La Tormenta

“¡Miren! Una calamidad va a salir de nación en nación, y una gran tormenta misma será levantada desde las partes más remotas de la tierra”. -Jeremías 25:32-

PageLines-tormenta.jpgCuando Charles Taze Russell formó un pequeño grupo para estudiar la Biblia en Allegheny Pensilvania en 1874, ni siquiera  había transcurrido una década desde el fin de la guerra civil en los Estados Unidos. Para tener una mejor idea de la vida en esa época, podemos decir que en ese tiempo aun habían pioneros que se trasladaban al oeste viajando en carretas tiradas por bueyes y caballos, y las guerras aun se peleaban con mosquetes y bayonetas.

De hecho, la Sociedad Watchtower comenzó a publicar sus mensajes bíblicos diez años antes que “las carretas sin caballos” hicieran su aparición en las calles de las ciudades. También es bueno recordar que los hermanos Wright aun no habían introducido al mundo a la era de la aereonáutica, cuando la Sociedad Watchtower ya mencionaba en sus mensajes las aterradoras señales en los cielos como señal del tiempo del fin.

En ese entonces no había teléfono, radio, televisión, computadoras, I-Pads, o satélites que giraban alrededor de la Tierra. En esa época la prensa manual y el telégrafo eran consideradas como tecnología de punta, y la bicicleta era la forma más moderna de transportación personal. En aquellos días el mundo era más grande y más simple, o al menos esa es nuestra impresión.

covered-wagonsEse fue el ambiente en que se desenvolvieron los precursores del movimiento religioso conocido actualmente como testigos de Jehová, y fue ese el escenario que ellos usaron para anunciar la gran tormenta de Jehová que mencionan las Escrituras. No hay duda que los calamitosos días que siguieron a la primera guerra mundial, así como los terribles estragos provocados por la fiebre española en 1918 dieron razones suficientes a mucha gente para sospechar que los jinetes del apocalipsis habían sido desencadenados, y que la civilización en su conjunto estaba a punto de perecer.

Como todos sabemos, eso no fue así. En vez de señalar el fin de este sistema de cosas, esa calamitosa época fue el inicio de una era de progreso y desarrollo que hubiera sido inconcevible en ese entonces.

No hay duda que la humanidad se ha beneficiado en gran manera de los avances tecnológicos que se han suscitado desde el inicio de la revolución industrial. Esto se hace evidente en los países a los que se les ha permitido desarrollarse, pues la innovación y los avances en las ciencias aplicadas han beneficiado a muchos. Podemos decir que en su conjunto, la humanidad se ha beneficiado por medio de la reducción en la taza de mortandad infantil; la erradicación de muchas enfermedades; el aumento en la producción alimentaria; la reducción en las hambrunas, y en un incremento en la longevidad y en la calidad de vida de millones y millones de personas.

Al mismo tiempo y paradojicamente, los habitantes de los países desarrollados nos hemos hecho más y más dependientes del complejo e intricado sistema de cosas en que vivimos. Algo muy perturbador en todo esto es la gran vulnerabilidad de muchas naciones a la amenaza que representan las aterradoras armas de destrucción masiva; amenaza que puede derivar en un holocausto nuclear, y en un colapso ecológico.

Para ilustrar un poco los enormes cambios sociales que han sido el resultado de la industrialización, podemos decir que la mayoría de los pobladores de las que hoy se consideran como naciones desarrolladas aun vivían en granjas particulares, y en pequeños pueblos y aldeas al inicio del siglo XX.

Aunque pobres, la gente de aquel entonces era más autosuficiente. Ciertamente, esa es una de las razones por la cual la gran depresión de los años 30’s no derivó en hambrunas y muertes por hambre en los Estados Unidos. Las personas que no pudieron beneficiarse de los mecanismos de ayuda gubernamental, -seguro social, cocinas populares, etc- simplemente volvieron a su pueblo de origen, y hallaron ayuda y alivio en la granja de la familia, o en la comunidad agraria en la que vivían.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. En la actualidad, la mayoría de las 6700 millones de personas que habitan este planeta viven en ciudades, y cientos de millones de ellos viven en mega ciudades, y dependen enormemente del eficiente, complejo, y frágil sistema de cosas en que vivimos. Cualquier alteración en el sistema de transporte, eléctrico, o almacenamiento, puede afectar grandemente la vida moderna. Productos básicos para la vida como el alimento, la ropa, el combustible, y los medicamentos, provienen de miles y miles de fuentes y surtidores. Cualquier interrupción o alteración en algún eslabón de esta cadena global tendría consecuencias catastróficas para la humanidad.

Tal vez una de las formas más profundas y significativas en que la tecnología ha cambiado al mundo en las últimas décadas tiene que ver con el enorme, complejo, incomprensible, y mecanizado sistema financiero mundial del que dependemos. Aunque se supone que este sistema es benéfico para todos, es bueno recordar cuán vulnerables y susceptibles somos en este sentido. No olvidemos que el desplome financiero que se suscitó en septiembre del 2008 en los Estados Unidos, se convirtió inmediatamente en un tsunami económico que sacudió los cimientos de este mundo, y afectó enormemente a personas e instituciones que nada tienen que ver con Wall Street.

De hecho, naciones como Islandia, Indonesia e India aun sienten los estragos de ese desplome, y hasta naciones consideradas potencias económicas como Alemania, Corea del Sur, China, y Japón aun no se recuperan de tal colapso.

Justion BohanPara comprender mejor la verdadera naturaleza de esta crisis económica, podemos decir que semanas antes que esta crisis se convirtiera en noticia de primera plana, muchos políticos y hombres de negocios se mofaban y descartaban por completo la posibilidad de una severa desaceleración económica. Ahora esos mismos políticos no solo hablan de desaceleración económica, sino que también consideran seriamente la posibilidad de un colapso sistemático, y mencionan la necesidad de un nuevo mecanismo para remediar un problema que muchos consideran insolucionable.

Desde que inició esta tormenta económica, los gobiernos y bancos centrales de muchas naciones viven en un estado de perpetua y urgente crisis financiera, y lo único que se les ha ocurrido hacer es inyectar trillones de dólares, libras, euros, yens, y cualquier otro instrumento financiero, a fin de dar liquidez a los mercados y evitar así el colapso total y definitivo del sistema monetario mundial.

Sin embargo, tal colapso es inevitable. La razón por la que afirmamos eso es porque es físicamente imposible cumplir y satisfacer la deuda en la que incurren los gobiernos al emitir dinero que no es respaldado por algo de valor, y al aceptar y hacerse responsable por la deuda creada por instrumentos ficticios y truculentos llamados “derivados”.

El actual sistema financiero mundial es usurero, parasítico, especulativo, y depredador por naturaleza. Para poder funcionar, este sistema tiene que expandir cada vez más y más su emisión de deuda, lo cual tarde o temprano resultará en la explosión de esta burbuja económica. No necesitamos ser muy inteligentes para darnos cuenta que la capacidad de pago de este sistema está por llegar a su punto máximo. Como en el reino animal, al final el parásito terminará matando al organismo huésped. ¿En qué resultará todo esto?

Podemos decir que el escenario está listo para una catastrofe inimaginable: el colapso del dólar estadounidense, y el colapso del sistema financiero mundial basado en el uso de la moneda estadounidense. Debido a que la globalización ha resultado en la dolarización de la economía mundial, ninguna nación puede librarse de la calamidad producida por el desplome del sistema económico anglo-americano.

Sí, esta irremediable tormenta económica que azota al mundo tiene el potencial para arruinar a muchas naciones; especialmente a las más ricas. Para empeorar las cosas, día a día crece la posibilidad  que ciertos individuos considerados como “el poder detrás del trono” desencadenen una tercera guerra mundial a fin de asegurarse del control de las finanzas del mundo, una vez que el colapso económico haya sucedido.

Aunque el progreso científico y la tecnología computacional nos ha traído muchos beneficios, esto también ha resultado en una capacidad casi ilimitada para los gobiernos del mundo en su afan por controlar y espiar a sus ciudadanos. Esto también permite a los grandes de las finanzas, manipular, defraudar, y robar a escala internacional. Con solo oprimir un botón, ellos pueden crear caos en el sistema bancario, y arruinar millones de vidas.

Tampoco es un secreto que aunque los modernos medios de transporte nos permiten desplazarnos fácilmente de un lugar a otro, esto también puede resultar en la rápida propagación de mortales plagas de un lugar a otro. Es también muy perturbador saber que los actuales estrategas militares tienen a su disposición cosas con las que Hitler solo pudo soñar. Hitler soñaba con un Blitzrieg; es decir, con la capacidad de hacer la guerra a la velocidad de la luz; capacidad que ahora poseen muchas naciones del mundo.

Aunque es verdad que la ciencia ha revolucionado la agricultura y con ello el tamaño de las cosechas, también es verdad que el complejo sistema de comercialización ha caído en manos de unos cuantos monopolios. Esto significa que cualquier alteración,-real o provocada- en el sistema de distribución puede resultar en hambrunas y escasez de alimentos; aun en las naciones desarrolladas. Sí, la ciencia ha provisto a la humanidad medicamentos y tecnología médica, pero también ha desarrollado virus, agentes bacteriológicos, y súper toxinas que han permitido que hombres perversos tengan la capacidad de aniquilar a la humanidad con solo oprimir un botón.

Podemos decir que el mundo, de una manera muy poco sabia, ha construido y desarrollado los mecanismos para su propia destrucción, ya que uno de los principios de Jehová es que aquellos que siembran vientos cosechen tempestades. Pues, ¿De qué otra manera una civilización tan corrupta podría terminar? Sí, es justo que una civilización así termine siendo víctima de su propia locura.

UNA GRAN TORMENTA SERÁ LEVANTADA

Por mucho tiempo los testigos de Jehová han anunciado una tormenta sin precedentes. Ellos creen que esta tormenta procede directamente de los cielos, y que se hará evidente por medio de la manifestación de impresionante poder divino. Aunque es verdad que la manifestación suprahumana de Jesús se hará evidente por medio de la guerra de Armagedón, esa no es la tormenta de Jehová; al menos no en su fase inicial. 

Según la Palabra de Dios, esta tormenta tiene su origen dentro de las mismas naciones. Jehová Dios solo permite que tal tormenta suceda, y la utiliza para llevar a cabo sus  juicios. Esto se hace evidente cuando leemos el capítulo 25 de Jeremías:

“Un ruido ciertamente llegará hasta la mismísima parte más lejana de la tierra, porque hay una controversia que Jehová tiene con las naciones. Él personalmente tiene que ponerse en juicio con toda carne. En cuanto a los inicuos, tiene que darlos a la espada’, es la expresión de Jehová. Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: ‘¡Miren! Una calamidad va a salir de nación en nación, y una gran tormenta misma será levantada desde las partes más remotas de la tierra”.

En los días de Jeremías, “la gran tormenta” que se levantó “desde la parte más remota de la tierra” sucedió por medio del arrollador avance de los ejércitos babilonios. Todas las naciones sucumbieron ante la impresionante maquinaria bélica de Babilonia. Ninguna nación de la región pudo salvarse; ni siquiera Judá, o la gran Jerusalén.

El profeta Isaías describe al ejército babilonio como un feroz león, comisionado por Dios para llevar a cabo un juicio:

“Y ha levantado una señal enhiesta a una gran nación lejana, y le ha silbado en la extremidad de la tierra; y, ¡miren!, apresuradamente vendrá con celeridad. No hay nadie cansado ni quien tropiece entre ellos. Nadie se adormece y nadie duerme. Y el cinto que ciñe los lomos de ellos ciertamente no se abrirá, ni se romperán en dos las correas de sus sandalias; porque las flechas de ellos están afiladas, y todos sus arcos están tensados. Los mismos cascos de sus caballos tendrán que ser considerados como pedernal mismo, y sus ruedas como una tempestad de viento. El rugido de ellos es como el de un león, y rugen como los leoncillos crinados. Y gruñirán, y agarrarán la presa, y [se la] llevarán con seguridad, y no habrá libertador”. -Isaías 5:26-29-

Sin embargo, independientemente de lo terrible y extenso que fue la calamidad causada por la antigua Babilonia, de ningua manera puede considerarse que tal calamidad haya sido “global”. Tampoco puede decirse que en ese entonces Jehová se puso en juicio “contra toda carne”; tal y como lo indica la profecía de Jeremías. Por lo tanto, podemos inferir que las profecías hebreas que nos hablan de la conquista mundial por parte del imperio babilónico tienen una aplicación mucho más amplia, y están intimamente ligadas al octavo rey que menciona el libro de Revelación.

Jeremías nos dice que su profecía tendría cumplimiento “en la parte final de los días”: “¡Miren! La tempestad de viento de Jehová, furia misma, ciertamente saldrá, sí, una tormenta en remolino. Sobre la cabeza de los inicuos se remolinará. La cólera de Jehová no se volverá atrás hasta que él haya llevado a cabo y hasta que haya realizado las ideas de su corazón. En la parte final de los días ustedes darán su consideración a ello con entendimiento”. -Jeremías 23:19-20-

Aunque los testigos de Jehová están convencidos que la parte final de los días empezó en 1914, es evidente que la “tormenta de Jehová” no ha comenzado aun. También es evidente que contrariamente a lo que creen, ellos no serán simples testigos presenciales de tal tormenta; mirandola desde lejos. Un análisis detallado de las profecías nos dice que Jehová Dios primero entrará en juicio contra su pueblo, expulsando a todos los perversos e inicuos dentro de su organización. Es posible que los males financieros que afligen a las naciones es este momento sean el preludio de la tormenta pronosticada en las Escrituras.

“UNA TEMPESTAD ATRONADORA”

En Isaías 28:2 Dios advierte acerca de una tempestad global; tempestad que menciona específicamente a su pueblo:

“¡Mira! Jehová tiene a alguien fuerte y vigoroso. Cual tempestad atronadora de granizo, tempestad destructiva, cual tempestad atronadora de aguas poderosas, inundantes, él ciertamente efectuará un echar abajo a tierra con fuerza”.

La expresión “alguien fuerte y vigoroso” es una referencia al agente terrenal que Dios utilizará para efectuar sus juicios. El hecho que la “tempestad atronadora de granizo” proviene de Jehová se hace evidente cuando leemos que un fiel resto de “su pueblo” no será barrido por las poderosas e inundantes aguas de la denunciación de Dios. La Escritura nos dice que este pequeño resto no solo sobrevivirá la tormenta de Jehová, sino que también este pequeño resto reconocerá  a Dios como “la guirnalda de la hermosura” durante el climax de la batalla:

“En aquel día Jehová de los ejércitos llegará a ser como corona de decoración y como guirnalda de hermosura para los restantes de su pueblo, y como espíritu de justicia al que se sienta en el juicio, y como poderío [a] los que apartan la batalla de la puerta”.

“Los restantes de su pueblo” es una expresión que entre los testigos de Jehová se conoce como “el resto ungido”. Es muy importante e interesante señalar la gran similitud que existe entre las palabras de Isaías con lo que encontramos en el capítulo 12 del libro de Revelación. De manera específica podemos señalar la “torrente” de persecución desencadenada por el satánico dragón; persecución que es dirigida en contra de la mujer del pacto. Pero, ¿Cómo podemos determinar que la torrente de persecución mencionada en Revelación es la misma que menciona el profeta Isaías?

El libro de Revelación nos dice que a Satanás se le permite causar ayes y sufrimiento contra la Tierrra y el mar, al tiempo que desencadena una impresionante y despiadada campaña de persecución contra el resto de la simiente de la mujer. Esta persecución es una venganza por parte de Satanás al haber sido expulsado de los cielos; expulsión que marca el inicio del reinado de Cristo. La profecía de Isaías está en armonía con la secuencia con que suceden los hechos.

La profecía nos dice que la tormenta ocurre al mismo tiempo que se establece el reino de Cristo Jesús. Refiriéndose a Cristo Jesús, y llamándole la piedra de fundamento de Sión, -Sión es la capital del reino de Dios- la profecía nos dice lo siguiente:

“Aquí voy a colocar como fundamento en Sión una piedra, una piedra probada, el precioso ángulo de un fundamento seguro. Nadie que ejerza fe será sobrecogido de pánico. Y ciertamente haré del derecho el cordel de medir, y de la justicia el instrumento de nivelar; y el granizo tiene que barrer el refugio de una mentira, y las aguas mismas inundarán el mismísimo escondrijo. Y el pacto de ustedes con la Muerte ciertamente será disuelto, y aquella visión de ustedes con el Seol no subsistirá. La avenida repentina, inundante, cuando pase… ustedes también tienen que llegar a ser para ella un lugar de holladura. Cuantas veces pase, se los llevará, porque mañana a mañana pasará, durante el día y durante la noche; y tiene que llegar a ser solo razón para trepidación, para hacer [que otros] entiendan lo que se ha oído”. -Isaías 28:16-19-

La torrencial condena de Jehová sin duda alguna barrera con la mentira que la presencia de Jesús inició en 1914. Una vez que la auténtica presencia de Jesús inicie, esta condena expulsará y desenmascarará a aquellos miembros de la Sociedad Watchtower que se aferran en promover mitos y cuentos falsos artificiosamente tramados.

Uno de estos cuentos nos dice que la salvación personal solo puede obtenerse por medio de ser fieles a la Organización Watchtower, como si de alguna manera ellos tuvieran un pacto con la muerte. No obstante, su refugio; la creencia que la organización visible de Jehová es inviolable, será hecha añicos, y será barrida como un castillo de arena por las olas del mar.

Un ejemplo de cómo la Sociedad Watchtower ha tratado de desviar los juicios de Jehová contra ella lo vemos en el capítulo 54 del libro de Isaías. Esta profecía es dirigida a la amada pero castigada “mujer” de Dios: “Por un momentito te dejé por completo, pero con grandes misericordias te juntaré. Con inundante indignación oculté de ti mi rostro por solo un momento, pero con bondad amorosa hasta tiempo indefinido ciertamente tendré misericordia de ti”, ha dicho tu Recomprador, Jehová”.

Debería ser evidente que esta torrente de indignación que Jehová desata contra su pueblo es la misma gran inundación que menciona el capítulo 28 de Isaías; sin embargo, esta no es la forma como la interpreta Betel. Según Betel, la torrente de indignación de Jehová contra la “mujer” sucedió en 1918 por medio de los Estudiantes Internacionales de la Biblia, mientras que la inundación que hace añicos el pacto con la muerte es una referencia a la desolación que sufrirá la cristiandad durante la gran tribulación.

Es bueno recordar que Betel reconoce a la cristiandad como “el lugar santo”. En síntesis podemos decir que Betel enseña que hay dos inundaciones provenientes de Dios, las cuales son dirigidas contra dos entidades que no tienen nada que ver la una con la otra, a pesar que Jehová afirma ser el Dueño de ambas. 

En un esfuerzo por proteger sus intereses, Betel ha recurrido a la tergiversación a la hora de interpretar estas profecías, de tal manera que ha nulificado los juicios de Dios contra ella. Sí, no hay duda que Betel ha hecho un pacto con la muerte en un esfuerzo por conservarse con vida. Sin embargo, Jehová ha dicho que la futura tormenta nulificará el contrato que ellos han hecho con la muerte. Como resultado de la cancelación del contrato con la muerte, la Sociedad Watchtower terminará como un barco hecho añicos por los devastadores vientos huracanados provocados por la tormenta de Jehová.

Aquellos que han sido engañados, y que han puesto su fe en el pacto que Betel ha hecho con la muerte están por sufrir una gran decepción. Muchos testigos sufren del farisaico complejo de “autojusticia” debido a la buena reputación de la que gozan dentro de la organización. Sin embargo, ellos serán expulsados de su escondrijo y tendrán que comparecer ante Cristo Jesús sin el apoyo de una organización terrenal. La futura guerra, el colapso económico, así como la tiranía que se apoderará de la tierra, hará que estos “justos hombres” desmayen de terror.

El capítulo 32 de Isaías también menciona una avalancha tiránica que conquista la tierra en el momento en que Cristo toma el poder. Ahí leemos: “¡Mira! Un rey reinará para justicia misma; y en cuanto a príncipes, gobernarán como príncipes para derecho mismo. Y cada uno tiene que resultar ser como escondite contra el viento y escondrijo contra la tempestad de lluvia, como corrientes de agua en país árido, como la sombra de un peñasco pesado en una tierra agotada”.

Betel enseña que esta profecía ya se ha cumplido en los tiempos modernos dentro de la organización de los testigos de Jehová. Según ellos, los príncipes que proveen alivio y refugio de la tormenta son los actuales ancianos de congregación. Pero eso no puede ser así debido a que la gran tormenta aun no ha comenzado.

Es mucho más razonable concluir que estos príncipes simbolizan a los santos que han sido aprobados y nombrados sobre los bienes  del Amo. Durante los tétricos y angustiosos días que nos esperan, estos príncipes junto con Cristo Jesús, -el Rey de reyes, Señor de Señores, y Principe de príncipes- proveerán un lugar de refugio para los redimidos después de la destrucción de la Organización Watchtower.

El capítulo 25 de Isaías hace evidente el hecho que la tormenta de Jehová no es en sí un fenómeno suprahumano. Esta tormenta solo representa la tiranía que en el futuro afligirá a toda la tierra: “Y en esta montaña él ciertamente se tragará la cara de la envoltura que está envuelta sobre todos los pueblos, y la obra tejida que está entretejida sobre todas las naciones”. -Isaías 25:7-

La montaña obviamente representa al reino de Cristo una vez que éste ha sido establecido sobre la tierra. Sin embargo, la “envoltura que está envuelta sobre todos los pueblos” no es simplemente la muerte adámica; tal y como la Sociedad enseña. El contexto de la profecía nos dice que este juicio de Jehová está dirigido contra el “pueblo de las naciones tiranas”; lo cual es una referencia a la simbólica capital del reino satánico; es decir, el gobierno único y mundial que dominará al mundo.

La “envoltura” que “está envuelta sobre todos los pueblos” es una referencia a la exitosa culminación de la conspiración que tiene como propósito atrapar a la humanidad en una genocida red. Este pasaje bíblico está en armonía con la profecía de Habacuc, la cual es una visión para el tiempo señalado. Esta profecía describe a las naciones del mundo como indefensos peces atrapados en una red. En otra parte de la profecía, el caldeo es descrito como “el déspota de las naciones”.

Debido a ello, no debe sorprendernos que Jesús haya exhortado a sus discípulos a no sucumbir al ver la desolación del lugar santo durante la conclusion del sistema de cosas. Afortunadamente Jehová no solo permite que esta tormenta azote al mundo, sino que también promete proveer un lugar de refugio para sus fieles. 

Isaías escribió: “Porque has llegado a ser una plaza fuerte para el de condición humilde, una plaza fuerte para el pobre en la angustia que tiene, un refugio contra la tempestad de lluvia, una sombra contra el calor, cuando el soplo de los tiránicos es como una tempestad de lluvia contra una pared. Como el calor en un país árido, tú reduces el ruido de extraños; el calor, con la sombra de una nube. La melodía misma de los tiránicos queda suprimida”. -Isaías 25:4-5-

El Todopoderoso habló con Job para aclarar las cosas en medio de una tormenta. También habló con Moisés en la cima del Monte Sinaí mientras éste se cimbraba y era cubierto por humo, y una ráfaga de rayos y centellas. De igual manera, la futura tormenta de Jehová servirá como escenario para que el Dios Verdadero rompa su silencio, y hable a su pueblo de la actualidad.

El Salmo 50 predice el tiempo en que Dios “hablará” desde la tormenta con el propósito de juzgar a su pueblo:

“El Divino, Dios, Jehová, él mismo ha hablado, y procede a llamar la tierra, desde el nacimiento del sol hasta su puesta. Desde Sión, la perfección de la belleza, Dios mismo ha resplandecido. Vendrá nuestro Dios y no le será posible guardar silencio. Delante de él devora un fuego, y todo en derredor de él el tiempo se ha puesto sumamente tempestuoso. Él llama a los cielos de arriba y a la tierra para ejecutar juicio sobre su pueblo”.

La Sociedad Watchtower ha anunciado falsamente la presencia de Cristo y el inminente día de Jehová por más de un siglo, y esto ha resultado en un tropiezo para innumerables personas que no han visto cumplir las profecías de esa organización, así como en el descrédito de Betel ante los ojos del mundo. Sin embargo, esto no cambia los propósitos de Dios de juzgar al mundo. Por el contrario, los errores y la corrupción de la Sociedad Watchtower y sus feligreses son lo que precipitan la tormenta de Jehová. Como en el pasado, Dios hablará a su extraviado pueblo desde la tormenta y tribulación más grande en la historia humana.

El inicio de esta tormenta despertará a los somnolientos espirituales, y servirá como señal para que los fieles a Dios abandonen la organización de Jehová. En ese entonces, los verdaderos testigos de Jehová no jurarán su alianza a ninguna organización terrenal, sino que se unirán a la invisible organización de Dios; es decir, al reino de Cristo que para ese entonces ya habrá sido establecido.

Al ver la putrefacción de la Sociedad Watchtower, y el acelerado colapso del sistema financiero mundial no podemos evitar sospechar que los tiempos señalados por Jehová para efectuar sus juicios han llegado. Sí, ha llegado el tiempo para que Jehová rompa su silencio.   

El resto de este libro examinará los asuntos judiciales relacionados con el juicio contra la casa de Dios, y la naturaleza de los tumultos políticos profetizados en la Palabra de Dios; tumultos que causarán la ruina del sistema político lidereado por el dúo anglo-americano, y la posterior ascención al poder del agente terrenal que efectuará los juicios de Dios, así como el fin de este agente a manos de Cristo Jesús y sus 144000 santos.

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