Alejandro Magno. Por lo tanto, la aparición de “Egipto” durante el tiempo del fin nos muestra a éste como la representación del rey del sur.

Desafortunadamente esta brillante interpretación ha sido relegada al pasado; de tal manera que ahora se nos enseña que esta profecía se cumplió durante la era de la guerra fría. Según el comentario más reciente que ella hace sobre la profecía de Daniel, los Estados Unidos “no resultaron ser un escape” a la campaña expansionista de la extinta  Unión Soviética. Aunque evidentemente esa interpretación está fuera de lugar, al menos debemos reconocer que ella ha introducido en sus adeptos la correcta idea que “Egipto” es una representación de los Estados Unidos.

Ningún Otro Árbol Como Egipto en el Jardín de Eden

La profecía que encontramos en el capítulo 31 de libro de Ezequiel compara a Asiria con un impresionate cedro del Libano; un árbol tan alto y grande que supera la altura de las nubes, al cual Dios entrega en las manos de Babilonia. A la hora de hablar de Egipto, Jehová Dios también se refiere a Egipto como a un enorme cedro, y nos dice que Egipto también sufrirá el mismo fin que el cedro asirio. La profecía nos dice lo siguiente:

“Y ocurrió, además, que en el año undécimo, en el [mes] tercero, en el [día] primero del mes, la palabra de Jehová me ocurrió, y dijo: “Hijo del hombre, di a Faraón el rey de Egipto y a su muchedumbre: ¿A quién te has llegado a parecer en tu grandeza? ¡Mira! A un asirio, un cedro del Líbano, bello en rama mayor, con espesura arbolada que ofrecía sombra, y alto en estatura, de modo que entre las nubes resultaba estar su punta. Fueron aguas lo que lo hicieron crecer; la profundidad acuosa hizo que se hiciera alto. Con sus arroyos iba todo alrededor de su lugar en que estaba plantado; y sus canales enviaba a todos los árboles del campo. Por eso creció a más alta estatura que todos los [demás] árboles del campo”. -Ezequiel 31:1-5-

En el momento en que se le dio esta revelación al profeta, el reino de Babilonia ya empezaba a desafiar la supremcaía de Egipto. Después de la caída de Nínive, la capital asiria; y después de la derrota del faraón Nekó ante Nabucodonosor en Carquemis en 629 A.C. el imperio babilónico comenzó a consolidarse como la nueva potencia mundial.

Sin embargo, debido a que Egipto había existido por más de  mil años antes que Nabucodonosor apareciera en la escena del mundo, y había acumulado mucha riqueza y prestigio ante las demás naciones; esas naciones; incluyendó Judá, habían acudido a él en busca de protección y seguridad, pues veían en Egipto a un frondoso árbol bajo cuya exquisita sombra ellas podían hallar refugio.

Debido al impresionante lenguaje apocalíptico que la profecía usa en su denuncia contra Egipto, es evidente que Jehová proyecta sus juicios a un tiempo y a una tierra allende del río Nilo. Sí, eso es así, pues aun la Sociedad Watchtower nos dice que existe un paralelo moderno a esta profecía. Según la interpretación preferida de Betel, el cedro egipcio no representa a una nación en particular sino que simboliza en su conjunto a todo el sistema político de Satanás.

Pero si la interpretación de ellos es correcta, ¿Cómo entendemos el hecho que ninguna nación puede compararse con el cedro asirio o con el cedro egipcio? Si el cedro egipcio representa al entero sistema político del mundo; sistema del cual todas las naciones son parte, ¿De dónde tomamos la nación o las naciones que podrían asemejarse a tal árbol?

En la edición del 15 de mayo de 1977 de la revista La Atalaya la Sociedad Watchtower trata de solucionar este dilema, y nos dice:

“Este sistema político de cosas ha producido muchas ramas para satisfacer la necesidad de dar mucha sombra, de tal manera que pueda suplir la necesidad que todas las naciones tienen de protección. A cada nación similar a un árbol le gustaría ser una potencia política; de esa manera, ellas se encuentran en una posición envidiable”.

Esta explicación no explica mucho, pues no explica cómo la profecía compara al cedro egipcio con otros árboles, ni tampoco nos dice cómo alguna nación puede compararse con el imponente cedro del Libano. Si seguimos analizando esto podemos preguntarnos, ¿Pertenecían a Asiria o a Egipto las naciones que rodeaban a esas potencias mundiales de la antigüedad? No, por supuesto que no. Sin embargo, las naciones o tribus que existían en ese entonces eran consideradas inferiores a Asiria y a Egipto.

Es verdad que Asiria y Egipto eran parte del mismo sistema imperial, pero también es verdad que solo puede haber una nación dominante en cualquier momento determinado de la historia. Por lo tanto, después de la caída de Asiria, Egipto quedó como la parte dominante del sistema; al menos hasta que él mismo fue derrocado por Babilonia. De hecho, Asiria fue usada como un portento de lo que le sucedería a Egipto.

Por lo tanto, no es razonable pensar que Egipto es una representación de todas las naciones amalgamadas en un mismo árbol. Además, esa interpretación ni siquiera está en armonía con la identidad que Betel le ha dado al “Egipto” que es subyugado por el rey del norte durante el tiempo del fin.

De manera negligente la Sociedad Watchtower ha ignorado el hecho que según Ezequiel, todas las naciones del mundo ocupan una posición relativa respecto a Egipto, pero ninguna puede igualar o superar la majestuosidad del cedro egipcio. La profecía claramente nos dice eso:

“[Otros] cedros no lo igualaban en el jardín de Dios. En cuanto a los enebros, no se le parecían respecto a sus ramas mayores. Y los plátanos mismos no resultaban como él en ramas. Ningún [otro] árbol del jardín de Dios se le parecía en su belleza. Bello fue como lo hice en la abundancia de su follaje, y todos los [demás] árboles de Edén que estaban en el jardín del Dios [verdadero] seguían envidiándolo”.

cedar-treeLa profecía nos dice una verdad muy clara y obvia: de las naciones del pasado, ninguna nación podía compararse a Egipto.

Esas palabras ciertamente aplican en la actualidad; especialmente si las aplicamos a los Estados Unidos de América. Si somos en verdad honrados y sinceros podemos preguntarnos:  ¿Qué país puede compararse a los Estados Unidos? ¿Quién puede refutar el hecho que los Estados Unidos es la nación más grande y poderosa que ha existido en toda historia?

Desde su principio los Estados Unidos fueron únicos, pues ellos se oponían a todo lo que representaba el imperio británico. La historia moderna nos comprueba el hecho que mucha gente a través del mundo ha envidiado la libertad y la prosperidad de los Estados Unidos, y han acudido a ellos para pedirles guía; inspiración; protección, y asistencia financiera. Es por eso por lo que la Escritura nos dice que “Todos los otros árboles del Jardín del Dios verdadero seguían envidiándolo.”

Desde su fundación, millones de personas han huido de la opresión y de la tiranía y han hallado refugio en los Estados Unidos; consiguiendo una vida mejor para ellos. Numerosas naciones de Asia, Europa, y Sudamérica han tratado de adoptar el sistema económico y financiero de los Estados Unidos. De manera incuestionable, todas las naciones del mundo han vivido bajo la sombra del antitípico cedro “egipcio” de los siglos XX y XXI.

Sin duda alguna, el siglo XX puede considerarse como el siglo americano por muy buenas razones. Al educar y dar poder al hombre común y al aprovechar la creatividad de éste, el sistema norteamericano desencadenó; por así decirlo, el gran potencial humano y esto trajo como resultado una cantidad innumerable de descubrimientos e invenciones que han beneficiado a toda la humanidad.

Al considerar a sus habitantes como dignos ciudadanos y no como simples esclavos; al atraer a los más brillantes y ambiciosos inmigrantes del mundo, y al fomentar el desarrollo; investigación, y espíritu empresarial; el sistema norteamericano se ha convertido en el sistema económico mas exitoso y próspero en la historia de la humanidad. Aparentemente, esto es lo que la Escritura nos quiere decir cuando menciona que las “aguas” son la razón por la cual el cedro egipcio creció de tal manera.

En el lenguaje bíblico las aguas significan con frecuencia gentes y naciones. Por lo tanto, si respetamos el significado bíblico de ciertas palabras, nos damos cuenta que Ezequiel nos dice que la razón del crecimiento y la prosperidad del cedro egipcio se debio a las aguas que lo alimentaban: “Fueron aguas lo que lo hicieron crecer; la profundidad acuosa hizo que se hiciera alto.

Por supuesto, también es verdad que los Estados Unidos han oprimido a la gente nativa de sus tierras y a la gente de ascendencia africana. Si vemos las cosas desde una perspectiva histórica nos damos cuenta que tanto Asiria como Egipto también hicieron uso de la esclavitud y explotaron y oprimieron a otros pueblos. Sin embargo; a pesar de esto, la profecía nos dice que Egipto en particular sobresale sobre todas las demás naciones.

Pero, ¿Por qué se refiere la Biblia a las naciones políticas bajo la influencia de Satanás como árboles que se encuentran en el Jardín de Eden? ¿En verdad estableció Dios personalmente el actual sistema de naciones? Sí, sí lo hizo; al menos de una forma indirecta cuando Dios “bajó” y frustró la construcción de la torre de Babel al confundir el lenguaje de ellos. De esa manera nacieron los diferentes grupos nacionales que han evolucionado hasta nuestros días.

Además, las profecías hebreas contienen juicios contra naciones de la antigüedad que han desaparecido y han quedado en el olvido. Por eso no es coincidencia que Pablo nos diga que “las autoridades que existen están colocadas por Dios en sus posiciones relativas”. Sí, es solo por voluntad de Dios que el actual sistema político-nacional existe.

Cuando Satanás tentó a Jesús y le ofreció todos los reinos del mundo, Satanás admitió que la gloria y la autoridad de ellos las había recibido de Dios. Por lo tanto, desde que la humanidad fue expulsada del Jardín de Edén, Dios ha permitido que varios tipos de autoridad hayan existido y ejercido poder como alternativa al tribalismo y anarquismo que resultaría si no existiera autoridad alguna. Todas esas autoridades seguirán existiendo hasta el día en que Jehová Dios otorgue todo el poder de su reino al Señor Jesucristo.

Debido a que “no hay autoridad excepto la de Dios,” podemos decir que las naciones fueron “Plantadas” por Dios, y existen para servir a sus propósitos.

Los Tiranos de las Naciones lo Cortarán”

Es una ilustración muy apropiada el ver a los diferentes árboles del Jardín de Eden como naciones. Estos árboles o naciones permanecen en su lugar hasta el día en que Jehová llega a ser Rey. Cuando eso sucede empieza la “tala” en el Jardín de Dios; y debido a que Egipto representa al árbol principal, la tala debe comenzar con el árbol más majestuoso del Eden; siguiendo con los demás. Por eso Ezequiel nos dice:

“Por lo tanto, esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: ‘Debido a que te elevaste en estatura, de modo que él colocó su punta aun entre las nubes y su corazón llegó a estar ensalzado debido a su altura, yo también lo daré en mano del déspota de [las] naciones. Sin falta actuará contra él. Según su iniquidad ciertamente lo expulsaré. Y extraños, los tiranos de [las] naciones, lo cortarán, y la gente lo abandonará sobre las montañas; y en todos los valles su follaje ciertamente caerá, y sus ramas serán quebradas entre todos los cauces de los arroyos de la tierra. Y de su sombra todos los pueblos de la tierra bajarán, y lo abandonarán. Sobre su tronco caído todas las criaturas voladoras de los cielos residirán, y sobre sus ramas ciertamente llegarán a estar todas las bestias salvajes del campo”.

La profecía continúa diciendo que aunque los árboles más majestuosos son los que caen primero, todos los árboles o grupos nacionales están destinados a terminar en el hoyo:

Para que ninguno de los árboles regados se haga alto en su estatura, o ponga su punta hasta entre las nubes, y para que ninguno que bebe agua se ponga de pie contra ellos en su altura, porque ciertamente todos ellos serán dados a la muerte, a la tierra allá abajo, en medio de los hijos de la humanidad, a los que van bajando al hoyo”. -Ezequiel 31:10-14-

La profecía ciertamente nos habla de algo que va mucho más allá de  lo que sucedió en los tiempos de la antigüedad. Esto es eviente si recordamos que el juicio de Dios incluye a todas las naciones y a  todos los reyes. Sí, todos ellos serán dados a la muerte.

También debe de tenerse en cuenta que la conquista de Egipto por parte de Babilonia no significó la muerte o destrucción total de Egipto. Egipto existía en los días de Jesús, y obviamente, Egipto continúa existiendo hasta nuestros días. Por lo tanto, es evidente que el profeta pronostica algo a escala mucho mayor. Tal y como la Sociedad Watchtower ha reconocido, la caída de los “árboles del Eden” presagia un impresionante juicio futuro. Pero, ¿Cómo es que  el cedro egipcio será derribado?

Por medio de Ezequiel Jehová nos da la respuesta: “Yo también lo daré en mano del déspota de [las] naciones. Sin falta actuará contra él……..Y extraños, los tiranos de [las] naciones, lo cortarán”.

En los días de Ezequiel, la nación tirana y destructora resultó ser el pueblo dirigido por Nabucodonosor. Pero, ¿Quién hará las veces de tirano y destructor en nuestros días? Por increíble que parezca, la Sociedad Watchtower enseña que el “déspota de las naciones” de la actualidad es Jesucristo, quien fue prefigurado por Nabucodonosor. Esto es lo que La Atalaya publicó en 1977:

“¿Quién es el déspota moderno de las naciones? Quiénes son los extraños y los tiranos de las naciones? ¿Son el temible bloque comunista? La respuesta categorica a esta pregunta es no. Esto no puede ser debido a que las naciones comunistas viven bajo las ramas del simbólico cedro del Libano, al igual que lo hacen las naciones libres y democráticas……tampoco serán los testigos cristianos de Jehová; los cuales ahora cuentan con dos millones de miembros dispersados en 210 naciones a través del mundo. Ellos no son déspotas, ni tiranos; tampoco causan terror en los corazones de la gente debido a que son una minoría religiosa indefensa. No, no es un instrumento cualquiera el que logrará eso. El poderoso instrumento que Jehová usará es el glorificado Jesucristo y su ejército de angeles celestiales”.

La Sociedad Watchtower no explica ni enseña por qué le da a Cristo tan infame y cuestionable título. Es en verdad incomprensible cómo ellos dicen que los testigos de Jehová no son tiranos pero Jesucristo sí lo es. Pero reflexionando más sobre este asunto, y si en verdad el déspota de las naciones, Nabucodonosor, prefigura a Jesucristo en Armagedón, entonces ¿Qué nos dice el hecho que el reino babilónico también será cortado por Ciro; personaje a quien Jehová llama “mi ungido”? Es evidente que las interpretaciones de Betel no están muy en armonía que digamos.

De acuerdo a la profecía, Jehová tiene un “talador” imperial, y a este talador se le ha asignado la tarea de destruir a las naciones antes de Armagedón. Posteriormente a la destrucciónde las naciones, el tirano es destruido personalmente por Jesús y sus ejércitos. Eso se hace evidente en el capítulo 14 del libro de Isaías, donde el profeta nos dice que las naciones se regocijan por el fin del tirano talador. Al profeta se le ordenó redactar un dicho proverbial en el que se anunciaba el fin del tirano a manos de Jehová:

“Jehová ha quebrado la vara de los inicuos, el bastón de los que gobernaban, el que golpeaba a los pueblos en furor con un golpe incesantemente, el que sojuzgaba a las naciones en consumada cólera con una persecución sin restricción. Toda la tierra ha entrado en descanso, ha quedado libre de disturbio. La gente se ha puesto alegre con clamores gozosos. Hasta los enebros se han regocijado también a causa de ti, los cedros del Líbano, [diciendo:] ‘Desde que has yacido, no sube contra nosotros ningún cortador [de leña]’”- Isaías 14:4-8-.

Posteriormente, el versiculo 12 nos dice: “¡Oh, cómo has caído del cielo, tú, el resplandeciente, hijo del alba! ¡Cómo has sido cortado a tierra, tú que estabas incapacitando a las naciones!”.

Es evidente que el “déspota de las naciones” no prefigura a Jesucristo. Sí, difícilmente puede decirse que Jesús persigue a las naciones sin ningún tipo de restricción. Por lo tanto, ¿Quiénes son los tiranos de las naciones?

Los modernos tiranos de las naciones son un pequeño y selecto grupo de banqueros y gigantes de las finanzas mundiales; quienes con una mentalidad feudal, se han establecido como la oligarquía financiera que maneja las riendas de una alianza anglo-holandesa que nació hace dos siglos. Desde los días en que una compañía-imperio llamada East India Company llegó a existir; esta compañía; en asociación con el imperio británico, se ha transformado en un cartel invisible y todopoderoso que domina las economías, y sistemas políticos del mundo. Este tipo de imperio financiero es por naturaleza parasítico, destructor, y explotador; un sistema que extrae para su beneficio la riqueza de las naciones dejándolas desnudas.

Debido a la naturaleza del sistema, y debido a los límites a los que ese sistema puede llegar, el colapso de tal sistema se hace cada vez más evidente. Sí, el día en que la rivalidad económica de estos sistemas se transforme en conflicto militar se acerca cada día más y más; y obviamente, el triunfador de este conflicto emergerá como el único rey del mundo. La Palabra Profética de Jehová nos revela que es el sistema imperialista el que sale avante en este conflicto, y que el sistema económico de los Estados Unidos será derrotado y destruido.

La caída del resto de las naciones del mundo ocurre como resultado de la apertura del sexto sello del libro de Revelación; lo cual resulta en el hecho que las luminarias políticas de los cielos son opacados y reemplazados por una tenebrosa nube. Ezequiel usa el mismo lenguaje apocalíptico que el libro de Revelación, y nos describe las consecuencias de la caída de Egipto: “Y cuando quedes extinguido, ciertamente cubriré los cielos y oscureceré sus estrellas. En cuanto al sol, con nubes lo cubriré y la luna misma no dejará brillar su luz. Todas las lumbreras de luz de los cielos…las oscureceré por causa tuya, y ciertamente pondré oscuridad sobre tu tierra”.

El estudiante competente de las Escrituras reconoce inmediatamente que Jesús también usó las mismas ilustraciones apocalípticas al predecir los sucesos que sacudirán al mundo durante su presencia. En Mateo 24:29 leemos: “Inmediatamente después de la tribulación de esos días, el sol será oscurecido y la luna no dará su luz; las estrellas caerán de los cielos y los poderes de los cielos serán sacudidos”.

¡Imagine por un momento el horror y pavor que sentirán las naciones al ver que la nación más poderosa de la tierra es asesinada por el tiránico ejecutor asignado por Jehová! El profeta Ezequiel continúa  relatando la reacción del mundo ante la caída de Egipto:

“Y por causa de él todos los árboles del campo desfallecerán. Al sonido de su caída ciertamente haré que se mezan naciones, cuando lo haga bajar al Seol con los que van bajando al hoyo, y en la tierra allá abajo serán consolados todos los árboles de Edén. Y ante ti ciertamente haré que muchos pueblos queden despavoridos, y sus reyes mismos se estremecerán de horror ante ti, cuando blanda mi espada en sus caras y tendrán que temblar a cada momento, cada uno por su propia alma en el día de tu caída”.

Los Fundamentos de Egipto Son Destruidos

En la profecía del rey del norte y el rey del sur, Daniel nos dice: “Y seguirá alargando su mano contra los países; y en lo que respecta a la tierra de Egipto, no resultará ser una que escape. Y él verdaderamente gobernará sobre los tesoros escondidos del oro y la plata y sobre todas las cosas deseables de Egipto”. -Daniel 11:42-43-

Sí, la profecía nos dice que el rey del norte “gobernará sobre todas tesoros de Egipto”. Puesto que la riqueza de los Estados Unidos jamás ha estado ni estuvo a dispoción del rey soviético; tal y como lo afirma Betel, nostros no entendenos por qué ella continúa enseñando que esa vieja enseñanza aun es válida y vigente. Ezequiel nos dice: “Y una espada ciertamente entrará en Egipto, y dolores severos tienen que ocurrir en Etiopía cuando uno caiga muerto en Egipto y realmente tomen su riqueza, y sus fundamentos sean realmente demolidos”. ¿En verdad creemos que algún día el extinto rey soviético gobernará sobre los tesoros de Egipto?

No solo la riqueza y los recursos de los Estados Unidos serán confiscados, sino que también la base y fundamento de esa nación; es decir, su Constitución y sus diferentes leyes e instituciones que regulan la economía y la política. Sí, al decir que sus fundamentos serán derribados, la profecía anuncia el fin de los Estados Unidos como nación libre, soberana, e independiente.

El capítulo 32 del libro de Ezequiel describe gráficamente lo que ocurrirá. Allí se describe a Egipto como a un monstruo marino con las visceras extirpadas que llega a convertirse en simple carroña, pues leemos: “Y tendré que abandonarte en la tierra. Sobre la superficie del campo te arrojaré. Y en ti ciertamente haré que residan todas las criaturas voladoras de los cielos, y ciertamente satisfaré a las bestias salvajes de toda la tierra. Y ciertamente pondré tu carne sobre las montañas y llenaré los valles con el desecho tuyo. Y ciertamente haré que la tierra se beba tu materia descargada, de tu sangre sobre las montañas, y cauces de arroyos mismos se llenarán de lo procedente de ti”.

Egyptian-alligatorLa profecía mencionada previamente parece exagerar la caída del antiguo imperio egipcio, pues, ¿Cómo es posible que todas las bestias salvajes de la tierra se sacien de la carne del faraón? Sin embargo, cuando vemos lo que sucedería si el dólar norteamericano sufriera un catastrófico colapso, nos damos cuenta que esta es una analogía que tiene mucho sentido.

Tal acontecimiento convertiría a los Estados Unidos en un país del tercer mundo de la noche a la mañana. En lugar de levantarse sobre todas las demás naciones como antes, esta nación en nada sería diferente a las demás, pues sería como si las otras naciones se hubieran comido su carne, y en vez de erguirse como una torre sobre las naciones inferiores y como una montaña, parecería como si los desperdicios del rey caído hubieran sido dispersados por todas partes, y de esta manera se igualaría la situación entre la otrora potencia mundial y las naciones pobres y débiles.

Es bien sabido que los Estados Unidos necesitan un enorme presupuesto y que también sufren de un gran déficit en su balanza comercial; el cual asciende a 60 millardos de dólares al mes, lo que significa casi tres cuartos de un billón de dólares al año. Este colapso mundial es acelerado por la baja en el precio del petróleo, y la disminución en las importaciones, pues sin un mercado significativo, las demás naciones no tienen dónde colocar sus productos.

El deficit presupuestario de los Estados Unidos es inclusive mayor  a su déficit comercial. A principios del 2009, se estimaba que el déficit anual de los Estados Unidos superaría un billón de dólares por primera vez. Obviamente, eso no incluye los billones y billones de  dólares que los políticos están dispuestos a gastar a fin de rescatar el moribundo sistema Wall Street.

Los estados, – provincias-  de los Estados Unidos tampoco se encuentran en una situación muy envidiable, y cada vez se hunden más y más en el pantano de la deuda; siendo California el más endeudado de ellos. Ese estado cada día se vez más y más obligado a incumplir con su deuda pública; lo cual evidentemente sería catastrófico para los residentes de ese lugar.

Si analizamos la situación actual nos damos cuenta que la otrora superpotencia mundial, ahora depende por completo de las inversiones extranjeras; las cuales continúan financiando sus exageradas deudas. Por ejemplo, China posee más de un billón de dólares de la deuda estadounidense. Todos los economistas realistas reconocen que esta situación no puede sostenerse indefinidamente; pero ninguno de ellos tiene la solución.

No hay duda que el retiro repentino y masivo de capitales extranjeros tendría un efecto catastrófico; no solo en la economía de los Estados Unidos, sino en el entero sistema financiero mundial; el cual usa el dólar norteamericano como su moneda oficial.

Actualmente el Congreso de los Estados Unidos está a punto de cometer un disparate más, al comprometer recursos del pueblo estadounidense en caso de ser necesario un nuevo rescate bancario por causa del mercado-casino de los derivados, y otros exóticos  instrumentos financieros. El dólar estadounidense, que en algún momento llegó a cotizarse a la par del oro, ha sido condenado a una espiral  inflacionaria que lo llevará a su desaparición.

El capítulo 19 del libro de Isaías también nos dice que a Egipto le aguarda la ruina económica. Jehová anuncia que él secará las aguas del río Nilo y de todos sus canales. El río Nilo era, como todos sabemos, la sangre que hacía latir el corazón económico de Egipto. Los Egipcios construyeron ingeniosos sistemas de riego que alimentaban todos los canales de la región y esa era la razón principal de su abundante producción alimentaria; por lo tanto, sería catastrófico si el río Nilo llegara algún día a secarse.

Los versículos 9 y 10 indican el grado al que llegará el futuro colapso económico, pues nos dicen: “Y los que trabajan el lino cardado tendrán que avergonzarse, también los que en telares trabajan las telas blancas. Y sus tejedores tendrán que quedar aplastados, todos los trabajadores asalariados quedararán desconsolados en su alma”.

Al decir eso, parece ser que el profeta de Jehová pronostica una depresión económica que destruirá, a la clase media alta y a la clase media; reduciendo a la mayoría de sus habitantes a un status de plebeyo y obrero. Sí, la profecía anuncia una ruina de la cual el farón norteamericano no podrá recuperarse.

Los Príncipes de Zoan Han Actuado Tontamente

Según la profecía registrada en el capítulo 19 del libro de Isaías, la ineptitud y la estulticia política fueron determinantes en la ruina del antiguo Egipto.

Para saber en qué lugar de la corriente del tiempo nos encontramos es necesario dar una mirada a la historia moderna. No fue sino hasta que se firmó el tratado de Westfalia en el año de 1648 cuando por fin terminaron décadas de guerras religiosas en el continente europeo; pues antes de este tratado no existían las naciones soberanas e independientes que conocemos hoy.

Desde ese tiempo, la historia solo puede ser comprendida a la luz del antagonismo y lucha entre dos sistemas incompatibles; a saber, el imperialismo y la institución nación-estado independiente. El objetivo final de esta lucha es la eliminación total del sistema nación-estado y volver al dominio imperialista, usando a las Naciones Unidas como medio para lograr sus fines, y a la ciudad de Nueva York como la capital del imperio del nuevo mundo. Las demandas para terminar con el tratado de Westfalia se acrecentan cada día más y más.

En los últimos treinta años la rivalidad entre los sistemas británico y norteaméricano se ve reflejada en las disputas comerciales entre estos países, pues es una lucha entre el proteccionismo norteamericano y el libre comercio británico. Mientras que en el pasado el sistema norteamericano edificaba a la nación por medio de la industria, la infraestructura y la educación, en este momento la alianza Londres/Wall Street está saqueando la riqueza del país por medio de transacciones financieras fraudulentas y especulativas que han llevado a los Estados Unidos al borde de la bancarrota.

Obviamente, esta tragedia no sucedió de la noche a la mañana. Esto es el resultado de años y años de corrupción, ineptitud y negligencia. En Isaías 19:11-13 Jehová se burla de la ineptitud de los consejeros de faraón. En el versículo 13 leemos: “Los príncipes de Zoan han actuado tontamente, los príncipes de Nof han sido engañados, los hombres clave de sus tribus han hecho que Egipto ande errante”.

La profecía parece describir con impresionante precisión la situación política y económica de los Estados Unidos en este momento. Los príncipes de Zoán y de Nof bien pudieran representar a los consejeros presidenciales y a los miembros del gabinete. Los “hombres claves de sus tribus” bien pudieran simbolizar a los representantes elegidos del pueblo norteamericano. Como ya hemos analizado, ellos han sido engañados al adoptar políticas e iniciativas diseñadas para destruir la república norteamericana.

En este momento la ruina de los Estados Unidos se está finiquitando debido a la corrupción, cobardía, ineptitud, y estupidez de sus políticos; los cuales son incapaces de legislar contra los depredadores financieros que están arruinando a su nación. Sí, los depredadores exigen resultados y recompensa por el patrocinio que ellos han brindado a los políticos. No debemos sorprendernos por qué Jehová se refiere a ellos como líderes estúpidos y desequilibrados.

Muchos patriotas norteamericanos han hecho pública su preocupación de que lo que una vez fuera una nación próspera y libre está siendo arruinada. A pesar de las declaraciones optimistas de los funcionarios públicos, la espiral hacia el colapso económico de los Estados Unidos avanza de manera irremediable.

Esto no debería de sorprendernos, pues la Escritura dice: “Jehová mismo ha mezclado en medio de ella el espíritu de desconcierto; y ellos han hecho que Egipto ande errante en todo su trabajo, así como se hace que un borracho ande errante en su vómito. Y Egipto no llegará a tener trabajo que la cabeza o la cola, el tallo o el junco, puedan hacer”. -Isaías 19: 14,15-

No importa qué partido político se encuentre en el poder. Ningún líder egipcio de la actualidad puede hacer volver atrás a su país del catastrófico precipicio en que se encuentra. Jehová ha puesto sobre la balanza a la nación norteamericana y la ha hallado deficiente.

“Habrá Una Ciudad y Será Llamada la Ciudad de Demolición”

Uno de los aspectos más intrigantes de la profecía de Isaías contra Egipto es lo que leemos en el versículo 18: “En áquel día resultará que en la tierra de Egipto habrá cinco ciudades que hablen el lenguaje de Canaán, y que juren a Jehová de los ejércitos. La ciudad de demolición será llamada una ciudad.”

Para el tiempo en que se dio esta profecía, el lenguaje de Canaán era el hebreo. Por lo tanto, aplicando dicha profecía a nuestros días podemos decir que el idioma hablado por los hebreos es el diálecto espiritual hablado por el Israel de Dios; diálecto también comprendido por las otras ovejas que fluidamente dominan el diálecto de las Santas Escrituras.

Tal como en el pasado Egipto fue un lugar de refugio para el pueblo de Jehová, los Estados Unidos también han provisto un ambiente propicio que ha permitido a los testigos de Jehová crecer y florecer. De hecho, han crecido tanto que más de un millón de almas; en los Estados Unidos solamente, tanto israelitas espirituales como gente perteneciente a la vasta compañía mixta egipcia, “juran por el Nombre de Jehová en su ministerio público”.

A los Estados Unidos se les nombra con frecuencia como un lugar de encuentro debido a la diversidad étnica de su población. Debido a que el trabajo de los testigos de Jehová se originó en los Estados Unidos durante los años 1800’s, inmigrantes de diversas partes del mundo volvieron a sus lugares de origen llevando con ellos la semilla de la verdad. Los Estados Unidos también han sido semillero de miles de misioneros que han partido hasta los lugares mas recónditos de la tierra a fin de predicar las buenas nuevas del reino de Jehová.

Debido a la relativa prosperidad de los Estados Unidos, -prosperidad comparada con otras partes menos favorecidas del mundo,- el trabajo de los testigos de Jehová ha crecido de manera espectacular gracias a las donaciones materiales de hermanos y hermanas. Es por esto por lo que leemos en el último versículo del capítulo 19 del libro de Isaías: “Bendito sea mi pueblo Egipto, la obra de mis manos”. Pero ¿Qué hay de la ciudad de demolición?

Debido a que el antiguo Egipto fue invadido y arruinado por fuerzas hostiles provenientes del exterior, es interesante que una de las ciudades de Egipto llevara el nombre profético de “la ciudad de demolición”. Sin embargo, no debemos olvidar que tanto Asiria, como Babilonia, fueron usadas por Dios para derribar a otras naciones.

Por lo tanto, existe una entidad en la profecía a la que Jehová Dios llama “El hombre ruinoso, “ y de este “hombre”, Isaías 54:16 nos dice: “Yo mismo he creado al hombre ruinoso para obra de destrozar.” Isaías 13:5 nos informa acerca de la magnitud de la destrucción infligida por el hombre ruinoso, pues dice: “vienen desde la tierra lejana, desde la extremidad de los cielos, Jehová y las armas de su denunciación para destrozar a toda la tierra.”

En el cumplimiento de la profecía para nuestros días, el octavo rey sirve como el máximo ejecutor imperial de Jehová. La Sociedad Watchtower hace mucho tiempo que reconoció este hecho, pero últimamente parece ser que no está muy interesada en recordarle esto al mundo.

De cualquier manera, si los Estados Unidos son reemplazados por la Organizacion de las Naciones Unidas, y el sistema nación-estado es eliminado; tal y como lo predicen las Escrituras, entonces la ciudad de Nueva York desplazará a la ciudad de Washington como la capital del mundo; por lo tanto, el nombre de ciudad de demolición será muy apropiado para la ciudad de Nueva York en ese tiempo.

Tal vez aún más sorprendente es lo que leemos en los versículos posteriores del capítulo 19 del libro de Isaías: “En aquel día resultará haber un altar a Jehová en medio de la tierra de Egipto, y una columna a Jehová al lado de su límite. Y tiene que resultar ser para señal y para testimonio a Jehová de los ejércitos en la tierra de Egipto; porque clamarán a causa de sus opresores, y Él les enviará un Salvador, sí uno grande, que realmente los librará”.

Localizada en la misma “ciudad de demolición”, en los límites de la costa del Egipto moderno se encuentra la sede mundial de los testigos de Jehová, conocida como casa Betel. Aunque la mayoría del mundo no le da ninguna importancia al Nombre de Jehová, los testigos de Jehova sí lo hacen; al igual que Jehová mismo.

Nosotros hemos luchado tenazmente para que el Nombre de Jehová sea reconocido por todo el mundo como el Nombre Sagrado y Distintivo de Nuestro Creador. Aparentemente Jehová aprecia nuestro esfuerzo por honrar Su Santo Nombre, y desde el punto de vista de Dios; y a pesar de las deficiencias de la Sociedad Watchtower, la sede de Betel es vista por él como un altar para Su Nombre.

El Gran Salvador que Jehová Dios enviará para salvar a su oprimido pueblo será; sin duda alguna, el Señor Jesucristo en su calidad de Nuevo Rey Poderoso de la Tierra.

De acuerdo a las profecías de Isaías y Ezequiel, la caída del Egipto moderno dará inicio al día de Juicio de Jehová en contra de este inicuo sistema de cosas. El profeta nos lo corrobora una vez más cuando dice: “Hijo del hombre, profetiza, y tienes que decir: ‘Esto es lo que ha dicho el Señor Soberano Jehová: “Aúllen: ‘¡Ay del día!’, porque un día está cercano, sí, un día que pertenece a Jehová está cerca. Un día de nubes, un tiempo señalado de naciones resultará ser”.

No hay duda que la caída súbita y repentina de los Estados Unidos aterrará y paralizará al mundo. Sin embargo, los Estados Unidos no caen solos. El dúo anglo-americano representa la cabeza del séptimo rey de la profecía bíblica; por lo tanto, si uno cae, el otro debe caer también.

Ese será el tema del próximo capítulo.

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