Los Tiempos de los Gentiles

“El hermano Russell reconoció que el año 1914 marcaría el fin del tiempo de los gentiles. Él exhortó a otros a que examinaran sus escritos – los escritos de Russell- a la luz de las Escrituras, de tal manera que ellos estuvieran satisfechos con lo que estaban aprendiendo, al darse cuenta que esos escritos estaban en armonía con la Palabra de Dios”.

-Proclamadores del Reino-

 

PageLines-Gentile-Times.jpgEl 2 de octubre de 1914, Charles T. Russell, fundador y presidente de la Sociedad Watchtower entró al comedor de la casa Betel e hizo un anuncio que sorprendió a todos, al decir: “los tiempos de los gentiles han terminado; se le ha acabado el tiempo a los reyes de las naciones”.

No hay duda que tal declaración ha tenido muchos efectos y consecuencias en la fe y el movimiento de los testigos de Jehová debido a que la base de sus enseñanzas y doctrinas giran en torno a la creencia que Jesucristo volvió en ese año; estableciendo su reino en la Tierra en aquel entonces. Desde ese tiempo, y de manera continua, la Sociedad Watchtower ha proclamado en diversas ocasiones que “Jehová Mismo Ha Llegado a Ser Rey”.

No hay duda que el año 1914 fue un año crucial y estratégico en la historia del mundo. Usando una cronología bastante peculiar, los Estudiantes Internacionales de la Biblia pronosticaron que en el año 1914 ocurrirían sucesos que sacudirían al mundo. El hecho que la primera guerra mundial sucediera en ese año pareció confirmar sus expectativas. De hecho, muchos de los Estudiantes de la Biblia de aquel entonces estaban convencidos que la guerra de Armagedón era inminente. No obstante, después de haber transcurrido casi un siglo desde que se hizo tal declaración es bueno preguntarnos: ¿Fue realmente el año 1914 el año más importante en la historia de la creación; tal y como lo afirma la Sociedad Watchtower?

Esta pregunta por ningún motivo debería de hacernos dudar respecto a la sagrada promesa de Dios. Por el contrario, nuestro mayor deseo debe ser saber,- al menos de la manera más clara desde el punto de vista humano,- si Jehová Dios realmente llegó a ser rey en el año 1914, o si este maravilloso acontecimiento aún está por cumplirse en el futuro.

Siguiendo el consejo del señor Russell, nosotros debemos examinar cuidadosamente a la luz de las Escrituras los escritos y publicaciones de la Sociedad Watchtower, a fin de cerciorarnos si nuestro entendimiento respecto a los tiempos de los gentiles es correcto, y si tales escritos están en armonía con la Palabra de Dios.

Pero, ¿Qué son exactamente los tiempos de los gentiles? La expresión “tiempo de los gentiles” o los “tiempos señalados de las naciones” -expresión utilizada en la Traducción Nuevo Mundo- se encuentra una sola vez en las Escrituras. En Lucas 21:24 leemos:“Jerusalén será pisoteada por los gentiles hasta que se cumplan los tiempos de los gentiles”. -NIV-.

Estudiantes diligentes de la Biblia han comprendido que esta profecía de Jesús tiene una aplicación que abarca mucho más que el simple cumplimiento ocurrido con la Jerusalén de la antigüedad; la cual por cierto, en más de una ocasión fue desolada y pisoteada por sus enemigos. Jerusalén, según los apóstoles y profetas, llegaría a representar al mismísimo reino de Dios debido a que la literal ciudad de Jerusalén era la sede donde originalmente se estableció el reino davídico.

Como heredero legítimo de David, durante su ministerio Cristo Jesús se presentó como el Rey Mesiánico ante los habitantes de Jerusalén cuando hizo su entrada triunfal en dicha ciudad montado sobre un asno. Como todos sabemos, Jerusalén era considerada la capital del reino de Jehová. Debido a ello, Jerusalén es usada en las profecías bíblicas para representar varias cosas relacionadas con el reino celestial de Dios.

Por mucho tiempo los testigos de Jehová han comprendido que el actual sistema político que ha regido a la humanidad por los últimos 4000 años en algún momento llegará a su fin, y dará paso al reino de Dios. Por lo tanto, el contexto de la profecía hallada en el capítulo 21 del libro de Lucas; la cual hace mención de la toma del poder por parte elementos celestiales, debe de entenderse como un intervalo de tiempo en que la autoridad de Dios en los asuntos humanos es suprimida por las naciones del mundo. Este intervalo es conocido como los tiempos de los gentiles, y es el tiempo permitido por Dios para que las naciones dominen la Tierra a su gusto y parecer.

Como todos los testigos de Jehová saben, la Sociedad Watchtower ha aplicado los “siete tiempos” que hallamos en la profecía de Daniel a lo que ellos llaman “los tiempos señalados de las naciones” mencionados por Jesús. Según la Sociedad Watchtower, los tiempos señalados de las naciones en los que Jerusalén sería pisoteada comenzaron poco más de 600 años antes que Jesús pronunciara esta profecía; es decir, en el año 607 A.C. cuando los babilonios destruyeron Jerusalén y el reino de Judá.

Sedequías fue supuestamente el último rey del lineaje de David que se sentaría en el trono de Jehová hasta que al Mesías se le otorgara el reino celestial. Los testigos de Jehová creen que los tiempos señalados de las naciones; tiempo en que éstas reinarían sobre la humanidad en vez de Dios terminaron 2520 años después; es decir, en 1914.

El inicio de la primera guerra mundial, así como la aparición de la fiebre española y otras plagas; aunado a otros acontecimientos trascendentales, han servido para convencer a los testigos de Jehová que la señal de la presencia invisible de Jesús comenzó a manifestarse en el año 1914. No obstante, hay muchas razones para cuestionar la aplicación de los siete tiempos de Daniel, así como la cronología utilizada para determianr que esos tiempos iniciaron en el año 607 A.C.

Sin embargo, si por un momento hacemos a un lado la cronología, y si recurrimos a la lógica y al sentido común podemos preguntarnos: Si el reino de Dios realmente fue establecido en 1914, ¿Por qué aún los reyes de las naciones ejercen total poder sobre la Tierra? ¿Qué ha cambiado desde 1914? Es evidente que en lo referente al poder de las naciones nada ha cambiado. Es verdad que los testigos de Jehová creen que el fin de los tiempos de los gentiles solo significa que las naciones ya no pueden obstruir el trabajo de predicación de los verdaderos cristianos- a pesar que las naciones siguen oprimiendo a la gente como antes-.

No obstante, el error de ellos al creer que el reino de Dios se estableció en 1914 se hace evidente cuando reflexionamos acerca de lo que verdaderamente dicen las Escrituras. Por ejemplo, el Salmo 2 menciona la reacción de las naciones cuando por fin se le da al Mesías el poder y la autoridad sobre el mundo: ¿Por qué han estado en tumulto las naciones, y los grupos nacionales mismos han seguido hablando entre dientes una cosa vacía? Los reyes de la tierra toman su posición, y los altos funcionarios mismos se han reunido en masa como uno solo contra Jehová y contra su ungido”.

El Salmo 2 es una de las muchas profecías que la Sociedad Watchtower aplica al año 1914. Supuestamente, ese Salmo se cumplió cuando las naciones se vieron envueltas en un tumulto durante la primera guerra mundial; tiempo en que según ellos, las naciones del mundo se unieron contra el reino de Dios al formar la Liga de Naciones.

Sin embargo, hay muchos problemas con esta interpretación. Uno de los principales problemas con esta interpretación estriba en el hecho que cuando las naciones tratan de romper las ataduras que las restringen, Jehová responde inmediatamente en su cólera: “El Mismísimo que se sienta en los cielos se reirá; Jehová mismo hará escarnio de ellos. En aquel tiempo les hablará en su cólera, y en su ardiente desagrado los perturbará, [diciendo:] “Yo, sí, yo, he instalado a mi rey sobre Sión, mi santa montaña”.

Razonando un poco más respecto a la aplicación de este Salmo por parte de la Sociedad Watchtower, nos preguntamos, Si Jehová instaló a su rey en la montaña celestial de Sión en 1914, y si ellos desasafian al rey nombrado, ¿Cómo entendemos las palabras que dicen que Dios los perturbaría en ese tiempo? Según las palabras del Salmo 2, la reacción de Jehová ante tal desafio es casi inmediata; sin embargo, han transcurrido ya casi cien años desde que las naciones supuestamente se envolvieron en un tumulto y se “reunieron en masa como uno solo” a fin de destruir el reino de Dios; no obstante, Jehová aún no los ha perturbado en su ardiente ira.

El capítulo 17 del libro de Isaías contiene una profecía que menciona el tumulto de las naciones, y compara el furor de éstas al bullicio de muchas aguas, cuando dice: “Un ¡ah!, para la conmoción de muchos pueblos, que están bulliciosos como con el bullicio de los mares! ¡Y para el ruido de grupos nacionales, que hacen un estruendo justamente como el ruido de poderosas aguas! Los grupos nacionales mismos harán un estruendo justamente como el ruido de muchas aguas. Y Él ciertamente lo reprenderá, y este tendrá que huir lejos y ser perseguido como el tamo de las montañas delante de un viento y como un remolino de cardos delante de un viento de tempestad. Al tiempo del atardecer, pues, ¡miren!, hay terror repentino. Antes de la mañana… ya no es. Esta es la parte que corresponde a los que nos despojan, y la suerte que pertenece a los que nos saquean”.

Jesús utilizó una expresión similar cuando predijo que habría una gran angustia de las naciones debido a la incapacidad de éstas para encontrar la salida a sus calamidades, al tiempo que los hombres desfallecían de temor debido al bullicio de los mares. Aunque algunos “expertos” han dicho que estas palabras tienen relación con tsunamis y otros fenómenos marítimos, Isaías dice claramente que el bullicioso mar no es más que un símbolo que representa a los grupos nacionales; es decir, el bullicio del mar simboliza el caos y la confusión que privaría a lo largo y ancho de la Tierra.

Al igual que el Salmo 2, el capítulo 17 del libro de Isaías muestra a Jehová censurando a las naciones después que éstas estallan en su bullicio. La Escritura nos dice que el bullicio de las naciones inicia por la mañana, y que para la tarde las naciones ya han dejado de existir.

Otra dificultad que hallamos con la doctrina de 1914 tiene que ver con el hecho que la Liga de Naciones fue una institución muy ineficaz que terminó desapareciendo por sí misma; y no solo eso, pues los Estados Unidos ni siquiera formaron parte de ella. Por lo tanto, ¿Cómo se puede afirmar que el Salmo 2 se cumplió cuando los altos funcionarios de la Tierra y los grupos nacionales se unieron al unísono en contra del reino de Dios? La verdad de las cosas es que las naciones jamás estuvieron unidas bajo el auspicio de la Liga de Naciones.

De hecho, tal institucion fue tan insignificante que nunca tuvo el impacto que uno esperaría de una institución que se atreve a retar a Cristo Jesús en su lucha por la supremacía sobre el planeta Tierra. Además, ¿Cuántas veces las naciones se unen en un solo ejército a fin de oponerse a la soberanía de Jehová? Es razonable inferir que solo en una ocasión sucede esto. Además, según el capítulo 16 del libro de Revelación, esta alianza de las naciones en contra de Dios es inspirada por propaganda demoníaca a fin de enfrenarse en contra de Jesús en el campo de batalla de Armagedón.

Según el capítulo 7 del libro de Daniel, posteriormente al día en que Dios da el reino al Hijo del hombre y sus santos, se le concede un pequeño respiro al bestial sistema político en que vivimos; tiempo en que los santos son dados en manos de la bestia por un tiempo, tiempos y medio tiempo.

El periodo que crípticamente es descrito como “tiempo, tiempos y medio tiempo” puede considerarse como el “cambio de guardia” en que el gobierno sobre la humanidad pasa de unas manos a otras. Daniel 12: 7 también hace referencia a este tiempo, cuando dice: “Y tan pronto como haya habido un fin del hacer añicos el poder del pueblo santo, todas estas cosas llegarán a su fin”.

“Todas estas cosas” es una expresión que utiliza el profeta para referirse al fin de este sistema de cosas, así como a la transferencia total y definitiva de la soberanía del mundo a manos de Jesús y sus reyes asociados. Después de todo, este es el tema principal que trata el libro de Daniel. Pero si los santos fueron hechos añicos en el periodo 1916-1919- como enseña la Sociedad Watchtower- entonces, ¿Por qué “todas estas cosas” no han llegado a su fin?

El capítulo ocho del libro de Daniel también menciona la forma como los santos serían arruinados y el lugar santo pisoteado por un periodo de 2300 “tardes y mañanas”. Según la Sociedad Watchtower, esta parte de la profecía tuvo su cumplimiento durante la segunda guerra mundial. Sin embargo, nos preguntamos nuevamente, si la simbólica Jerusalén fue pisoteada por las naciones en 1914, ¿Por qué los hijos del reino son pisoteados nuevamente cuando el pisoteo de ellos supuestamente ya ha terminado?

La verdad de las cosas es que las interpretaciones de la Sociedad Watchtower no son más que un remiendo de pasajes proféticos en el que nos dice; no solo que los tiempos de los gentiles terminaron en 1914, sino que también, por un periodo de tres años y medio durante la primera guerra mundial, las naciones del mundo hostigaron y pisotearon nuevamente al pueblo de Dios. Y eso no es todo. La Sociedad Watchtower también aplica otra profecía similar al periodo de la segunda guerra mundial, durante el tiempo en que los testigos de Jehová fueron pisoteados por los poderes políticos del mundo.

Desafortunadamente estas caprichosas interpretaciones han dejado sin sentido las palabras de Jesús en lo referente al fin del tiempo de los gentiles, pues si los tiempos de los gentiles terminaron en 1914, y si desde entonces, año tras año a las naciones se les permite seguir como si nada, entonces solo podemos inferir dos cosas: o el reino de Dios es muy ineficaz e impotente; o quizás, de manera más razonable, debemos sospechar que el reino de Dios aún no ha sido dado a Jesús.

¿Qué Son los Tiempos de los Gentiles?

Un análisis minucioso del contexto que menciona la profecía referente al tiempo en que Jerusalén es pisoteada hasta que se cumplan los tiempos señalados de las naciones revela que Jesús nunca hizo mención de la destrucción de Jerusalén por parte de los babilonios; destrucción que tuvo lugar cinco siglos antes. La razón por la cual los apóstoles pidieron a Jesús una señal de su venida o presencia fue por que anteriormente el Señor les había dicho que el templo de Jerusalén sería completamente destruido, de tal manera que no quedaría piedra sobre piedra.

La destrucción del templo de Salomón que había acontecido 500 años atras no le interesaba a los apóstoles. Ellos querían saber el futuro, no el pasado, y es evidente que Jesús estaba profetizando acerca de la futura destrucción de Jerusalén y de su templo a manos del ejército romano.

Además de eso, la Sociedad Watchtower ignora por completo algo fundamental en esta profecía; a saber, el hecho que Jerusalén y su templo fueron reconstruidos después de la invasión babilónica. Aunque puede decirse que los caldeos pulverizaron a Jerusalén, Jehová intervino y permitió que fuera reconstruida. Aunque es verdad que Jerusalén llegó a estar bajo la autoridad de los gentiles después de su destrucción a manos de los babilonios,- entre ellos los imperios persa, griego, y romano durante el tiempo que Jesús vivó en la Tierra-.

Sin embargo, según los profetas bíblicos, después que Babilonia fuera destronada por Ciro el Persa, la censurada y humillada Jerusalén volvería a renacer de entre las cenizas, y Jehová restauraría su antigua gloria. Aunque es verdad que los judíos del tiempo de Jesús odiaban y despreciaban a Roma- principalmente por los impuestos y tributos que les exigían- aún así puede decirse que los judíos gozaban de mucha autonomía; especialmente en cuestiones religiosas y de adoración.

Es evidente que la adoración a Jehová no fue suprimida; de hecho, algo que causó gran conmoción en Jerusalén fue la violación del templo por parte de la “cosa repugnante”. Esta violación del templo de Jerusalén en el año 66 E.C. fue parte del cumplimiento de lo que Jesús había pronosticado.

Por lo tanto, es imposible que los apóstoles hayan asociado las palabras de Jesús con el pisoteo de Jerusalén que llevó a cabo el rey Nabucodonosor.

Debido a ello, no hay justificación bíblica para aplicar los siete tiempos de Daniel al “tiempo señalado de las naciones” que mencionó Jesús, ni tampoco hay razones para creer que los tiempos señalados de las naciones comenzaron cuando las legiones romanas pisotearon el lugar santo judío en el año 70 de la era comun.

Por lo tanto, es evidente que la profecia que anuncia la destrucción de Jerusalén tiene una aplicación mucho más amplia; de hecho, esa destrucción en sí es solo una sombra o patrón profético de cosas por venir. En su aplicación moderna, la cosa repugnante traerá desolación y ruina a un lugar que es considerado santo por Dios. Debido a ello, podemos concluir que los tiempos señalados de las naciones tiene que ver con el intervalo de tiempo en el que Dios permite que la simbólica Jerusalén y su lugar santo sean pisoteados y arruinados. Además, existen fuertes razones para sospechar que los tiempos señalados de las naciones aún se encuentran en el futuro.

En Mateo 24:15-16 Jesús indicó que la desolación y el pisoteo del lugar santo en Jerusalén sería el cumplimiento de la profecía de Daniel. De manera específica, Jesús dijo: “Por lo tanto, cuando alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación, como se habló de ella por medio de Daniel el profeta, de pie en un lugar santo -use discernimiento el lector-, entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas”.

El perspicaz estudiante de la profecía de Daniel puede darse cuenta que la profecía menciona en varias ocasiones que los santos, así como la Tierra de Decoración y el lugar santo, junto con el santuario y el rasgo constante son arruinados y pisoteados por las naciones por un periodo específico de tiempo. Como todos sabemos, los testigos de Jehová creen que la cristiandad es el moderno “lugar santo”.

La razón por la que creen eso es por que la antigua Jerusalén resultó infiel a Dios, y esa fue la razón por la cual Dios decretó su destrucción. Pero si eso es así, entonces, ¿Por qué la profecía que encontramos en el libro de Marcos nos dice que la cosa repugnante “se para donde no debe“? Si el lugar santo en realidad representa a la multitud de paganas y no tan santas denominaciones que conforman a la cristiandad, entonces es obvio que la cosa repugnante no se para donde no debe, sino en su casa donde es bienvenida.

Es evidente que muchos creen que la Sociedad Watchtower y los testigos de Jehová gozan actualmente de la aprobación de Dios. Debido a que Jesús mencionó que el lugar santo sería desolado debido a un acto de retribución de justicia por parte de Dios, muchos ingenuos creen que el lugar santo es una referencia a algo distinto al verdadero templo espiritual de Dios; templo que es conformado por los que la Escritura llama “los santos de Dios”.

Unos versiculos más adelante, Jesús menciona el pisoteo de Jerusalén por un periodo determinado de tiempo. Según la Sociedad Watchtower, la Jerusalén mencionada representa al reino de Dios. No hay necesidad de hacer notar cuán inconsistentes y contradictorias son estas interpretaciones, pues es evidente que no son más que interpretaciones caprichosas a fin de manipular las palabras de Jesús con el objeto de dar dos diferentes interpretaciones a lo que Jerusalén y el lugar santo verdaderamente representan.

Esto se hace aún más evidente si tomamos en cuenta el hecho que tanto la desolación del lugar santo, así como los tiempos señalados en que las naciones pisotean a Jerusalén son mencionados en el mismo contexto.

De manera por demás significativa, Cristo Jesús reconoció a Jerusalén como la ciudad santa; de hecho, hasta se refirió a ella como “la ciudad del Gran Rey”. Y no solo eso. En dos ocasiones Jesús limpió el templo de Jerusalén expulsando a los cambistas de dinero, y se refirió al templo como “la casa de mi Padre”. Por lo tanto, aunque la religión judía había sido corrompida para ese tiempo; aún así, Jesús no vio al templo de Jerusalén como algo que no fuera santo. De otra manera, ¿Por qué se habría de tomar la molestia de expulsar a los comerciantes del templo?

 Como fiel judío, Cristo mostró reverencia por el templo de Dios. A él le dolió mucho pronunciar los ayes que le sobrevendrían a Jerusalén y a su templo. De hecho, en su última visita a Jerusalén, Cristo lloró cuando miró desde lejos a la ciudad santa. Debido a los sentimientos que Jesús expresó para con Jerusalén y su templo, es difícil pensar que él haya tenido en mente a la cristiandad como el símbolo de Jerusalén durante los últimos días.

También es bueno que el lector use discernimiento, y se dé cuenta que cuando Jesús lloró por Jerusalén, él también predijo: “Porque vendrán días sobre ti en que tus enemigos edificarán en derredor de ti una fortificación de estacas puntiagudas y te rodearán y te afligirán de todos lados, te arrojarán al suelo, a ti y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no discerniste el tiempo en que se te inspeccionaba”.-Lucas 19:43-

Ahora bien, si consultamos a los profetas hebreos- a quien Jesús usó para basar sus enseñanzas y profecías- nos damos cuenta que por ejemplo, el capítulo 29 del libro de Isaías comienza pronunciando ayes en contra Ariel, el siervo de Dios:

“¡Ay de Ariel, de Ariel, el pueblo donde acampó David!. El pueblo donde David acampó no es ni más ni menos que Jerusalén; población que David capturó de manos jebuseos a fin de hacerla la capital del reino de Israel. Esa es la razón por la cual Jerusalén era llamada “la ciudad de David”. El versiculo tres continúa diciendo: “Y tengo que acampar por todos lados contra ti, y tengo que ponerte sitio con una empalizada y levantar contra ti obras de asedio”.

palisadeEl diccionario define la palabra”palizada” como un sitio cercado de estacas. Sí, no hay duda que eso es lo que Jesús tenía en mente cuando expresó lo que leemos en Lucas 19:43. Sin embargo, nos preguntamos: ¿Estaba Jesús pronosticando la destrucción de Jerusalén a manos de los babilonios? ¿Aplica esta parte de la profecía de Isaías a la destrucción de Jerusalén por parte de Nabucodonosor? La respuesta a ambas preguntas es no.

La razón por la que decimos eso es por que unos versiculos más adelante la profecía nos habla en plural en lo referente a los enemigos de Jerusalén. Esos versiculos nos dicen lo siguiente: “Y tiene que suceder justamente como en un sueño, en una visión de la noche, respecto a la muchedumbre de todas las naciones que están haciendo guerra contra Ariel, aun de todos los que están haciendo guerra contra ella…..así sucederá con la muchedumbre de todas las naciones que están haciendo guerra contra el monte Sión”.

Otros profetas nos dicen que un combianado de todas las naciones despojarán a la Jerusalén espiritual. Por ejemplo, Zacarías 14:2 dice: “Y ciertamente recogeré a todas las naciones contra Jerusalén para la guerra; y la ciudad realmente será tomada…”. Lo significativo de este pasaje bíblico es que estas palabras fueron escritas después que los babilonios destruyeron Jerusalén. Es evidente que las atrocidades que se cometerán en contra del pueblo de Dios durante el ataque contra “Jerusalén” es lo que provocará la aterradora ira de Jehová, trayendo como resultado la destrucción de todas naciones en el simbólico campo de batalla de Armagedón. Isaías 29:5-6 nos dice que Jehová responde inmediatamente al ataque en contra de Ariel usando un ejército supranatural para aniquilar a sus enemigos.

Puesto que Jesús citó casi palabra por palabra las palabras de Isaías cuando pronunció ayes en contra de Jerusalén, y debido a que Dios no destruyó al imperio romano o a sus ejércitos después que ellos destruyeron Jerusalén y su templo, es lógico inferir que ambas profecías aplican al Israel espiritual. Esto significa que el lugar santo destinado a ser destruido durante la futura gran tribulación es la organización terrenal de Jehová, y no la cristiandad como se nos ha hecho creer.

Una vez que hemos considerado esto, estamos en mejores condiciones para comprender lo que son los tiempos de los gentiles.

Debido a que ninguna profecía proviene de interpretación privada; tal y como lo dijo el apóstol, nosotros debemos permitir que la Palabra de Dios se interprete a sí misma. En otra parte Jesús nos dice que existe un tiempo señalado para que las naciones pisoteen a Jerusalén, mientras que en el libro de Revelación; libro que fue escrito casi treinta años después que Jerusalén fue pisoteada por los romanos, Jesús nos dice el tiempo que dura tal humillación: “Pero en cuanto al patio que está fuera del [santuario del] templo, échalo fuera y no lo midas, porque ha sido dado a las naciones, y ellas hollarán bajo sus pies la santa ciudad por cuarenta y dos meses, y haré que mis dos testigos profeticen mil doscientos sesenta días vestidos de saco”. -Revelación 11:2,3-

42 meses equivalen a 1260 días, y ambos periodos equivalen a tres años y medio. La profecía que hallamos en el capítulo 7 del libro de Daniel nos dice cosas parecidas, y menciona un periodo similar de tres años y medio en que los hijos del reino serán pisoteados por la bestia salvaje.

De manera por demás extraña, la Sociedad Watchtower enseña que el periodo de 42 meses ocurrió después del supuesto cumplimiento de los tiempos señalados por las naciones en 1914. No obstante, debido a que la única interpretación bíblica que podemos hallar a los “tiempos señalados de las naciones” nos dice que tal periodo tiene una duración de solo tres años y medio, y no los 2520 años que se nos ha enseñado, eso nos hace concluir que no existe razón válida alguna para atribuir el cumplimiento de dichos tiempos en el año 1914.

Finalmente, debido a que el libro de Revelación sitúa la humillación de la ciudad santa en el contexto en que se menciona el tiempo en que Dios causa la ruina de aquellos que están arruinando la tierra, podemos afirmar que los tiempos señalados de las naciones no solo no han terminado ¡sino que ni siquiera han comenzado!

 calligraphy-40