Jeremías 

“Mi corazón está alborotado dentro de mí. No puedo quedarme callado, porque el sonido del cuerno es lo que mi alma ha oído, la señal de alarma de la guerra. Estallido sobre estallido es lo que se ha clamado, porque todo el país ha sido despojado”.

-Jeremías 4:19-20-

D-19-Jeremiah-copyUna gran calamidad desciende desde la tierra del norte, y es Jehová mismo quien la ha echado a andar. El cruel ejército babilonio es como una avasalladora tempestad; una aterradora maquinaria bélica que despedaza todo lo que encuentra a su paso. ¡Suenen trompeta! ¡avisen a todos! ¡busquen refugio! 

“¡Mira! Viene un pueblo de la tierra del norte, y hay una nación grande a la que se despertará desde las partes más remotas de la tierra. Empuñarán el arco y la jabalina. Es un [pueblo] cruel, y no tendrán piedad. Su misma voz resonará justamente como el mar, y sobre caballos montarán. Está dispuesto en orden de batalla como un hombre de guerra contra ti, oh hija de Sión”. -Jeremías 6:22-23-

¿Permitirá Jehová que los ejércitos paganos del norte destruyan su ciudad? Los profetas y los sacerdotes estaban seguros que ninguna calamidad les sobrevendría. ¿Por qué? Bueno, el templo de Jehová estaba en Jerusalén, y Jerusalén misma era la ciudad de Dios. No hay duda que la gente de Judá se sentía segura, pues ellos recordaban muy bien que en una ocasión anterior, el ángel de Jehová había destruido al poderoso ejército de Senaquerib, cuando el ejército asirio amenazó la ciudad de Jerusalén durante el reinado del rey Ezequias. ¡Ciertamente Dios protegería a Jerusalén nuevamente!

Contribuyendo a esta confianza injustificada, los profetas se enfrentaban entre ellos mismos pronunciado mensajes contradictorios. Por una parte, Jeremías advirtió a los habitantes de Jerusalén de esta calamidad diciéndoles que era inevitable, y que Jehová mismo había comisionado a Nabucodonosor para llevar a cabo este trabajo, llamándolo “mi siervo”.

Otros profetas, a quien Jehová se refería como “los profetas de Jerusalén” pronosticaban falsedades. Ellos aseguraban a la gente que todo estaba bien con Jehová, y que estaban en paz con el Altísimo. Según ellos, Jehová liberaría a Judá, y rompería el yugo del tirano babilonio.

Debido a ello, Jehová aconsejó a la gente de Judá a no poner su confianza en lo que parecía la permanente seguridad y existencia del templo de Judá; advirtiéndoles acerca de los pronunciamientos de los falsos profetas: “No cifren su confianza en palabras falaces, diciendo: ‘¡El templo de Jehová, el templo de Jehová, el templo de Jehová son ellos!”.

Obviamente, con el tiempo Jeremías fue vindicado como el profeta verdadero, pues como todos sabemos, Jerusalén sufrió una catastrófica calamidad. -Jeremías 7:4-

Hay muchas razones para sospechar que la profecía de Jeremías establece un patrón de cosas por venir en lo referente al futuro juicio de la casa de Dios; un juicio que se llevará a cabo por medio de una calamidad global. La Sociedad Watchtower malinterpreta la profecía de Jeremías, de tal manera que aplica la denunciación que la profecía contiene a la cristiandad. Por ejemplo, en la edición del 15 de septiembre de1982, la revista La Atalaya publicó lo siguiente:

“Babilonia la Grande no es otra mas que el imperio mundial de la religión falsa, de las cuales, las iglesias de la cristiandad son su parte principal. La cristiandad, quien afirma estar en un pacto con Dios, es la moderna y apóstata Jerusalén de la actualidad”.

Sí, la cristiandad es la moderna Jerusalén apóstata por el simple hecho que la Sociedad Watchtower así lo dice. Según Betel, la cristiandad solo afirma estar en una relación con Dios.

Pero si razonamos un poco al respecto nos preguntamos, ¿Acaso los judíos del tiempo de Jeremías solo afirmaban estar en una relación con Dios? No, por supuesto que no. Jehová Dios exigió cuentas a los israelitas y a la gente de Judá porque ellos sí estaban en un un pacto con él.

En Jeremías 11:10 Jehová declara: “La casa de Israel y la casa de Judá han quebrantado mi pacto que yo celebré con sus antepasados”. El hecho que Jehová inspiró a Jeremías a escribir un nuevo pacto es prueba que el viejo pacto fue la base sobre la cual Dios juzgó a Judá y a Israel en ese tiempo.

Aparte de estar en un pacto con Jehová, los judíos también estaban íntimamente asociados con el peculiar y distintivo Nombre de Dios. Esa es la razón por la cual Jeremías oró a favor de su pueblo, y usó el Nombre de Dios para ello: “Tú mismo estás en medio de nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros tu propio nombre ha sido llamado. No nos falles.

El nombre de Jehová no solo estaba relacionado con la nación sino también con los judíos como individuos. Por ejemplo, el nombre Jeremías significa “Jehová exhalta”. Más de cien nombres hebreos muy comunes tienen sus orígenes en el Nombre Divino. Inclusive, el nombre Jesús; una variación del nombre Josue, significa literalmente Jehová es salvación.

Debido a que los judíos eran los guardianes del templo de Dios, Jehová los denunció por mancillar el lugar en que Él había puesto su Nombre: “Acaso tienen que venir ustedes y estar de pie delante de mí en esta casa sobre la cual se ha llamado mi nombre, y tienen que decir: ‘Ciertamente seremos librados’, a pesar de hacer todas estas cosas detestables? ¿Acaso esta casa sobre la cual se ha llamado mi nombre ha llegado a ser sencillamente una cueva de salteadores a los ojos de ustedes? Miren, yo mismo también [lo] he visto”, es la expresión de Jehová.?”. -Jeremías 7:10-11-

Como todos sabemos, la cristiandad ha hecho todo lo posible en sus esfuerzos por borrar y erradicar el nombre de Jehová de la mente de los hombres; y aun en las raras ocasiones en que se acepta la forma YHWH como el nombre de Dios, ellos insisten que ese es simplemente otro nombre de Jesús. Por eso, ¿Cómo es posible que pueda existir un paralelo entre la Jerusalén antigua y la cristiandad? ¿Puede el Nombre de Jehová asociarse de manera específica con alguna de las miles de iglesias y sectas que componen a la cristiandad?

En el pasado solo hubo un templo de Dios donde Jehová colocó su Nombre. En nuestros días sucede algo parecido, y solo hay un lugar u organización íntimamente ligado a ese Nombre; obviamente, nos estamos refiriendo a la Sociedad Watchtower de Nueva York. Por ejemplo, el lema de la revista La Atalaya es Anunciando el Reino de Jehová.

Algunas de las instalaciones de esa organización tienen rótulos que dicen “Jehová es Dios” o cosas similares. Sí, Betel es la versión moderna del templo de Dios donde ha sido colocado el Nombre de  Jehová; y obviamente, el nombre “testigos de Jehová” los identifica públicamente con el Nombre de Dios.

Y eso no es todo. Los cristianos ungidos están en un pacto con Dios de igual manera a como lo estuvieron los judíos de la antigúedad, y eso hace que ellos conformen la moderna casa de Dios. ¿De qué manera? Bueno, el libro de Revelación menciona a 144000 hijos de Dios, y ellos tienen tanto el nombre de Jehová, así como el nombre de Jesús sellado en sus frentes.

Debido a que desde los días de Charles T. Russell la congregación de Cristo ha estado bajo la autoridad de la Sociedad Watchtower de Nueva York, entonces es esa la organización que debe ser inspeccionada por el Señor durante su venida o presencia.

Además, Jeremías hace una clara distinción entre los judíos que invocaban en nombre personal de Dios, y los otros pueblos que no tenían ninguna relación con el nombre de Jehová. En Jeremías 10:25 el profeta suplica a Jehová para que “derrame su furia sobre las naciones que lo han pasado por alto, y sobre las familias que ni aun su nombre han invocado”.

Un obvio paralelo existe hoy, pues los testigos de Jehová no solo son llamados por el nombre de Dios, sino que también son identificados tanto pública como privadamente con el nombre de Dios. Eso los diferencia claramente de los demás grupos religiosos, los cuales no usan el nombre divino en su adoración o en sus oraciones.

Jesús citó directamente del capítulo siete de Jeremías cuando expulsó a los cambistas de dinero de la casa de su Padre; acusándolos de haberla convertido en una cueva de salteadores. La Socedad Watchtower acertadamente reconoce que Jesús estableció un patrón para la futura purificación del templo de Dios durante el día del juicio. No obstante, en un comentario que Betel hizo al respecto, esto fue lo que publicó:

Súbitamente, Jehová, como “el Señor verdadero”, vino a su templo espiritual. ¿Cuándo? El patrón o modelo se fijó en el cumplimiento que hubo en el primer siglo. En aquel tiempo Jesús vino y limpió el templo tres años y medio después de haber sido ungido como Rey en el Jordán. Siguiendo ese patrón, puesto que Jesús fue entronizado como Rey en el otoño de 1914, parece razonable que tres años y medio después hubiera de acompañar al “Señor verdadero” Jehová al templo espiritual.  -La Atalaya 15 junio 1987-

¡Qué confusión! Por una parte Betel enseña que Jesús limpió el templo espiritual de Dios en 1918-1919; no obstante, la misma profecía de Jeremías, donde Jesús expulsa a los cambistas de dinero del templo de su Padre, la aplica a la cristiandad.

Este tipo de interpretaciones tan convenencieras son muy similares a la de los falsos profetas de los días de Jeremías. Debido a sus obvias falsedades y contradicciones, podríamos decir que esta colección de comentarios proféticos redactados por los sabios de Betel a través de los años no son ningún indicador confiable de las futuras actividades de Jehová. Debido a ello, los testigos de Jehová han sido engañados al creer que el juicio contra ellos sucedió en 1918, y que desde entonces la organización goza de la incondicional e irrevocable aprobación de Dios, y que nunca será censurada.

Por ejemplo, esto es lo que publicó la revista La Atalaya en su edición del 15 de marzo de 1951

“Nosotros pertenecemos a la organización teocrática de Dios bajo su reino. Su organización visible continuará por siempre, pues es tan permanente como su reino. Debido a ello, independientemente de los violentos cambios que puedan ocurrir en la tierra como preludio al fin del sistema de Satanás, nosotros no temeremos”.

Al enseñar que su “organización visible” no pasará porque es tan estable y permanente como el reino de Dios, los testigos de Jehová han sido seducidos a poner su confianza en “palabras falaces”; palabras que de alguna manera hacen eco a la fatídica expresión: ¡”el templo de Jehová, el templo de Jehová, el templo de Jehová son ellos!

No hay duda que la doctrina de la presencia de Jesús en 1914; la cual es fundamental para explicar todas las demás doctrinas y creencias de los testigos de Jehová y que dan autoridad a Betel, no es más que ficción redactada con mucha imaginación y astucia. Debido a que la Sociedad Watchtower habla proféticamente en el nombre de Jehová, las palabras de Jeremías ciertamente aplican a ella: “Falsedad es lo que los profetas están profetizando en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he ordenado ni les he hablado. Una visión falsa y adivinación y una cosa que nada vale y la artimaña de su corazón es lo que ellos les están hablando proféticamente. Por lo tanto, esto es lo que ha dicho Jehová respecto a los profetas que están profetizando en mi nombre y a quienes yo no envié, y que están diciendo que no ocurrirá espada ni hambre en este país: ‘A espada y por hambre serán acabados aquellos profetas”. -Jeremías 14:14-15-

Ciertamente no hay razón para acusar a la cristiandad de profetizar falsamente en el nombre de Jehová, ¿O sí? ¡La única organización y el único grupo religioso que puede ser acusado de hablar falsamente en el nombre de Jehová son los testigos de Jehová!

Debe tomarse en cuenta que la profecía de Jeremías está en armonía con la revelación apostólica que nos dice que el juicio comienza primero con la casa de Dios. Jehová dijo a su profeta que pasara la simbólica copa del juicio entre las naciones, diciéndoles:Porque, ¡miren!, es con la ciudad sobre la cual se llama mi nombre con que estoy comenzando en cuanto a traer calamidad, ¿y deben ustedes mismos de manera alguna quedar libres de castigo?No quedarán libres de castigo, porque hay una espada que estoy llamando contra todos los habitantes de la tierra’, es la expresión de Jehová de los ejércitos”. -Jeremías 25:29-

Ninguna Calamidad Caerá Sobre Ustedes

Es algo muy serio hablar en el nombre de Jehová. Jeremías mismo suplicó a Dios que lo deslindara de esa responsabilidad, aduciendo que él solo era un muchacho. Pero a diferencia de Jeremías, los pastores nombrados del pueblo de Dios de la actualidad parecen no tener el mismo temor que el profeta tenía hacia su Creador. Jehová se da cuenta de la actitud de los profetas que hablan falsamente en su nombre. Es por eso por lo que le dijo a Jeremías: “Porque yo no los he enviado —es la expresión de Jehová—; antes bien, están profetizando en mi nombre falsamente”.

Aunque los profetas convencieron a los judíos que ninguna calamidad les acaecería, al final ellos terminaron dandose cuenta que sus pastores los habían engañado. Sí, la influencia de sus falsos pastores resultó fatal para ellos. Los que no murieron durante la destrucción de Jerusalén fueron esparcidos o llevados al cautiverio en Babilonia. Es por eso por lo que Jehová pronunció ayes en contra de sus negligenets pastores: “¡Ay de los pastores que están destruyendo y esparciendo las ovejas de mi apacentamiento!”, es la expresión de Jehová”. -Jeremías 23:1-.

Eso sucedió en los días de Jeremías, pero, ¿Qué hay de la actualidad? Jeremías 23:20 nos dice que esas palabras tienen su cumplimiento mayor “en la parte final de los días”: “La cólera de Jehová no se volverá atrás hasta que él haya llevado a cabo y hasta que haya realizado las ideas de su corazón. En la parte final de los días ustedes darán su consideración a ello con entendimiento”.

Hasta este momento, y después de haber analizado de una manera detallada las interpretaciones que nos ha dado Betel, y sin querer exagerar, podemos afirmar que casi todo lo que se nos ha enseñado en cuestiones proféticas es falso. No importa si se trata de la parousia de Jesús en 1914, la fantasiosa liberación de Babilonia en 1919, el extraño y misterioso nombramiento y aprobación final del esclavo fiel y discreto, o la rídicula idea que la humanidad comenzó a recibir la marca de la bestia en 1945.

La lista es interminable, pues incluye fechas de supuestos fin del mundo que no ocurrieron, así como la aplicación muy deshonesta y convenenciera de docenas de desagradables profecías a la cristiandad. Esto ha sido una piedra de tropiezo para muchos. Por eso, es indiscutible el hecho que Betel es la fuente desde donde emanan todas las profecías que hablan falsamente en el nombre de Jehová.

Por eso es, es razonable concluir que esos mensajes proféticos no provienen de Dios. Jehová no los envió.

Siendo ese el caso, nos preguntamos: aparte de los líderes del pueblo de Dios, ¿A quién podrían aplicar estas palabras?: “Yo no envié a los profetas; no obstante, ellos mismos corrieron. No les hablé; no obstante, ellos mismos profetizaron. Pero si se hubieran parado en mi grupo íntimo, entonces habrían hecho que mi pueblo oyera mis propias palabras, y habrían hecho que se volvieran de su camino malo y de la maldad de sus tratos”. -Jeremías 23:21-22-

No importa que la Sociedad Watchtower reconozca que no es un profeta inspirado de la misma forma que fueron inspirados los hombres que escribieron las profecías. Lo que sí importa es que los hombres que sirven como pastores del rebaño de Dios y que enseñan y predican en el nombre de Jehová no lo hagan falsamente.

La razón por la que los juicios de Dios solo podrán ser comprendidos “en la parte final de los días” es porque los falsos profetas han engañado al pueblo en lo referente al verdadero significado de los mensajes proféticos. Solo cuando se ejecute el juicio contra los falsos profetas es cuando tales mensajes comenzarán a tener sentido, y las profecías podrán comprenderse a cabalidad.

Hananías y otros profetas que se mencionan en el libro de Jeremías se opusieron y negaron el mensaje proveniente de Jehová. De igual manera, y a pesar de lo abundante de su error, la Sociedad Watchtower continúa proclamándose como el  único y auténtico mensajero de Dios, al grado de inventar nombres como “la clase Jeremías”.

Es en verdad irónico que esa institución se adjudique a sí misma y a sus profetas oficiales el título de “clase Jeremías”. Al hacer eso, ella invoca el nombre de un verdadero profeta de Dios, lo cual la hace aun más responsable ante Dios por sus errores y mentiras. Es obvio que si algo viene de Jeremías es correcto y verdadero, ¿O no?

Las Escrituras dicen “yo no envié a los profetas…ellos mismos corrieron”. Sí, los profetas de Betel corrieron y se apresuraron a proclamar la ruina y destrucción de todas las religiones de la cristiandad; al tiempo que la organización se elevaba a sí misma por encima de todos. Al actuar de es manera, ella nulificó los juicios contenidos en la profecía de Jeremías, y evitó que la Palabra de Dios se escuchara como debiera.

Por favor, considere los versiculos que anteceden a esta cita:

“Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: “No escuchen las palabras de los profetas que les están profetizando. Están haciendo que ustedes se hagan vanos. La visión de su propio corazón es lo que hablan… no de la boca de Jehová. Vez tras vez están diciendo a los que me son irrespetuosos: ‘Jehová ha hablado: “Paz es lo que llegarán a tener”’. Y [a] todos los que van andando en la terquedad de su corazón les han dicho: ‘Ninguna calamidad vendrá sobre ustedes’. Pues, ¿quién se ha parado en el grupo íntimo de Jehová para que viera y oyera su palabra? ¿Quién ha prestado atención a su palabra para que la oyera? ¡Miren! La tempestad de viento de Jehová, furia misma, ciertamente saldrá, sí, una tormenta en remolino. Sobre la cabeza de los inicuos se remolinará. La cólera de Jehová no se volverá atrás hasta que él haya llevado a cabo y hasta que haya realizado las ideas de su corazón. En la parte final de los días ustedes darán su consideración a ello con entendimiento”. -Jeremías 23:16-20-

No hay duda que las toneladas de errores y mentiras en que han incurrido los profetas de Betel testifican contra ellos. Sí, la “visión de su propio corazón es lo que hablan” a fin de glorificar a la Sociedad Watchtower. Por increíble que parezca, vez tras vez se nos recuerda que la organización es un paraíso espiritual similar la reino de Dios.

Eso es en sí una variante de la expresión que dice que ellos son el templo de Jehová, y que por permanecer en la organización de Jehová ninguna calamidad nos ocurrirá. Esto a pesar de los innumerables vicios y pecados que privan dentro de la organización. Los testigos de Jehová se han hecho vanos al condenar a la cristiandad, al tiempo que toleran y se complacen en su peculiar forma de hipocresía, vanagloria, y autojusticia; al grado de creer que el juicio sobre la casa de Dios es cosa del pasado.

Ejemplos de crasa y grotesca hipocresía los presentamos en el capítulo titulado “Dos Amantes Muy Extraños”.  Como todos sabemos, esa institución condenaba a la cristiandad por cometer adulterio espiritual con la ONU, al mismo tiempo que ella misma era socia de esa institución. Por diez años ella se involucró directamente con la ONU como un ONG, y usó sus recursos y poder para promover la agenda globalista de las Naciones Unidas.

Ella cree en lo que se conoce como “responsabilidad comunitaria”; es decir, el hecho que los errores de uno, -o unos- afectan a toda una sociedad. Debido a que bíblicamente eso es verdad, todos los testigos de Jehová se han hecho culpables de promover la propaganda globalista de su ex-amante.

De manera por demás traicionera, ella disfrazó y adulteró el mensaje del reino de Dios, mezclándolo y confundiéndolo con la propaganda del nuevo orden mundial. Esto sin contar con el hecho que las congregaciones están infestadas de adúlteros, fornicarios y pedófilos.

Al igual de lo que leemos en la profecía de Joel, el capítulo 23 del libro de Jeremías predice que la pastura espiritual se secará, y que la tierra se verá envuleta en tinieblas:

“Porque de adúlteros se ha llenado la tierra. Porque a causa de la maldición la tierra se ha dado al duelo, los pastos del desierto se han secado; y la manera de proceder de ellos resulta mala, y su poderío no es recto.“Porque tanto el profeta mismo como el sacerdote mismo se han contaminado. También en mi propia casa he hallado su maldad —es la expresión de Jehová—. Por lo tanto, su camino llegará a ser para ellos como resbaladeros en las tinieblas, en el cual serán empujados y ciertamente caerán”.

Los líderes de la organización quieren hacernos creer que si acaso existen males dentro de la institución, son en realidad casos aislados de personas y congregaciones que se han desviado de las directrices de Betel. No obstante, Jehová nos dice otra cosa. En  una pregunta que Jehová hace a Jeremías, le dice: “¿Soy yo un Dios de cerca —es la expresión de Jehová—, y no un Dios de lejos? ¿O puede cualquier hombre estar ocultado en escondrijos y yo mismo no verlo?”, es la expresión de Jehová.

Si acaso las palabras significan algo, entonces es bueno recordar que la Escritura dice “en mi propia casa he hallado su maldad”.  “Mi casa” es sinónimo de casa de Dios. ¿Recuerda usted lo que significa la palabra “Betel”?

Para asegurarnos que lo que decimos es cierto, Jeremías 23:15 nos dice que la apostasía emana o procede desde las partes más altas de la organización: “Porque de los profetas de Jerusalén ha salido la apostasía a toda la tierra”.

Estos son hechos indiscutibles e irrefutables. El Cuerpo Gobernante de los testigos de Jehová ha servido como el profeta oficial de la organización, al grado de presumir ser la clase Jeremías.

Ellos son los que determinan las interpretaciones proféticas, y son ellos quienes tuercen las Escrituras a fin de beneficiar su agenda. Ellos son quienes se han nombrado a sí mismos esclavos fieles y discretos. Ellos y su Departamento Legal son los que han creado y desarrollado las ruinosas políticas relacionadas con el abuso infantil; lo cual ha resultado en daño  permanente a miles de personas. Sí, son ellos los que se rehúsan  a hacer suyas la causa de la viuda y del huérfano indefenso.

Sí, fue el Cuerpo Gobernante quien de manera conciente y deliberada comprometió a la entera organización a una alianza secreta con las Naciones Unidas; y son ellos quien aun continúan mendigando los favores de esa organización por medio de su relación con OSCE. En vista de estos hechos irrefutables, no nos queda más que concluir que el Cuerpo Gobernante y los diferentes departamentos de la Watchtower Society Inc han sembrado la apostasía contra Jehová Dios.

Tal y como Pablo nos advirtió que la congregación de Cristo sería amenazada por cierto hombre de desafuero, quien fomentaría la apostasía como precursor inmediato de la presencia de Jesús; de manera por demás tétrica, el profeta Jeremías también nos muestra a una organización, y a un pueblo como indefensas aves a merced de inicuos pajareros, que acechan y se ocultan dentro de la congregación cristiana:

“Porque entre mi pueblo se ha hallado a hombres inicuos. Siguen atisbando, como cuando se agachan los pajareros. Han colocado una [trampa] ruinosa. Es a hombres a quienes atrapan. Como una jaula está llena de criaturas voladoras, así sus casas están llenas de engaño. Por eso se han hecho grandes y ganan riquezas. Se han puesto gordos; se han hecho brillantes. También han rebosado de cosas malas. No han defendido ninguna causa judicial, ni la causa judicial del huérfano de padre, para lograr éxito; y no han tomado”. -Jeremías -5:26-28-

Los escritos de Jeremías también están en armonía con las enseñanzas de Jesús en otros aspectos. Tal y como Cristo dio varias ilustraciones en referencia a sus esclavos al decir que había buenos y malos; es razonable concluir que dentro de la organización hay muy buenos siervos del Señor, los cuales coexisten con los inicuos hasta el día del juicio final. Jesús se refirió a sus esclavos de diversas maneras.

A uno los llamó trigo y mala hierba, esclavos fieles y esclavos inicuos, vírgenes sabias y vírgenes indiscretas, ect. El capítulo 24 de Jeremías usa una ilustración similar, y describe a aquellos que son bendecidos como a buenos higos, mientras que  aquellos que son maldecidos los describe como a higos podridos.

Pero, ¿Cómo piensa disciplinar Jehova Dios a su bueno pero ignorante esclavo y separlo de los inicuos?

La respuesta nos la da el profeta, cuando dice: “Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: “Aquí voy a enviar contra ellos la espada, el hambre y la peste, y ciertamente haré que sean como los higos reventados, que no se pueden comer por lo malos que son”’. Y ciertamente seguiré tras ellos con la espada, con el hambre y con la peste, y de veras los daré para trepidación a todos los reinos de la tierra, para maldición y para objeto de pasmo y para algo de qué silbar y para oprobio entre todas las naciones a las cuales ciertamente los dispersaré, debido al hecho de que no han escuchado mis palabras —es la expresión de Jehová—”.  -Jeremías 29:17-19-

El propósito del juicio de Jehová es que aquellos que han deshonrado el nombre de Jehová nunca más vuelvan a tener el privilegio de  identificarse con él. Sí, eso es lo que dice el profeta: “Aquí yo mismo he jurado por mi gran nombre —ha dicho Jehová— que mi nombre ya no resultará ser algo que clame la boca de hombre alguno de Judá”. - Jeremías 44:26-

Como hemos demostrado hasta ahora en este capítulo, nadie puede disputar el hecho que la “religión” de los testigos de Jehová, así como la Sociedad Watchtower de Nueva York están íntimamente ligados al nombre de Dios. Obviamente, los necios argumentarán  hasta el fin de la eternidad que el vocablo YHWH no se pronuncia “Jehová”. Sin embargo, esas opiniones tan erradas no significan nada. La verdad de las cosas es que hay cientos de formas de escribir y pronunciar el Nombre Divino, pues todo depende del idioma o dialecto en que se escriba o se hable.

El hecho que el nombre “Jesus” es ampliamenente aceptado en países de habla inglesa muestra que no es muy importante la pronunciación correcta de tal nombre, pues muy pocas personas saben o recuerdan que “Jesus” es la variable griega del vocablo hebreo “Yeshua”.

Lo que sí importa mucho es que Dios pronosticó  que durante “la parte final de los días” habría un grupo muy  asociado con su Nombre. Como consecuencia del abuso a que ese nombre sería sometido debido a las falsas predicciones de ciertos hombres, la autoridad y el prestigio de ese nombre sería mancillada; y debido a ello, Dios terminaría por remover su Nombre de los labios que tanto oprobio le causaron.

Obviamente, si Jehová ha decidido remover su nombre de los labios que tantas veces hablaron falsamente en su nombre, eso significa que aquellos que violaron el nombre santo, usaron tal nombre de una forma que era conocida y aceptada por cierta parte del mundo. Sí, ellos lo usan y lo pronuncian con frecuencia. No necesitamos ser muy inteligentes para darnos cuenta que la cristiandad no puede estar ligada, ni quiere estar ligada al Nombre Divino.

Para que se cumpla a cabalidad la profecía, es necesario remover el Santo Nombre de la organización que hasta ahora lo ha poseido como marca comercial. Sí, el nombre de Jehová será removido de la Organización Watchtower; y especialmente de aquellos que lo han abusado y denigrado, al usar su autoridad y hacer falsas predicciones en el Nombre de Dios.

Espada, Hambres y Plagas

Al transgredir Judá el pacto con Jehová y buscar alianzas políticas con las naciones vecinas, y al negarse a confiar en Jehová, la justicia divina exigía un ajuste de cuentas. Esa justicia fue decretada en forma de espada, hambres, y plagas. Esas tres calamidades aparecen mencionadas en ese mismo orden 15 veces tan solo en la profecía de Jeremías.

Por ejemplo, en Jeremías 24:10 leemos: “Y ciertamente enviaré contra ellos la espada, el hambre y la peste, hasta que se acaben de sobre el suelo que les di a ellos y a sus antepasados,” mientras que en 32:24 leemos: “¡Mira! Con cercos de sitiar han llegado hombres a la ciudad para tomarla, y la mismísima ciudad ciertamente será dada en la mano de los caldeos que están peleando contra ella, a causa de la espada y el hambre y la peste”.

8293066881_0c9dc28f70_oPero, ¿Qué relevancia pueden tener la espada, el hambre, y la peste con nosotros? La espada, el hambre, y la peste son los medios que Dios usó para destruir a los inicuos e infieles habitantes de Judá. De manera significativa, estos tres rasgos también los encontramos en lo que marca el inicio de la parousia de Jesús, y la parte final de  los días. El tiempo de la siega ciertamente es el día en que la mala hierba llega su fin. Aparte de terremotos, el libro de Lucas menciona otros acontecimientos que acompañarán la conclusión  de la siega.

La profecía nos dice que se levantaría nación contra nación y reino contra reino, -espada- y que habría pestes y escasez de alimentos por todas partes. Por su parte, la apertura del tercer y cuarto sello del libro de Revelación menciona cosas similares: “Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con una espada larga y con escasez de alimento y con plaga mortífera”.

Algo por demás interesante es que cuando Nabucodonosor comenzó a sitiar Jerusalen, Jehová misericordiosamente ofreció a su pueblo salvación de la espada, el hambre y la peste. Para que los judíos pudieran seguir viviendo, ellos tenían que rendirse ante Nabucodonosor. Ellos tenían que salir con sus manos en alto y declarar su rendición.

Obviamente, ellos perderían absolutamente todo; inclusive su libertad. Pero Jehová les ofreció su propia vida como “botín de guerra”. Jehová le ordenó a Jeremías que le comunicara a su pueblo los términos de su salvación: “Aquí estoy poniendo frente a ustedes el camino de la vida y  de la muerte. El que se quede en la ciudad morirá por la espada, y por hambre, y por la peste, pero todo aquel que se rinda ante los caldeos seguirá viviendo, su alma será su botin”.

La enigmática señal de la conclusión del sistema de cosas tiene muchos rasgos que se mencionan en la profecía de Jeremías. De manera muy peculiar, podemos mencionar el contexto en que se mencionan la guerra, el hambre y la peste. Jesús también exhortó a sus seguidores a que abandonarán la ciudad  cuando cierta cosa repugnante se hiciera presente en el lugar santo- esto es exactamente lo mismo que Jehová le instruyó a los judíos por medio de Jeremías-. De manera muy específica, Jesús exhortó a sus seguidores a estar preparados para dejar todo atrás, dicendo “aquel que se encuentre en la azotea no baje por su prenda”.

Tanto en el asedio de Nabucodonosor contra Jerusalén, así como en la destrucción de la ciudad santa durante los tiempos de los apóstoles, los términos para la salvación eran los mismos: el pueblo de Dios tenía que abandonar lo que alguna vez Jehová había considerado como su propiedad.

El cumplimiento de esta situación la podremos discernir cuando veamos a la cosa repugnante plantada donde no debe. Esa será la señal que tendremos que obedecer y abandonar una Sociedad Watchtower condenada a la destrucción; tal y como lo muestran las típicas destrucciones de Jerusalén a manos de los caldeos y de los romanos.

La razón principal por la que esta calamidad sucede tiene que ver con la censura del pueblo de Dios, tal y como lo indica Jeremías 30:11: “Porque yo estoy contigo —es la expresión de Jehová— para salvarte; pero haré un exterminio entre todas las naciones a las cuales te he esparcido. Sin embargo, en tu caso no haré exterminio. Y tendré que corregirte hasta el grado debido, puesto que de ninguna manera te dejaré sin castigo”.

Según Jeremías 8:8, otro aspecto que identifica “el estilo falso de los secretarios que han ido introduciendo pura falsedad” en los tiempos modernos puede verse en la forma como la “clase Jeremías” ha interpretado la mismísima profecía de la cual ellos toman su nombre.

Por ejemplo, si la desolación de la antigua Jerusalén tipifica el exterminio de toda religión falsa por parte del octavo rey, ¿Cómo explicamos el hecho que de manera específica Jehová excluyó a los judíos de su total aniquilamiento?

Aunque es verdad que los castigó, ellos no fueron aniquilados totalmente; tal y como lo fueron otras naciones. Los judíos fueron disciplinados en su justa medida, y fueron castigados por su estupidez. Eso está en armonía con el hecho que Jehová azota a todo aquel que acepta como su hijo. Eso fue verdad en el caso de Jacob, y ciertamente así es en el caso de sus hijos ungidos; él necesita corregirlos en su medida apropiada.

Debemos mencionar que Jesús también habló de disciplinar a su fiel pero ignorante esclavo. Considere lo que él nos dice al final de la ilustración del esclavo fiel y el esclavo inicuo: “Entonces aquel esclavo que entendió la voluntad de su amo, pero que no se alistó, ni hizo conforme a la voluntad de él, será golpeado con muchos golpes. Pero el que no entendió y por eso hizo cosas que merecen golpes será golpeado con pocos. De hecho, a todo aquel a quien se dio mucho, mucho se le exigirá; y al que pusieron a cargo de mucho, le exigirán más de lo acostumbrado”. -Lucas 12:47-48-

En la ilustración de Jesús ciertamente se podría decir que el castigo era necesario para ambos esclavos. Uno era deliberadamente inicuo mientras que el otro era ignorante respecto a la completa voluntad del Amo para con él. Puesto que la Sociedad Watchtower afirma ser la vocera del esclavo fiel, y ocupa ante Dios una posición que pudiera considerarse como la de aquel que recibió mucho, su responsabilidad es muy grande.

Por otra parte, también es evidente que muchos funcionarios menores de Betel son ignorantes en lo relacionado a los juicios del Amo Celestial, mientras que los irremediablemente inicuos hacen  lo que les parece. Ciertamente ellos merecen más golpes.

Según el patrón establecido en el libro de Jeremías, Dios primero causó la desolación de Jerusalén y Judá. Después usó a los caldeos para destrozar a las naciones vecinas de Israel. Posteriormente Ciro el Persa; el cual es descrito por Isaías como el ungido de Jehová, destronó a Babilonia y liberó a los judíos de la esclavitud. De esa manera Jehová disciplinó y corrigió a su extraviado pueblo, para posteriormente renovar su pacto con ellos al recomprar su gente y devolver a su pueblo a su tierra original, y así restablecer la adoración verdadera en la santa montaña de Jehová.

No hay duda que la Palabra Profética de Jehová  es un reflejo de la inteligencia de su Autor. Siendo ese el caso, podemos inferir que los acontecimientos que se suscitarán durante la parte final de los días seguirán el patrón ya establecido.

Desafortunadamente la interpretación de Betel referente a Jeremías  está muy distorsionada. Supuestamente la Babilonia Mayor -cristiandad- cayó en 1919 cuando los Estudiantes Internacionales de la Biblia fueron liberados de su cautiverio espiritual. Se cree que esa fue la forma como Dios castigó los errores e indiscreciones de la organización. Aunque así hubiera sido, no hay razón válida para creer que el moderno templo espiritual de Dios haya sido destruido en ese entonces.

La tergiversación más grande la encontramos en la enseñanza que dice que la Jerusalén de los días de Jeremías prefigura a la apóstata cristiandad de nuestros días; la cual aun está por ser destruida por el moderno imperio babilonio. Parece ser, según ella, que los israelitas espirituales son redimidos por Dios mucho antes de que ellos sean sujetos al juicio de la espada, el hambre, y la peste.

La falsedad de esta enseñanza es evidente por todos lados. Tal vez lo más falso de todo esto tiene que ver con el hecho que Dios mostró su venganza contra Babilonia debido a la destrucción de su templo por medio de Ciro. El que no haya sucedido lo mismo en nuestros tiempos significa que la cristiandad no tipifica a Jerusalén. Esto es lo que dice Jeremías al respecto: “Hay el sonido de los que huyen y de los que escapan de la tierra de Babilonia para anunciar en Sión la venganza de Jehová nuestro Dios, la venganza por su templo”. -Jeremías 50:28-

sheep-scattered spanishSi volvemos al capítulo 23 de Jeremías, nosotros vemos que Jehová denuncia a sus pastores, y los considera responsables de la muerte y dispersión del rebaño de Dios. Debido a la negligencia pastoral, el rebaño cayó por causa de la espada, el hambre, y la peste. Es por eso por lo que se necesita la intervención  directa de Dios a fin de rescatar a sus dispersadas ovejas:

“Y yo mismo juntaré al resto de mis ovejas de todas las tierras a las cuales las había dispersado, y ciertamente las traeré de vuelta a su apacentadero, y de veras serán fructíferas y llegarán a ser muchas. Y ciertamente levantaré sobre ellas pastores que realmente las pastorearán; y ellas ya no tendrán miedo, ni se sobrecogerán de terror alguno, y no faltará ninguna”, es la expresión de Jehová. “¡Miren! Vienen días —es la expresión de Jehová—, y yo ciertamente levantaré a David un brote justo. Y un rey ciertamente reinará y actuará con discreción y ejecutará derecho y justicia en la tierra. En sus días Judá será salvado, e Israel mismo residirá en seguridad. Y este es su nombre con el cual se le llamará: Jehová Es Nuestra Justicia”. -Jeremías 23:3-6-

El medio por el cual Dios recolecta a sus dispersadas ovejas es el “justo retoño” de David. Como todos sabemos, los judíos que fueron dispersados por la invasión babilónica no fueron repatriados a la tierra de Judá bajo el nuevo reino Davídico. Por lo tanto, el capítulo 23 del libro de Jeremías es en realidad una profecía mesiánica relacionada con el retorno de Jesús, y su entronzación como Rey del mundo.

No olvidemos la secuencia de los hechos: primero la espada, el hambre, y la peste dispersan al rabaño. Solo después de haber sido subyugados y castigados Jehová los bendice. Siendo ese el caso, dejemos que la dizque “clase Jeremías” nos explique cómo estos acontecimientos sucedieron en el pasado, y cómo se conectan, de tal manera que expliquen satisfactoriamente la presencia de Jesús y el juicio de Dios en 1914.

Celebraré Un NuevoPacto

El capítulo 31 de Jeremías predice un nuevo pacto que Dios celebrará con Israel. En realidad, Dios no celebró ningún nuevo pacto con los israelitas después de su exilio en Babilonia. Él simplemente reanudó una relación que había sido dañado. El nuevo pacto no llegó a existir sino hasta la llegada de Jesús, cuando se hizo realidad el pacto entre el Mesías y sus apóstoles. Sin embargo, Jeremías nos dice que Jehová establece un nuevo pacto con su pueblo inmediatamente después de que él los censura en la medida apropiada.

Y no solo eso. El establecimiento del nuevo pacto resulta en que el pueblo de Dios llega a conocer a Jehová de tal manera que sus hijos e hijas ya no necesitan ser enseñados por nadie, pues han aprendido conocerlo plenamente; tal cual es.

Aunque Jesús fue el mediador de un nuevo pacto con sus apóstoles, es evidente que los apóstoles y seguidores de Jesús no alcanzaron a experimentar a plenitud las virtudes del nuevo pacto. Eso se puede deducir porque los apóstoles y seguidores de Jesús  se enfrascaron en una campaña de educación a fin de ayudar a otros a conocer a Jehová. De igual manera, en la actualidad la Sociedad Watchtower también se encuentra envuelta en una campaña similar a la de los apóstoles.

No obstante, la realización plena del nuevo pacto resulta en el fin de ese tipo de campañas. Esto es lo que dice el profeta:

“¡Mira! Vienen días —es la expresión de Jehová—, y ciertamente celebraré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto; no uno como el pacto que celebré con sus antepasados en el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, ‘el cual pacto mío ellos mismos quebrantaron, aunque yo mismo los poseía como dueño marital’, es la expresión de Jehová. “Porque este es el pacto que celebraré con la casa de Israel después de aquellos días —es la expresión de Jehová—. Ciertamente pondré mi ley dentro de ellos, y en su corazón la escribiré. Y ciertamente llegaré a ser su Dios, y ellos mismos llegarán a ser mi pueblo. “Y ya no enseñarán cada uno a su compañero y cada uno a su hermano, diciendo: ‘¡Conozcan a Jehová!’, porque todos ellos me conocerán, desde el menor de ellos aun hasta el mayor de ellos —es la expresión de Jehová—. Porque perdonaré su error, y no me acordaré más de su pecado”. -Jeremías 31:31-34-

Desde el establecimiento del cristianismo ningún cristiano; ni siquiera los apóstoles, pueden presumir de conocer a Dios y a Cristo en toda su plenitud. De hecho, hasta el apóstol Pablo reconoció esto. Es por eso por lo que en su carta a los corintios él escribió: “Porque en la actualidad vemos en contorno nebuloso por medio de un espejo de metal, pero entonces será cara a cara. En la actualidad conozco parcialmente, pero entonces conoceré con exactitud así como soy conocido con exactitud”.

Por lo tanto, aunque Jehová inaguró un nuevo pacto con los cristianos ungidos del primer siglo, ese pacto no ha sido realizado a plenitud todavía. Es evidente que existe un patrón profético en el libro de Jeremías, y ese patrón nos puede iluminar respecto a ciertos acontecimientos futuros.

El movimiento religioso conocido como “testigos de Jehová” ha tenido como consecuencia la creación de una organización que se identifica con el nombre de Dios; tal y como se identificaron los judíos del tiempo de Jeremías. Debido a que el corazón de esa  organización está compuesta por personas ungidas que están en un pacto con Jehová, la Sociedad Watchtower se ha convertido en la versión moderna de la ciudad de Dios, así como el templo en que se ha colocado el nombre de Jehová. Debido a ello, Jehová juzgará a la Sociedad Watchtower de la misma forma que juzgó a Jerusalén.

Posteriormente a la censura, Jehová renovará su pacto con su castigado pueblo. La notable diferencia es que en esta ocasión la restauración de la amistad se manifestará por medio del derramamiento del espíritu santo sobre los hijos e hijas de Dios; solo que a diferencia del Pentecostés, este derramamiento será pleno y total sobre aquellos que ya sean miembros del nuevo pacto.

El hecho que el nuevo pacto produce personas que conocen a Dios en toda su plenitud y que no necesitan que nadie les enseñe acerca de Jehová, indica que la profecía de Jeremías anuncia la culminación de la era cristiana.

El que los redimidos tengan la ley de Jehová escrita en el corazón significa que los cristianos redimidos heredarán la incorruptibilidad reservada para ellos. Nunca jamás ellos le fallarán a Dios, ni requerirán que Dios los castigue nuevamente, “en su justa medida”. Ellos llegarán a ser uno con el Hijo de Dios, y serán reyes y sacerdotes juntos con él.

Ciertamente se cumplirán las palabras que dicen “ Porque perdonaré su error, y no me acordaré más de su pecado” dice su Dios y Salvador, Jehová.

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