¿Quién es Ciego?

¿Quién es ciego como el recompensado, o ciego como el siervo de Jehová?”  -Isaías 42:19-

PageLines-D-8-Who-is-Blind-copy1.jpgImagine por un momento el maravilloso privilegio que tuvieron los apóstoles al asociarse personalmente con Jesús. Ellos viajaban con él, escuchaban sus enseñanzas, y hasta en reuniones sociales le escuchaban silenciar magistralmente a los fariseos y a otros detractores. ¡Qué gran honor tener a Jesús a un lado y poder preguntarle cualquier cosa que desearan saber!

Cuando Jesús pronunció el sermón más grande de todos los tiempos – el Sermón de la Montaña- ellos estaban ahí.

Ellos estuvieron en el mar de Galilea cuando Jesús se despertó de su sueño al tiempo que una violenta tempestad amenazaba con hundir la pequeña embarcación en la que viajaban. ¡Cuán sorprendidos debieron haber estado cuando Jesús con una sola palabra calmó al mar embravecido!

Ellos también vieron cómo los demonios temblaron de pavor ante la presencia de Jesús, y vieron cuando Jesús abrió los oidos de los sordos; cuando curó a los ciegos, y cuando levantó a muertos que habían fallecido recientemente. De hecho, ellos vieron hacer tantas cosas maravillosas a Jesús que años más tarde, uno de sus discípulos escribió que todos los libros del mundo no serían suficientes para relatar detalladamente todo lo que sucedió en la vida y ministerio del Señor Jesús.

Backhuysen,_Ludolf_-_Christ_in_the_Storm_on_the_Sea_of_Galilee_-_1695Sin embargo, y a pesar que tenían a Jesús como su Maestro personal, el lector moderno de las Sagradas Escrituras no puede evitar sorprenderse por la increíble falta de entendimiento que los apóstoles mostraron en diversas ocasiones. Aunque ellos tuvieron el privilegio de hablar directamente con Jesús, él los censuró con frecuencia. Considere por ejemplo la ocasión en que Jesús habló claramente a sus apóstoles respecto a su muerte y resurreción; y cómo, por alguna razón u otra, ellos simplemente no entendieron lo que Jesús quiso decirles. 

En el capítulo 16 del libro de Mateo Jesús le preguntó a sus discípulos quién ellos creían que él era. Pedro respondió inmediatamente que Jesús era el Hijo del Dios vivo. Jesús reconoció ser el Hijo de Dios, y les dijo que era el Padre mismo quien le había revelado eso. Poco tiempo después que esto sucedió, el relato nos dice lo siguiente:

“Desde ese tiempo en adelante Jesucristo comenzó a mostrar a sus discípulos que él tenía que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos y de los sacerdotes principales y de los escribas, y ser muerto, y al tercer día ser levantado. Con eso, Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: “Sé bondadoso contigo mismo, Señor; tú absolutamente no tendrás este [destino]”. Pero él, dándole la espalda, dijo a Pedro: “¡Ponte detrás de mí, Satanás! Me eres un tropiezo, porque no piensas los pensamientos de Dios, sino los de los hombres”.

Qué humillación ha de haber sido para Pedro el querer haber dado consejos a Jesús solo para ser censurado de esta manera; como si Cristo no supiera de lo que estaba hablando cuando mencionó su inminente muerte. Aquellos a los que nos tocó vivir 2000 años después que esto sucedió, sabemos y reconocemos que la muerte y la resurreción de Jesús son el fundamento que sostiene a la fe cristiana. Debido a ello no podemos evitar preguntarnos, ¿Cómo es posible que los apóstoles hayan estado tan ciegos ante una verdad tan obvia y evidente?

Esta no es solo una pregunta académica, pues los testigos de Jehová de la actualidad se encuentran en una situación muy similar a la de Pedro.

La razón por la que los apóstoles no pudieron comprender lo que Jesús claramente estaba hablando, se debió a que no era la voluntad de Jehová que ellos entendieran eso en ese momento. Considere por favor lo que Lucas nos dice al respecto: “Pues bien, todos empezaron a quedar atónitos ante el poder majestuoso de Dios. Ahora bien, mientras todos se maravillaban de todas las cosas que él hacía, él dijo a sus discípulos: “Alojen estas palabras en sus oídos, porque el Hijo del hombre está destinado a ser entregado en manos de los hombres”. Pero ellos continuaron sin entender este dicho. De hecho, les fue ocultado para que no lo penetraran, y tenían miedo de interrogarle acerca de este dicho”. -Lucas 9:43-45-

Partiendo de esa declaración podemos darnos cuenta que surgen dos preguntas muy importantes:

1.- ¿Por qué los apóstoles no pudieron comprender algo que es básico y elemental para los cristianos de la actualidad?

2.- ¿Por qué aparentemente Dios ocultó esta verdad tan vital para los apóstoles; especialmente si tomamos en cuenta el hecho que Jesús había dicho que Dios mismo les había revelado que Cristo era el Hijo de Dios? ¿Qué próposito podría haber al querer fortalecer esta ignorancia?

Sin duda alguna, una de las razones principales de esta falta de entendimiento se debió a las ideas preconcebidas que ellos tenían respecto a lo que era el Mesías, y lo que debía suceder con él. Ellos creían que Jesús literalmente se iba a sentar sobre el trono de David en Jerusalén. Ese malentendido les hizo imposible comprender que Jesús hablaba de realidades espirituales muy superiores; como por ejemplo, el hecho que el heredero del trono de David reinaría desde una Jerusalén celestial, y no desde la ciudad terrenal que Dios había elegido para que su Nombre residiera ahí. Todos los apóstoles sabían y creían que Jesús era el heredero legítimo del reino de David; sin embargo, el Establecimiento Judío no pensaba lo mismo.

Las profecías hebreas claramente decían que el heredero mesiánico del rey David reinaría por siempre sobre todas las naciones; y debido a ello, la idea de la muerte del Mesías era algo que carecía por completo de sentido. Por lo tanto, las erróneas ideas que los apóstoles tenían respecto al Mesías influyeron mucho, y fue lo que les imposibilitó comprender que el Mesías tenía que morir

Sin embargo, después de su resurección, Jesús abrió los ojos a sus apóstoles. Esto lo comprobamos en Lucas 24:27, donde leemos: “Y comenzando desde Moisés y todos los Profetas les interpretó cosas referentes a él en todas las Escrituras”.

Sin embargo, seguimos preguntándonos: ¿Por qué Jehová no removió el velo de ignorancia de los apóstoles antes de la muerte y resurrección de Jesús? Aparte de sus ideas preconcebidas, otra razón que impidió a los apóstoles entender a cabalidad fue su propia falta de fe. Esa es la razón por la que en el versiculo anterior, Jesús los censuró de nuevo, diciéndoles: “¡Oh insensatos y lentos de corazón para creer en todas las cosas que hablaron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo sufriera estas cosas y entrara en su gloria?”.

Mateo 28:17 nos dice que algunos de los apóstoles dudaban de la resurrección de Jesús aún cuando lo tenían enfrente de ellos. Debe ser aleccionador para todos los cristianos el saber que Jesús llamó a sus apóstoles; individuos que con el tiempo se convirtieron en piedras fundamentales de la congregación cristiana, “insensatos y lentos de corazón para creer en todas las cosas que hablaron los profetas”. 

Otra razón por la cual la fe de los apóstoles fue puesta a prueba, fue porque Satanás mismo exigió poner a prueba a aquellos que Jehová había elegido para reinar sobre el universo junto con Cristo Jesús. Esa es la razón por la que en la noche que Jesús fue traicionado, Jesús le dijo a Pedro que Satanás había exigido que los apóstoles fueran sacudidos como el trigo. También le dijo que él había orado a Jehová para que la fe de Pedro no sucumbiera ante esa prueba.

Por lo tanto, Pedro habló por experiencia propia cuando en una carta a sus hermanos escribió: “ustedes han sido contristados por diversas pruebas, a fin de que la cualidad probada de su fe, de mucho más valor que el oro que perece a pesar de ser probado por fuego, sea hallada causa de alabanza y gloria y honra al tiempo de la revelación de Jesucristo”.

Parece ser que esta exigencia por parte de Satanás fue la razón principal por la que Jehová ocultó de los apóstoles la naturaleza de la muerte de Jesucristo. ¡Y en verdad que fue una gran prueba! ¡Cuando acusaron a Pedro de ser un discípulo de Jesús él negó al Señor en tres ocasiones!

Sin duda alguna, con el establecimiento del cristianismo, la calidad de la fe y la devoción individual de las personas hacia Dios, se convirtieron en el blanco de las acusaciones del Diablo. Antes que este asunto se resuelva de una vez y para siempre, cada siervo de Dios debe ser puesto a prueba; una prueba que solo puede ser superada con una inquebrantable fe en Dios. Dios se complace mucho al permitir que sus siervos sean puestos a prueba, y que éstos salgan victoriosos, a fin de silenciar al Acusador Mayor.

Ahora bien, si Dios consideró apropiado permitir que los seguidores originales de Jesús fueran puestos a severas pruebas, ¿Por qué habrían los seguidores de Jesús que estuvieran vivos durante el tumultuoso regreso del Señor creer que ellos serían una excepción a estas pruebas?

HA CUBIERTO LOS OJOS DE LOS VISIONARIOS

Tal y como ciertas verdades vitales fueron ocultadas a los apóstoles, algunas profecías revelean que es parte del propósito divino permitir que una similar “operación de error” confunda a la verdadera congregación cristiana durante la parousia de Jesús. Según las Escrituras, Jehová pronosticó que durante el tiempo del fin su pueblo estaría intoxicado y borracho con licor espiritual; licor que los cegaría, y les impediría comprender ciertas profecías que tenían que ver con ellos mismos.

El profeta Isaías escribió: “Demórense y asómbrense; ciéguense, y sean cegados. Ellos se han embriagado, pero no con vino; se han movido con inseguridad, pero no a causa de licor embriagante. Porque Jehová ha derramado sobre ustedes un espíritu de sueño profundo; y cierra los ojos de ustedes, los profetas, y ha cubierto hasta las cabezas de ustedes, los hombres de visiones”. -Isaías 29:9-10-

Intoxicados con su propio conocimiento, y por creerse los voceros oficiales de Dios, los líderes del pueblo de Dios de la era moderna – el Ariel espíritual- son vistos por Jehová Dios como unos pobres y necios borrachos. Debemos recordar que según las Escrituras, Dios no cierra los ojos de aquellos que solo afirman ser profetas y visionarios.

Tampoco la Escritura dice que ellos sean falsos o inutiles visionarios; aunque en otra parte de las Escrituras sí se les considera como tales. Después de todo, los apóstoles sirvieron como voceros de Dios y fueron comisionados por Jesús para anunciar que el reino de Dios se había acercado; esto a pesar del hecho que Jehová se había complacido en ocultarles temporalmente aspectos y verdades vitales referentes a la muerte de Jesús como sacrificio expiatorio por los pecados de la humanidad.

Debido a ello, podemos concluir que Dios reconoce a estos “profetas” y “visionarios” como sus siervos; pero siguiendo el patrón histórico establecido antes del día del Pentecostés, Jehová ha tenido a bien el ocultar el verdadero significado profético de estas visiones a ciertos hombres que en otros aspectos pueden considerarse como “iluminados”. Obviamente, ese velo será removido al tiempo apropiado a aquellos que Dios considere dignos de su reino.   

El contexto de la profecía que hallamos en el capítulo 29 del libro de Isaías tiene que ver con el hecho que Jehová hace las cosas muy difíciles para su siervo Ariel, permitiendo que éste sufre lamento y desolación antes de ser salvado de la calamidad. El motivo por el  que él permite eso lo encontramos en el versiculo 13, donde leemos: “Por razón de que este pueblo se ha acercado con su boca, y me ha glorificado meramente con sus labios, y ha alejado de mí su corazón mismo, y su temor para conmigo llega a ser mandamiento de hombres que se está enseñando”.

Solo Dios puede leer los secretos más íntimos del corazón humano, y solo él está en condición de determinar cuán completo es nuestro corazón para con él. No importa cómo nos veamos nosotros; pues como dijo Pablo, “Porque no tengo conciencia de nada contra mí mismo. Sin embargo, no por esto quedo probado justo, sino que el que me examina es Jehová”. -1Corintios 4:4-

Como ejemplo de la penetrante visión de Jehová, Jesús citó la profecía de Isaías, y la aplicó a los judíos, cuando dijo: “Hipócritas, aptamente profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí”.

Los judíos habían corrompido las leyes de Dios, y las habían tornado en simples tradiciones humanas. Es bueno señalar que en aquel tiempo los judíos aun eran el pueblo de Dios; es decir, eran sus siervos. Sin embargo, el contexto de la profecía indica que estas palabras aplican principalmente al Israel espiritual, aunque si bien es cierto, el principio también aplicaba a los judíos de su tiempo.

En realidad, estas palabras aplican de manera más significativa a los testigos de Jehová de la era moderna. ¿De qué manera? Bueno, ¿Quién glorifica a Jehová con sus labios? Ciertamente, los clérigos y los feligreses de la cristiandad no han honrado el Nombre de Jehová. Por el contrario, ellos hasta se niegan a reconocer que Jehová es Dios. De hecho, muchos traductores de la cristiandad hasta han eliminado el sagrado Nombre de Dios de sus versiones bíblicas, sustituyendo el peculiar Nombre de Dios con términos génericos como “Señor” o “Dios”. Ellos también han deshonrado a Jehová con su absurda y rídicula Trinidad, así como otras prácticas y doctrinas babilónicas.

Por su parte, los testigos de Jehová glorifican a Jehová “con sus labios” al hablar de Dios en su ministerio público y en sus congregaciones. Sin embargo, desde donde se encuentra, Jehová Dios se ha dado cuenta que el temor hacia él se ha degenerado, y que sus preceptos se han convertido en simples mandamientos de hombres. Sí, ¿Qué persona entre nosotros negaría que los testigos de Jehová le dan más importancia a las políticas y procedimientos organizacionales emanadas de la Sociedad Watchtower  que a las verdades de Dios?

Es innegable que la Sociedad Watchtower es el alma y el corazón de la fe de los testigos de Jehová. También es innegable que los testigos de Jehová son más agentes de la Organización Watchtower que ministros del Dios verdadero. A ellos se les instruye no solo en las cosas que deben decir sino también en cómo deben decirlas.

De hecho, es tal la influencia del Establecimiento Betel sobre ellos, que éste determina todo aspecto respecto a la fe de sus feligreses; al grado que con frecuencia ellos citan a la Sociedad Watchtower como su autoridad en vez de citar a la Palabra de Dios. Por increíble que parezca, los líderes de esa organización están concientes de ese hecho, y hasta le piden a sus adeptos evitar expresiones como “la Sociedad dice”. No debemos sorprendernos por qué algunos de sus detractores consideran a los testigos de Jehová víctimas de un culto que les ha lavado el cerebro.

blind-man-on-cliff-1024x1024Es verdad que el apóstol Pablo aconsejó a los cristianos a estar en sujeción de aquellos que llevan la delantera; sin embargo, el apóstol también estaba conciente de la tendencia entre cristianos a hacerse seguidores de hombres. Entre los corintios algunos decían pertenecer a Pablo, otros a Pedro, y otros a Apolos. ¿Debemos suponer que los cristianos de la actualidad son diferentes, y que están menos inclinados a seguir a hombres o a alguna organización? Obviamente, la respuesta es no.

Siendo ese el caso, y en vista de la todopoderosa influencia que la Organización Watchtower ejerce sobre la vida de los testigos de Jehová, debemos preguntarnos si estas personas en realidad están dedicadas a Dios y si están siguiendo el ejemplo de Jesús, o si tal vez se han convertido en simples seguidores de hombres.

Pero, ¿Cuál será el fin de aquellos que solo honran a Jehová con sus labios pero cuyo corazón está muy alejado de él? Ese es precisamente el tema que trata el resto del capítulo 29 del libro de Isaías. El el versiculo 14 leemos: “Por lo tanto, aquí estoy yo, Aquel que volverá a obrar maravillosamente con este pueblo, de manera maravillosa y con algo maravilloso; y la sabiduría de sus sabios tiene que perecer, y el mismísimo entendimiento de sus discretos se ocultará”.

Ahora bien, si este juicio aplica a la cristiandad, ¿Cómo es posible que Dios vaya a actuar maravillosamente para con su pueblo? Ciertamente puede considerarse como excelente el hecho que Dios actúe maravillosamente para con alguien. Puesto que el contexto de estas palabras señala la forma como Jehová Dios llevará a cabo  la restauración de su pueblo, entonces no podemos evitar inferir que los discretos hombres mencionados aquí; aquellos cuya sabiduría tiene que perecer ante el juicio de Dios, son ni más ni menos que aquellos que se identifican con la clase del esclavo fiel y discreto.

El hecho que eso es así puede verificarse en los versiculos 15 y 16, donde leemos: “¡Ay de los que van a gran profundidad en ocultar consejo de Jehová mismo, y cuyos hechos han tenido lugar en un sitio oscuro, mientras dicen: “¿Quién nos está viendo, y quién sabe de nosotros?”! ¡Qué perversidad la de ustedes! ¿Acaso al alfarero mismo se le debe considerar igual al barro? Pues, ¿debe decir la cosa hecha respecto a su hacedor: “Él no me hizo”? Y, ¿realmente dice la mismísima cosa formada respecto a su formador: Él no mostró entendimiento”.

Jehová Dios es el Maestro Alfarero, el sabio Hacedor y Formador de Israel para su propia gloria. Es perversidad pura el que simples creaturas provenientes del barro cuestionen el porqué Dios los somete a un periodo de confusión y sufrimiento; a pesar de ser ellos parte de su amada organización espiritual. Es muy significativo que el apóstol Pablo haya citado la ilustración del alfarero, y la haya aplicado a la congregación cristiana del primer siglo, quienes tal vez tontamente podrían cuestionar los caminos de Dios, y su forma de hacer las cosas.

Obviamente, aquellos “que van a gran profundidad en ocultar consejo de Jehová mismo” solo pueden ser aquellos que se encuentran en una posición de dispensar el consejo de Jehová a su pueblo. Por lo tanto, esta censura parece estar dirigida a aquellos que se han esforzado en promover y han recurrido a doctrinas fantasiosas a fin de hacernos creer que Cristo Jesús volvió en 1914, y que él ya ha saldado cuentas con los habitantes de la casa de Dios.

A pesar del entendimiento y sabiduría que la Sociedad Watchtower ha mostrado en otras cosas, nosotros podemos decir que en lo que se refiere a asuntos proféticos, los videntes y profetas oficiales de esa organización bien podrían considerarse como simples analfabetos. Las ridículas y aberrantes interpretaciones que ellos han dado a profecías vitales son pruebas irrefutables de su ceguera e ignorancia.

Aunque los profetas de Betel jamás admitirán ser ciegos o ignorantes, es evidente que esta porción de la profecía aplica en ellos mejor que en nadie: “Y para ustedes la visión de todo llega a ser como las palabras del libro que ha sido sellado, el cual dan a alguien que conoce la escritura, y le dicen: “Lee esto en [voz] alta, por favor”, y él tiene que decir: “No puedo, porque está sellado”; y hay que dar el libro a alguien que no sabe escritura, y [alguien] dice: “Lee esto en [voz] alta, por favor”, y él tiene que decir: “No sé nada de escritura”.

Tal y como las ideas preconcebidas de los apóstoles fueron una piedra de tropiezo para ellos; de igual manera, la presunción y petulancia de la Sociedad Watchtower al afirmar que Cristo empezó a reinar el mundo en 1914, será sin duda alguna algo que causará gran confusión entre sus feligreses y pondrá a prueba su fe, una vez que el verdadero regreso de Jesús haya sucedido. Y es precisamente en ese momento cuando según la profecía, el vocero terrenal de Dios será silenciado:

“Y tienes que ser rebajada de modo que hables desde la tierra misma, y como desde el polvo tu decir sonará bajo. Y cual médium espiritista tu voz tiene que llegar a ser aun desde la tierra, y desde el polvo chirriará tu propio decir”. -Isaías 29:4-

De manera críptica Jehová describe cómo su siervo organizacional- Ariel- es humillado y rebajado, al grado que su voz se convierte en un simple murmullo de ultratumba. Al usar estas imágenes Jehová nos está diciendo que la fuerte y robusta voz de su siervo será silenciada por el juicio contra él. Puesto que los testigos de Jehová consideran a la Organización Watchtower como el vocero oficial de Dios en la tierra, el hecho que el murmullo de Ariel parece provenir de ultratumba signifca que el esclavo fiel y discreto se quedará mudo, al grado de parecer un enfermo afligido por afasia.

No será hasta que suceda esto cuando por fin los ojos y los oidos de los siervos de Dios serán abiertos. Esta restauración no será obra de hombre alguno, sino que será efectuada por el mismísimo Jesús; tal y como lo predice la profecía: “Y en aquel día los sordos ciertamente oirán las palabras del libro, y desde las tinieblas y desde la oscuridad hasta los ojos de los ciegos verán. Y los mansos ciertamente aumentarán su regocijo en Jehová mismo, y aun los pobres de la humanidad estarán gozosos en el mismísimo Santo de Israel. -Isaías 29:18-

jesus-heals-blind-manSi los mansos ciertamente aumentarán su regocijo en Jehová mismo, esto obviamente significa que los mansos ya se habían regocijado en Jehová previamente antes que sus ojos y sus oidos fueran abiertos, solo que no a toda su capacidad.

El capítulo 29 del libro de Isaías concluye cuando Jehová logra su propósito, al censurar e instruir personalmente a su extraviado pueblo. La Escritura nos dice que así como a los apóstoles se les abrieron los ojos después de la resurrección de Jesús; de igual  manera, a “Jacob” se le garantiza que sus hijos- las otras ovejas- también llegarán a conocer a Dios, y a comprender la verdad en su totalidad:

“Porque cuando vea a sus hijos, la obra de mis manos, en medio de él, santificarán mi nombre, y ciertamente santificarán al Santo de Jacob, y considerarán con respetuoso temor al Dios de Israel. Y los que están errando en [su] espíritu realmente llegarán a conocer entendimiento, y hasta los que están refunfuñando aprenderán la instrucción”.

“MI PROPIO ÍDOLO LAS HA HECHO”

El capítulo 48 del libro de Isaías también explica de forma similar el porqué Dios ha ocultado gran parte del mensaje contenido en su Palabra, y ha reservado su entendimiento correcto hasta el tiempo de la revelación de Jesús. Como si se tratara de un mensaje futuro encapsulado en el tiempo, Isaías nos dice: “Has oído. Contémplalo todo. En cuanto a ustedes, ¿no [lo] anunciarán? Te he hecho oír cosas nuevas desde la actualidad, hasta cosas mantenidas en reserva, que no has sabido. En la actualidad tienen que ser creadas, y no desde aquel tiempo, aun cosas que antes de hoy no has oído, para que no digas: ‘¡Mira! Ya las he sabido”.

golden-calf¿Qué propósito podría tener Jehová al ocultar deliberadamente de sus siervos ciertos aspectos de la profecía bíblica? El versiculo cinco nos da la respuesta, diciendo: “Para que no dijeras: ‘Mi propio ídolo las ha hecho, y mi propia imagen tallada y mi propia imagen fundida las han ordenado”.

El hecho que desacreditar al ídolo watchtoweriano es el propósito de Jehová al detener de su pueblo cierta iluminación vital se hace evidente en el versiculo 11, donde leemos: “Por mi propia causa, por mi propia causa actuaré, porque, ¿cómo podría uno dejarse profanar? Y a ningún otro daré mi propia gloria”.

Debido a que de forma petulante la Organización Watchtower se ha autoglorificado al afirmar ser la única fuente provedora de la verdad divina, Dios ha tenido a bien ocultar revelaciones vitales de este sabiondo y todopoderoso ídolo. Es durante el periodo de sufrimiento y aflicción; cuando Jehová mismo llega a a ser Rey, cuando Dios mismo recompra a sus humillados siervos, y les revela directamente a ellos cosas que hasta ahora han sido guardadas en reserva.

Volviendo a la pregunta que hicimos al inicio de este comentario, ¿Qué contestaría usted a la pregunta que encontramos en Isaías 42:19, la cual lee: ¿Quién es ciego, si no mi siervo, y quién es sordo como mi mensajero a quien envío? ¿Quién es ciego como el recompensado, o ciego como el siervo de Jehová?

Bueno, ¿A quién se dirigen las palabras que encontramos en el versiculo veinte? Ahí Dios dice: “Era caso de ver muchas cosas, pero tú no seguiste vigilando. Era caso de abrir los oídos, pero no seguiste escuchando”.

Ciertamente los testigos de Jehová dan evidencia de haber tenido el privilegio de “haber visto muchas cosas”- inclusive cosas y misterios profundos de la Palabra de Dios-. Aparte de eso, los testigos de Jehová presumen de “andar en la verdad” y de tener los ojos y oidos abiertos a las verdades bíblicas.

No obstante, Jehová Dios mantiene ciertas cosas en reserva a fin de evitar que su pueblo presuma que su propio ídolo se las ha revelado. En Isaías 42:18-20 Dios mismo nos dice que la razón de la ceguera de su pueblo se debe a que ellos mismos han caído en la idolatría. De hecho, el versiculo 17 dice lo siguiente: “Tienen que ser vueltos atrás —quedarán muy avergonzados— los que están cifrando confianza en la imagen tallada, los que están diciendo a una imagen fundida: “Ustedes son nuestros dioses”.

Al actuar de esta forma, Jehová tiene como propósito curar a su pueblo de la idolatría organizacional en la que han incurrido, de tal manera que puedan adorar únicamente al Dios que merece su devoción exclusiva.

En lo referente a la inquisitiva pregunta que nos hacen las Escrituras, cuando nos preguntan quién es tan ciego como el siervo de Jehová solo podemos decir que una vez que Jehová mismo llegue a ser Rey, lo único que podremos hacer será ofrecer una humilde respuesta, diciendo: Nadie Padre, nadie es tan sordo como tus mensajeros; nadie es tan ciego como tu siervo; ¡Nadie es tan ciego como los testigos de Jehová!

calligraphy-802