19) JEREMÍAS2018-12-04T15:55:39+00:00

JEREMÍAS

‘’¡Oh mis intestinos, mis intestinos! Estoy con fuertes dolores en las paredes de mi corazón. Mi corazón está alborotado dentro de mí. No puedo quedarme callado, porque el sonido del cuerno es lo que mi alma ha oído, la señal de alarma de la guerra.  Estallido sobre estallido es lo que se ha clamado, porque todo el país ha sido despojado con violencia. De repente mis tiendas han sido despojadas con violencia, en un momento mis telas de tienda.’’Jeremías 4:19 – 20

Desde el norte viene una gran tormenta y es Jehová mismo quien la ha puesto a andar. El despiadado ejército de Babilonia es como un terrible huracán arrasador, un espantoso monstruo, que destruye todo a su paso: ‘’Esto es lo que ha dicho Jehová: “¡Mira! Viene un pueblo de la tierra del norte, y hay una nación grande a la que se despertará desde las partes más remotas de la tierra. Empuñarán el arco y la jabalina. Es un [pueblo] cruel, y no tendrán piedad. Su misma voz resonará justamente como el mar, y sobre caballos montarán. Está dispuesto en orden de batalla como un hombre de guerra contra ti, oh hija de Sión.’’(Jeremías 6: 22-23)

¿Permitirá Jehová a las hordas paganas de la tierra del norte destruir su ciudad? Los profetas y los sacerdotes estaban confiados en que no les sobrevendría tal calamidad. Pues el templo de Jehová mismo estaba ubicado en Jerusalén y era el lugar donde Jehová había hecho residir su nombre. Probablemente los judíos se sintieron seguros al saber que el ángel de Jehová había destruido previamente el poderoso ejército asirio de Senaquerib cuando amenazó a Jerusalén durante el reinado de Ezequías. Seguramente, Dios los salvaría de nuevo.

Contribuyendo a su falsa seguridad y confianza, muchos profetas emitían mensajes que contradecían la verdad. Jeremías, por un lado, advertía que Jehová había decretado una gran calamidad y que Dios incluso le había encargado a Nabucodonosor, su siervo, realizar ese trabajo. Sin embargo, otros profetas, a quienes Jehová llamó “los profetas de Jerusalén”, escribían con lo que Dios describió como un “estilo falso”. Le aseguraban a la gente que todo estaba bien con Jehová, que había paz. Según ellos, Jehová rompería el yugo de Babilonia sobre Judá. En consecuencia, Jehová les aconsejó a los judíos que no confiaran en la aparente permanencia del templo, ni en las declaraciones de los falsos profetas. Jeremías 7: 4 dice: “No cifren su confianza en palabras falaces, diciendo: ‘¡El templo de Jehová, el templo de Jehová, el templo de Jehová son ellos!’’. Jeremías, por supuesto, fue reivindicado como el profeta verdadero. Jerusalén y su templo fueron destruidos.

Existen numerosas razones para creer que la profecía de Jeremías establece un patrón profético para el futuro juicio de la casa de Dios, un juicio que se llevará a cabo mediante un gran cataclismo global. Betel, sin embargo, malinterpreta el libro de Jeremías, aplicando su denuncia a la cristiandad. Al comentar sobre Jeremías 7:4, la Atalaya del 1 de febrero de 1983, en su página 19, declara lo siguiente:

“Esta ‘Babilonia la Grande’ es nada menos que el imperio mundial de la religión falsa, del cual las iglesias de la cristiandad forman la parte principal. La cristiandad, que pretende estar en una relación de pacto con Dios, es la “Jerusalén” apóstata de nuestros días.’’

Según Betel, la cristiandad es supuestamente “la Jerusalén apóstata de nuestros días’’ por el simple hecho de que ‘’pretende estar en una relación de pacto con Dios.’’

Pero siendo honestos, ¿Era una simple afirmación el que los judíos de los días de Jeremías estaban en una relación de pacto con Dios? No, Jehová Dios responsabilizó a los israelitas y judíos, no solo porque afirmaban que estaban en un pacto con Él, sino porque en realidad sí tenían un pacto con Dios. En Jeremías 11:10, Jehová reafirma esto de manera sencilla al decir: “La casa de Israel y la casa de Judá han quebrantado mi pacto que yo celebré con sus antepasados”. Y el hecho mismo de que Jehová haya inspirado a Jeremías a escribir un nuevo pacto indica que el antiguo era la base de los tratos de Dios con las naciones de Judá e Israel hasta ese momento.

Además de estar en un acuerdo de alianza con Jehová, los judíos también estaban íntimamente asociados con el distinguido nombre de Dios. Es por eso que Jeremías rogó a Dios por misericordia sobre la base del hecho de que el nombre del Todopoderoso estaba sobre ellos. Jeremías 14: 9 dice en parte: “Sin embargo, tú mismo estás en medio de nosotros, oh Jehová, y sobre nosotros tu propio nombre ha sido llamado’’.

El nombre de Jehová no solo estaba sobre la nación como grupo, sino también de manera individual sobre muchos judíos e israelitas. Por ejemplo, el mismo nombre Jeremías puede significar “Jehová exalta”. Más de 100 nombres hebreos se derivaron de alguna forma del nombre divino. Incluso el nombre de Jesús, una variante del nombre hebreo, Josué, literalmente significa “Jehová es salvación”.

Debido a que los judíos también eran los custodios del templo de Dios, Jehová los denunció por faltarle el respeto al lugar donde Él colocó su santo nombre, diciéndoles lo siguiente: “¿Acaso se puede hurtar, asesinar y cometer adulterio y jurar en falso y hacer humo de sacrificio a Baal y andar tras otros dioses que ustedes no habían conocido y acaso tienen que venir ustedes y estar de pie delante de mí en esta casa sobre la cual se ha llamado mi nombre, y tienen que decir: ‘Ciertamente seremos librados’, a pesar de hacer todas estas cosas detestables?” (Jeremías 7: 9-10)

Como todos los testigos de Jehová saben, la cristiandad ha hecho todo lo posible por borrar el nombre de Jehová de las mentes de los hombres, e incluso en las relativamente raras ocasiones en que de alguna forma el nombre YHWH se reconoce como el nombre personal de Dios, a menudo se afirma falsamente que este también es el nombre de Cristo. Por lo tanto, ¿cómo es posible que el paralelo moderno del pueblo y la casa asociada con el nombre de Jehová sean los miles de sectas que forman la cristiandad?

Así como en la antigüedad había un solo templo donde Jehová hacía residir su nombre, en nuestros días existe solo una “casa” asociada con el nombre de Jehová. Es la organización de los testigos de Jehová, la Sociedad Bíblica Watch Tower. ¿Cómo sabemos esto? Bueno, por ejemplo, cada número de la revista La Atalaya lleva el nombre de Dios grabado en su portada: “Anunciando el Reino de Jehová”. Algunas instalaciones de Betel incluso tienen carteles que muestran el nombre de Jehová. Betel es la moderna “ casa sobre la cual se ha llamado mi nombre “. Y, por supuesto, el nombre de Jehová está literalmente ligado al nombre de testigos de Jehová.

No solo eso, sino que los cristianos ungidos están en un pacto con Jehová Dios, al igual que los judíos, convirtiéndolos en la moderna casa espiritual de Dios “ sobre la cual se ha llamado mi nombre“. ¿Cómo lo sabemos? El libro de Revelación representa a los 144,000 hijos de Dios con el nombre de Jesús y Jehová escrito en sus frentes. Y debido a que desde los días de Charles Taze Russell, la congregación ungida de Cristo ha estado sujeta a la autoridad de la Watchtower, esa institución también será juzgada.

Además, Jeremías nos mostró un marcado contraste entre los judíos que invocaron el nombre personal de Dios y las naciones que no invocaron el nombre de Jehová. En Jeremías 10:25, el profeta le suplicó al Todopoderoso lo siguiente: “Derrama tu furia sobre las naciones que te han pasado por alto, y sobre las familias que ni aun tu nombre han invocado”. Existe un paralelo evidente en todo esto, los testigos de Jehová no solo tienen sobre ellos el nombre de Dios, sino que también invocan el nombre de Jehová, tanto en público como en privado, en contraste con las otras personas religiosas que no usan el nombre personal de Dios ni en su adoración ni en sus oraciones.

Jesús citó directamente del capítulo 7 de Jeremías cuando echó a los cambistas de la casa de su Padre, acusándolos de haberla convertido en una “cueva de salteadores”. La Watchtower reconoce con perspicacia que Jesús estableció un patrón para la futura limpieza del templo espiritual de Jehová durante el juicio. Sin embargo, mientras que por un lado la Watchtower enseña que Jesús limpió el templo espiritual desde 1914 hasta 1919, por otro lado, la profecía de Jeremías, de la cual citó el Señor Jesús, es aplicada a la cristiandad.

Las interpretaciones de la Watchtower son obviamente egocéntricas y falsas. Al igual que con los profetas de Jerusalén en los días de Jeremías, es como si la gran cantidad de comentarios proféticos escritos por Betel a lo largo de las décadas se hubieran escrito con un “estilo falso” y no fueran indicadores confiables de las actividades futuras de Jehová. Y como consecuencia de su falsedad, los testigos de Jehová han sido engañados al creer que la organización nunca se verá sometida a la inspección o desaprobación del Todopoderoso.

Por ejemplo, la Atalaya del 15 de marzo de 1951, en su versión en inglés, dijo lo siguiente:

“Pertenecemos a la organización teocrática de Dios bajo su reino. Su organización visible no pasará, esta es tan estable y permanente como su reino. Por lo tanto, aunque ocurran cambios notables y violentos en la apariencia física de la tierra cuando venga el fin del mundo de Satanás, no temeremos’’.

Al enseñarles que “su organización visible no pasará’’ sino que ‘’esta es tan estable y permanente como su reino”, los testigos de Jehová han sido seducidos sutilmente a poner su confianza en las “palabras engañosas” de los falsos profetas que dicen: “¡el templo de Jehová, el templo de Jehová, el templo de Jehová! “

Como ya se ha considerado en detalle, la doctrina de la parusía de 1914, la cual es fundamental para la afirmación de autoridad de la Watchtower, está escrita con un “estilo falso”, fue hábilmente creada con engaño.

Y debido a que la Watchtower habla proféticamente en el nombre de Jehová, las siguientes palabras de Jeremías aplican de manera más adecuada a la institución que se jacta de ser “la organización teocrática de Dios: “Falsedad es lo que los profetas están profetizando en mi nombre. Yo no los he enviado, ni les he ordenado ni les he hablado. Una visión falsa y adivinación y una cosa que nada vale y la artimaña de su corazón es lo que ellos les están hablando proféticamente.  Por lo tanto, esto es lo que ha dicho Jehová respecto a los profetas que están profetizando en mi nombre y a quienes yo mismo no envié, y que están diciendo que no ocurrirá espada ni hambre en este país: ‘A espada y por hambre serán acabados aquellos profetas.’’ (Jeremías 14: 14-15)

Sin duda alguna, el clero de la cristiandad no puede ser acusado de profetizar falsamente en el nombre de Jehová, ¿o sí? No, eso no es razonable. Solo hay una organización y un pueblo hoy en día que podría ser responsabilizado de hablar falsamente en el nombre de Jehová y ¡estos son los testigos de Jehová!

También es digno de mención que la profecía de Jeremías está en armonía con la revelación apostólica de que el juicio comienza con la casa de Dios. Jehová le dijo a su profeta que pasara la copa simbólica de juicio entre las naciones, diciéndoles: ‘’Porque, ¡miren!, es con la ciudad sobre la cual se llama mi nombre con que estoy comenzando en cuanto a traer calamidad, ¿y deben ustedes mismos de manera alguna quedar libres de castigo?’’ (Jeremías 25:29).

“NINGUNA CALAMIDAD VENDRÁ SOBRE USTEDES”

Hablar en el nombre de Jehová conlleva una gran responsabilidad, es algo muy serio, no es algo que sea de juego. El propio Jeremías inicialmente trató de evadir la comisión de hablar acerca de los juicios del Todopoderoso rogándole a Dios y diciéndole que él no era capaz de hacer eso debido a que era un simple muchacho. Pero, a diferencia de Jeremías, parece que los pastores designados de la nación de Dios no tenían una actitud similar motivada por el temor al Todopoderoso. Y Jehová se dio cuenta de que estaban evocando su nombre en falsedad, diciendo en Jeremías 27:15: “Porque yo no los he enviado —es la expresión de Jehová—; antes bien, están profetizando en mi nombre falsamente, con el objeto de que yo los disperse a ustedes, y tengan que perecer, ustedes y los profetas que les están profetizando.’’

Aunque sus pastores los convencieron de que ninguna calamidad proveniente de Dios vendría sobre ellos, el que los judíos hayan decidido escuchar esto los llevó al desastre. Los que no fueron destruidos durante el asedio babilónico fueron alejados ​​de su tierra natal. Por lo tanto, Jehová dijo lo siguiente a los pastores negligentes de sus ovejas en Jeremías 23: 1: “¡Ay de los pastores que están destruyendo y esparciendo las ovejas de mi apacentamiento!”

Tal fue el caso en los días de Jeremías, pero ¿hay un paralelo moderno? Sí lo hay. Jeremías 23: 19-20 ubica el cumplimiento final sus profecías durante la tormenta que ocurriría “en la parte final de los días”. Esos versículos nos dicen lo siguiente: “¡Miren! La tempestad de viento de Jehová, furia misma, ciertamente saldrá, sí, una tormenta en remolino. Sobre la cabeza de los inicuos se remolinará. La cólera de Jehová no se volverá atrás hasta que él haya llevado a cabo y hasta que haya realizado las ideas de su corazón. En la parte final de los días ustedes darán su consideración a ello con entendimiento.’’

Considere ahora, además, el capítulo 23 de Jeremías.

Hasta este punto, habiendo examinado las interpretaciones proféticas de la Sociedad con cierto detalle, no es exagerado decir que prácticamente todo lo que se les ha enseñado a los testigos de Jehová con respecto al cumplimiento moderno de las profecías es falso. Se trata de “historias falsas artificiosamente tramadas”, como la supuesta parusía invisible de Jesús en 1914, el relato fantasioso de cómo Jesús liberó al pueblo de Dios de la Babilonia antitípica en 1919, o la idea absurda de que la humanidad comenzó a recibir la marca de la bestia en 1922 y nuevamente en 1945, la aplicación errónea de docenas de profecías a la cristiandad, o las varias fechas proféticas que la Sociedad ha establecido, las cuales todas han pasado sin pena ni gloria, haciendo tropezar a muchos a su paso. La Watchtower es una fuente constante de falsedades. Es indiscutible que Betel es culpable de profetizar falsamente en el nombre de Jehová. Por lo tanto, debemos concluir que su mensaje profético no es de Dios. Jehová no los envió.

Siendo ese el caso, ¿a quién más, sino a la directiva del pueblo de Jehová, aplican las siguientes palabras?: ‘’Yo no envié a los profetas; no obstante, ellos mismos corrieron. No les hablé; no obstante, ellos mismos profetizaron. Pero si se hubieran parado en mi grupo íntimo, entonces habrían hecho que mi pueblo oyera mis propias palabras, y habrían hecho que se volvieran de su camino malo y de la maldad de sus tratos”. “¿Soy yo un Dios de cerca —es la expresión de Jehová—, y no un Dios de lejos?” (Jeremías 23: 21-22)

No importa que la Watchtower no afirme estar inspirada de la misma forma que los profetas bíblicos. Lo que importa es que los hombres que sirven como pastores del rebaño de Dios y que predican y enseñan con autoridad en el nombre de Jehová, lo hacen falsamente. La razón por la cual los juicios de Dios solo se entenderán en “la parte final de los días” es porque los falsos profetas han engañado a los testigos de Jehová con respecto al verdadero significado de la palabra profética de Dios. Solo cuando los juicios en contra de los falsos profetas sean llevados a cabo, las profecías, como Jeremías, tendrán una correcta interpretación.

Así como Hananías, Pasjur y algunos otros profetas sin nombre en el libro de Jeremías se levantaron para negar el mensaje de Jehová, hoy se está presentando una situación similar. A pesar de su gran error, la Watchtower se proclama a sí misma como la verdadera mensajera de Jehová, parecida a Jeremías. En verdad, ellos “corrieron” al apresurarse en profetizar la condenación sobre las religiones de la cristiandad, al tiempo que proclamaban que su institución era la organización de la adoración pura.

Como resultado de sus esfuerzos por anular los juicios de Jeremías, el pueblo de Dios ha sido engañado. Considere lo que dice Jeremías 23:16 y 17: “Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: “No escuchen las palabras de los profetas que les están profetizando. Están haciendo que ustedes se hagan vanos. La visión de su propio corazón es lo que hablan… no de la boca de Jehová. Vez tras vez están diciendo a los que me son irrespetuosos: ‘Jehová ha hablado: “Paz es lo que llegarán a tener”’. Y [a] todos los que van andando en la terquedad de su corazón les han dicho: ‘Ninguna calamidad vendrá sobre ustedes.’’

Verdaderamente, la mencionada lista de errores atestigua contra los profetas de Betel. “La visión” que promulgan tiene que ver con glorificar a la Sociedad.

La profecía de Jeremías se ha cumplido con gran exactitud, “vez tras vez” a los testigos de Jehová se les dice que la organización es un paraíso espiritual, comparándola así con el Reino de Dios mismo.

En esencia, eso hace que el mensaje de la Watchtower sea una mera variación de lo que la profecía nos dice: “Quédense con la organización de Jehová y no vendrá calamidad sobre ustedes”.

Los testigos de Jehová se han vuelto vanos, condenando a la cristiandad al tiempo que toleran varios males y se entregan a sus propias formas de hipocresía religiosa, mientras aseguran que el juicio de la casa de Dios es algo del pasado.

Como un ejemplo de su hipocresía, tal como ya se ha presentado en el capítulo titulado ‘’La Alianza’’, la Sociedad ha condenado descaradamente a la cristiandad por cometer adulterio espiritual al apoyar a las Naciones Unidas; y, sin embargo, durante diez años, la Watchtower participó activamente como una ONG asociada, lo cual implicó una promoción pública de la ONU. Según lo declarado por la propia Sociedad, en lo que respecta al principio de responsabilidad colectiva, eso hace que todos los testigos de Jehová que estuvieron activos durante ese período sean culpables de adulterio espiritual, así como de compartir la distribución de literatura dedicada a declarar el Reino de Jehová, pero astutamente adulterada con propaganda a favor de las Naciones Unidas. La Sociedad Watchtower no solo es culpable de cometer descaradamente adulterio espiritual, sino que la organización también está llena de fornicarios y adúlteros literales, así como de miles de pedófilos conocidos.

Por lo tanto, tal como se describe en la profecía de Joel, el capítulo 23 de Jeremías predice que los pastizales se secarán y la tierra quedará envuelta en una tristeza mortal: “Porque de adúlteros se ha llenado la tierra. Porque a causa de la maldición la tierra se ha dado al duelo, los pastos del desierto se han secado; y la manera de proceder de ellos resulta mala, y su poderío no es recto. “Porque tanto el profeta mismo como el sacerdote mismo se han contaminado. También en mi propia casa he hallado su maldad —es la expresión de Jehová—. Por lo tanto, su camino llegará a ser para ellos como resbaladeros en las tinieblas, en el cual serán empujados y ciertamente caerán.” “Porque yo traeré sobre ellos una calamidad, el año en que se les dé atención —es la expresión de Jehová—.” (Jeremías 23: 10-12)

De acuerdo a los juicios de Dios, ‘’en mi propia casa he hallado su maldad “. Otra forma de expresar la frase “mi propia casa” es Betel, la casa de Dios.

La directiva de los testigos de Jehová ha abusado innegablemente de su poder de muchas maneras. De la manera más despreciable, han protegido a muchos pedófilos de su castigo y se han convertido en enemigos legales de las víctimas. Aunque Betel afirma que todas las críticas de este tipo provienen de apóstatas y opositores, Dios ciertamente lo ve todo. Por eso Dios planteó una pregunta retórica en Jeremías 23: 23-24, al decir: ‘’ ¿Soy yo un Dios de cerca —es la expresión de Jehová—, y no un Dios de lejos?” “¿O puede cualquier hombre estar ocultado en escondrijos y yo mismo no verlo?”, es la expresión de Jehová. “¿No lleno realmente yo mismo los cielos y la tierra? —es la expresión de Jehová—.’’

Sin duda, Jeremías 23: 15b indica que la apostasía emana desde los puestos más altos de la organización hasta los más bajos: “Porque de los profetas de Jerusalén ha salido la apostasía a toda la tierra”.

Eso está de acuerdo con los hechos. Es el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová los que han servido como profetas, al presumir incluso ser la clase moderna de Jeremías. Son ellos quienes determinan la interpretación profética y quienes tergiversan las Escrituras para que se ajusten a su agenda. Son ellos los que se han declarado fieles y discretos. Son ellos, y su Departamento Legal, quienes han creado políticas desastrosas acerca de lo que se debe hacer cuando ocurre un abuso infantil y estas han resultado en lesiones duraderas para miles de seres tiernos e indefensos. Son ellos quienes se niegan a asumir el caso legal del proverbial “huérfano de padre’’.

Fue el Cuerpo Gobernante quien, a sabiendas, comprometió a toda la organización en una asociación política secreta con las Naciones Unidas, y que, hasta el día de hoy, continúa complaciendo sin cesar a la OSCE. En vista de estos hechos innegables, no hay otra conclusión que pueda extraerse, excepto que el Cuerpo Gobernante y los muchos departamentos dentro de la organización Watchtower han sembrado las semillas de la apostasía en contra de Jehová Dios.

Así como el apóstol Pablo reveló que la congregación de Cristo se vería amenazada por un hombre del desafuero que fomentaría la apostasía como un preludio inmediato a la manifestación de Jesucristo, Jeremías 5: 26-28 describe de manera escalofriante al pueblo de Dios como si fueran criaturas voladoras acechadas por cazadores de aves malvados que están agazapados, por así decirlo, acechando dentro de la congregación de Cristo: “Porque entre mi pueblo se ha hallado a hombres inicuos. Siguen atisbando, como cuando se agachan los pajareros. Han colocado una [trampa] ruinosa. Es a hombres a quienes atrapan. Como una jaula está llena de criaturas voladoras, así sus casas están llenas de engaño. Por eso se han hecho grandes y ganan riquezas. Se han puesto gordos; se han hecho brillantes. También han rebosado de cosas malas. No han defendido ninguna causa judicial, ni la causa judicial del huérfano de padre, para lograr éxito; y no han tomado a su cargo el juicio de los pobres.’’

Los escritos de Jeremías también armonizan con las enseñanzas de Jesús acerca de otro asunto también. Así como Cristo dio numerosas ilustraciones que muestran cómo los siervos buenos y malos de Dios existirían dentro de la misma organización hasta el juicio final, representándolos de diversas maneras como el trigo y la mala hierba, los esclavos fieles y perezosos, las vírgenes sabias y necias, etc. también, el capítulo 24 de Jeremías emplea una ilustración similar: compara a los benditos y a los malditos con higos buenos y malos en una canasta.

¿Cómo pretende Jehová disciplinar a su esclavo ignorante y purgar a los hombres malvados de entre ellos? El Todopoderoso responde lo siguiente: ‘’ ‘Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: ‘Aquí voy a enviar contra ellos la espada, el hambre y la peste, y ciertamente haré que sean como los higos reventados, que no se pueden comer por lo malos que son”’. ”‘Y ciertamente seguiré tras ellos con la espada, con el hambre y con la peste, y de veras los daré para trepidación a todos los reinos de la tierra, para maldición y para objeto de pasmo y para algo de qué silbar y para oprobio entre todas las naciones a las cuales ciertamente los dispersaré, debido al hecho de que no han escuchado mis palabras —es la expresión de Jehová— que les he enviado con mis siervos los profetas, madrugando y enviándo[los].’ ” ‘Pero ustedes no han escuchado’, es la expresión de Jehová.’’ (Jeremías 29: 17-19)

La intención del juicio de Jehová es que los hombres que han deshonrado Su nombre ya no tengan el privilegio de invocarlo, tal como Jeremías 44:26 declara: “Aquí yo mismo he jurado por mi gran nombre —ha dicho Jehová— que mi nombre ya no resultará ser algo que clame la boca de hombre alguno de Judá, diciendo: ‘¡Tan ciertamente como que vive el Señor Soberano Jehová!’, en toda la tierra de Egipto.’’

Como ya se ha establecido en este capítulo, y seguramente ningún testigo cuestionará este hecho, la organización de los testigos de Jehová y su Sociedad Watchtower están inseparablemente vinculadas al nombre de Dios. Por supuesto, los tontos discutirán hasta el fin que YHWH no se debe pronunciar como Jehová. Sin embargo, sus opiniones equivocadas no tienen ninguna relevancia. La verdad del asunto es que hay literalmente cientos de diversas formas de escribir y pronunciar el nombre YHWH, dependiendo del idioma y el dialecto al que se traduce y se habla. El hecho de que el nombre “Jesús” sea una forma hispanizada del griego, el cual en sí mismo es una derivación del nombre hebreo, Josué, prueba que replicar la pronunciación hebrea original del nombre divino en los miles de idiomas que existen no es el problema, no es algo tan importante. Lo que sí importa es que Dios predijo hace tiempo que su nombre estaría asociado a un grupo particular de personas “en la parte final de los días”.

Y como consecuencia de que esos hombres profetizarían falsamente en el sagrado nombre de Dios, abusando del prestigio y la autoridad de ese nombre, Dios llevaría a cabo una rendición de cuentas y, finalmente, eliminaría su nombre de sus bocas.

Obviamente, entonces, si Jehová ya ha decidido eliminar su nombre de la boca de los hombres que hablan falsamente en su nombre, eso significa que antes de eso, ellos usarían alguna forma comúnmente aceptada del nombre divino. Deberían pronunciarlo. Su nombre debería estar en sus idiomas. Es aquí donde hay que tener en cuenta que el clero de la cristiandad no está asociado con el nombre de Dios tal como está contenido en las Escrituras, de hecho, no es algo que ellos deseen. Para que la Palabra de Dios se cumpla, el nombre de Jehová debe ser eliminado de la misma organización que hasta ahora posee el nombre como una marca corporativa. Sí, el nombre de Jehová se eliminará de la Sociedad Watchtower y, especialmente, de la boca de los hombres que han hecho un uso indebido de su autoridad para enseñar falsamente en el nombre de Jehová.

“LA ESPADA, EL HAMBRE Y LA PESTE”

Debido a que Judá buscó comprometerse en alianzas políticas con las naciones circundantes y se negó a confiar en Jehová, la decisión judicial del cielo exigía que la espada, el hambre y la peste vinieran contra ella. Esas tres calamidades se mencionan en ese orden exacto quince veces solo en la profecía de Jeremías. Por ejemplo, en Jeremías 24:10, Jehová dijo: “Y ciertamente enviaré contra ellos la espada, el hambre y la peste, hasta que se acaben de sobre el suelo que les di a ellos y a sus antepasados.’’. Y Jeremías 32: 24 dice: ‘’ ¡Mira! Con cercos de sitiar han llegado hombres a la ciudad para tomarla, y la mismísima ciudad ciertamente será dada en la mano de los caldeos que están peleando contra ella, a causa de la espada y el hambre y la peste; y lo que has dicho ha sucedido, y mira que [lo] estás viendo.’’

¿Cuál es la importancia del juicio de la espada, el hambre y la peste? La espada, el hambre y la peste son los medios por los cuales Dios destruyó a los malvados y a los infieles de su pueblo en tiempos antiguos. De manera muy significativa, estos también son los mismos eventos que marcan el comienzo de la parte final de los días, es decir, la siega, cuando se arranca la mala hierba de entre el trigo. Añadiendo los terremotos, el evangelio de Lucas registra los eventos que acompañarían a la siega final: “Se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá grandes terremotos, y en un lugar tras otro pestes y escaseces de alimento.’’ La apertura de los sellos segundo, tercero y cuarto de Revelación desencadenan los mismos acontecimientos representados por los 4 jinetes del Apocalipsis: ‘’Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con una espada larga y con escasez de alimento y con plaga mortífera.’’

Pero incluso en la etapa crítica cuando Nabucodonosor comenzó a asediar Jerusalén, misericordiosamente, Jehová ofreció a su pueblo la salvación de la espada, el hambre y la peste. Para seguir viviendo los judíos debían rendirse. Esencialmente, tenían que salir con las manos en alto y rendirse. Ellos, por supuesto, perderían sus hogares y posesiones e incluso su libertad. Pero Jehová les ofreció sus almas como despojo. Dios le ordenó a Jeremías que notificara a Jerusalén sus términos para obtener la salvación, diciéndoles lo siguiente: “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Aquí pongo delante de ustedes el camino de la vida y el camino de la muerte. El que se quede sentado en esta ciudad morirá a espada y del hambre y de la peste; pero el que esté saliendo y realmente se pase a los caldeos que los tienen sitiados seguirá viviendo, y su alma ciertamente llegará a ser suya como despojo.’’

La enigmática señal de Cristo de la conclusión del sistema de cosas tiene ciertos rasgos similares a los de la profecía de Jeremías. En particular, en el contexto de la guerra, el hambre y la peste, Jesús también les ordenó a sus discípulos huir cuando la cosa repugnante se presentara en el lugar santo, y esto es lo mismo que Jehová ordenó a los judíos sitiados a través de Jeremías. Cristo específicamente advirtió a sus discípulos que estuvieran preparados para dejar todo atrás, “que el hombre en la azotea no baje …”

Frente al asalto de Nabucodonosor a la ciudad de Dios y la amenaza de la desolación de Jerusalén en los días de los apóstoles, en ambos casos los términos para la supervivencia eran los mismos: el pueblo de Dios tenía que huir de lo que anteriormente había sido la propiedad especial de Jehová. En el cumplimiento antitípico, cuando la cosa repugnante esté de pie en el lugar santo, esta será la señal para abandonar a una sociedad bíblica condenada. El propósito principal de la calamidad que se aproxima es servir como una disciplina, tal como se indica en Jeremías 30:11: “Porque yo estoy contigo —es la expresión de Jehová— para salvarte; pero haré un exterminio entre todas las naciones a las cuales te he esparcido. Sin embargo, en tu caso no haré exterminio. Y tendré que corregirte hasta el grado debido, puesto que de ninguna manera te dejaré sin castigo.”

Pero teniendo en cuenta las interpretaciones de la Watchtower, si la desolación de la antigua Jerusalén representa el exterminio de toda la religión falsa por parte del octavo rey, ¿cómo puede eso conciliarse con el hecho de que Jehová excluyó específicamente a los judíos de ser aniquilados junto con las demás naciones, al solo castigarlos al grado apropiado? Dios castigó a su pueblo para corregirlos, para despojarlos de su insensatez. Eso está en armonía con el hecho de que Jehová azota a cada uno de sus hijos. Eso fue cierto en el caso de Jacob, su nación hija y también es la forma en que Dios intenta corregir a sus hijos cristianos “en la medida apropiada”.

Vale la pena señalar aquí que Jesús también habló sobre el tema de disciplinar al esclavo que es fiel pero peca por ignorancia. Considere las palabras finales de la ilustración con respecto a los esclavos fieles y malvados, donde Jesús declaró: “Entonces aquel esclavo que entendió la voluntad de su amo, pero que no se alistó, ni hizo conforme a la voluntad de él, será golpeado con muchos golpes. Pero el que no entendió y por eso hizo cosas que merecen golpes será golpeado con pocos. De hecho, a todo aquel a quien se dio mucho, mucho se le exigirá; y al que pusieron a cargo de mucho, le exigirán más de lo acostumbrado.’’ (Lucas 12: 47-48) 

En la parábola de Jesús, ¿no se puede afirmar con razón que tanto el esclavo voluntariamente desobediente como el esclavo que ignoraba la voluntad de su amo para con él fueron corregidos con golpes al grado apropiado? Dado que la Sociedad Watchtower afirma ser la voz del esclavo fiel y ocupa una posición con respecto a Dios como aquellos que han sido “puestos a cargo de mucho”, también es bastante claro que algunos de los administradores de Betel no saben nada acerca del juicio proveniente de su amo celestial, mientras que otros son intencionalmente malvados, y son estos quienes “merecen los mayores golpes”.

De acuerdo con el patrón establecido en la profecía de Jeremías, el juicio de Dios primero causó la desolación de Jerusalén y Judá. Después, Dios usó a los caldeos para destruir también a las naciones circundantes. Luego, Ciro el persa, a quien Isaías describe como el ungido de Jehová, derrocó a Babilonia y liberó a los judíos de la esclavitud. De esa manera, Jehová castigó y corrigió a su pueblo errante, luego redimió a los fieles y renovó su pacto con ellos, y el pueblo recompensado de Dios restableció la adoración verdadera en la montaña sagrada de Jehová. La palabra profética de Dios es ciertamente un reflejo confiable de la inteligencia de su Autor. Al ser aceptada como la verdad, seguramente el orden de los eventos establecido a lo largo de la profecía es un patrón para “la parte final de los días”. Sin embargo, la interpretación de Jeremías que hace la Watchtower está muy distorsionada.

Supuestamente, la Gran Babilonia (la cristiandad) cayó en 1919 cuando los Estudiantes internacionales de la Biblia fueron liberados de su restricción religiosa. Se cree que fue en ese momento también cuando Dios disciplinó a su casa por sus errores. Sin embargo, no hay una explicación razonable de cómo el moderno templo espiritual de Dios pudo haber sido destruido en ese momento. Pero es aún más desconcertante el hecho de que la Watchtower enseña que la Jerusalén de los días de Jeremías prefigura a la cristiandad apóstata, que aún no ha sido destruida por lo que fue tipificado por el Imperio Babilónico. Básicamente, la interpretación de la Watchtower nos indica que la cristiandad es destruida por Babilonia la Grande y que los israelitas espirituales son redimidos por Dios antes de ser sometidos al juicio de la espada, el hambre y la peste. Obviamente, eso raya en lo rídiculo.

La falsedad de la interpretación de la Watchtower es evidente. Sin embargo, tal vez más que todo lo demás, el hecho de que Dios trajo venganza sobre Babilonia por haber destruido su templo prueba más allá de toda duda que el templo de Jehová no tipifica a la cristiandad. Esto es lo que Jeremías 50:28 dice al respecto: “Hay el sonido de los que huyen y de los que escapan de la tierra de Babilonia para anunciar en Sión la venganza de Jehová nuestro Dios, la venganza por su templo.’’

Volviendo al capítulo 23 de Jeremías, Jehová denunció a los pastores de sus ovejas porque eran responsables de que las ovejas fueran destruidas y dispersadas por la espada, la pestilencia y el hambre. Su negligencia requirió la intervención de Dios para rescatar a su rebaño disperso. Debido a eso, Jeremías 23: 3-6 dice: ”Y yo mismo juntaré al resto de mis ovejas de todas las tierras a las cuales las había dispersado, y ciertamente las traeré de vuelta a su apacentadero, y de veras serán fructíferas y llegarán a ser muchas. Y ciertamente levantaré sobre ellas pastores que realmente las pastorearán; y ellas ya no tendrán miedo, ni se sobrecogerán de terror alguno, y no faltará ninguna”, es la expresión de Jehová.  “¡Miren! Vienen días —es la expresión de Jehová—, y yo ciertamente levantaré a David un brote justo. Y un rey ciertamente reinará y actuará con discreción y ejecutará derecho y justicia en la tierra. En sus días Judá será salvado, e Israel mismo residirá en seguridad. Y este es su nombre con el cual se le llamará: Jehová Es Nuestra Justicia.”

El medio por el cual Dios recoge a su rebaño esparcido es a través del “brote justo” de David. Por supuesto, los judíos que fueron dispersados ​​por el asedio babilónico no fueron repatriados a la tierra de Judá bajo el reino renovado de David. Entonces, el capítulo 23 de Jeremías es realmente una profecía mesiánica relacionada con la venida de Cristo para gobernar el mundo.

Pero hay un hecho obvio que permanece: primero, la espada simbólica de la guerra, el hambre y la pestilencia dispersa a las ovejas. Solo después de eso, Jehová los bendice. Siendo ese el caso, dejemos que la autoproclamada “clase Jeremías” explique cómo la espada, el hambre y la pestilencia relacionadas con la supuesta venida de Cristo en 1914 pueden haber cumplido los juicios predichos de Dios.

“CELEBRARÉ… UN NUEVO PACTO”

El capítulo 31 de Jeremías continúa prediciendo un nuevo pacto que Dios establecería con Israel. Sin embargo, en realidad, Jehová no estableció un nuevo pacto con Israel después de su regreso de Babilonia. Simplemente renovó la relación que se había roto, en lo que se conoce como una “recompra”. El nuevo pacto no entró en vigor hasta que Jesús se convirtió en el mediador del nuevo pacto con sus apóstoles. Sin embargo, según Jeremías, Jehová establece un nuevo pacto con su pueblo inmediatamente después de que son disciplinados al “grado apropiado”. No solo eso, sino que el establecimiento del nuevo pacto hace que el pueblo de Dios llegue a conocer a Jehová a tal punto que a ninguno de los hijos e hijas de Dios que pertenecen al nuevo pacto se les puede enseñar algo más acerca de Jehová, ya que lo conocerán a plenitud.

Es evidente que, a pesar de que Jesús medió el nuevo pacto con sus apóstoles y discípulos del primer siglo, los cristianos originales no experimentaron el cumplimiento final del nuevo pacto. Esto se evidencia por el hecho de que los apóstoles y discípulos llevaron a cabo una campaña de enseñanza destinada a ayudar a otros a conocer a Jehová. Del mismo modo, la Sociedad Watchtower también participa actualmente en una campaña educativa para familiarizar a las personas con Jehová. Pero, el pleno cumplimiento del nuevo pacto resulta en un cese de toda esa enseñanza. Esto es lo que predice la profecía: “¡Mira! Vienen días —es la expresión de Jehová—, y ciertamente celebraré con la casa de Israel y con la casa de Judá un nuevo pacto;  no uno como el pacto que celebré con sus antepasados en el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, ‘el cual pacto mío ellos mismos quebrantaron, aunque yo mismo los poseía como dueño marital’, es la expresión de Jehová.”  “Porque este es el pacto que celebraré con la casa de Israel después de aquellos días —es la expresión de Jehová—. Ciertamente pondré mi ley dentro de ellos, y en su corazón la escribiré. Y ciertamente llegaré a ser su Dios, y ellos mismos llegarán a ser mi pueblo.” “Y ya no enseñarán cada uno a su compañero y cada uno a su hermano, diciendo: ‘¡Conozcan a Jehová!’, porque todos ellos me conocerán, desde el menor de ellos aun hasta el mayor de ellos —es la expresión de Jehová—. Porque perdonaré su error, y no me acordaré más de su pecado.” (Jeremías 31: 31-34)

Desde el establecimiento del cristianismo, ningún cristiano, ni siquiera los apóstoles, ha podido jactarse de conocer a Dios y a Cristo por completo. El apóstol Pablo reconoció que solo tenía un conocimiento parcial, al decir: “Porque en la actualidad vemos en contorno nebuloso por medio de un espejo de metal, pero entonces será cara a cara. En la actualidad conozco parcialmente, pero entonces conoceré con exactitud, así como soy conocido con exactitud.’’

Entonces, aunque Jehová inauguró el nuevo pacto con los cristianos ungidos en el primer siglo, el propósito final del nuevo pacto aún no se ha cumplido. Ahí es donde el patrón establecido en la profecía de Jeremías nos ilumina acerca de lo que sucederá en un futuro.

El movimiento moderno de los testigos de Jehová ha creado una organización sobre la cual está el nombre de Dios, tal como los judíos en la época de Jeremías lo tenían. Debido a que el núcleo de la organización está compuesto por personas ungidas que están en un pacto con Jehová, la Sociedad Watchtower se ha convertido en la ciudad moderna de Dios y en el templo donde se invoca el nombre de Jehová. Como tal, Jehová Dios juzgará a la organización, como lo hizo con Jerusalén.

Después de eso, Dios renovará su pacto con su pueblo castigado. Solo que esta vez la restauración de la amistad con Dios se llevará a cabo mediante el derramamiento de toda la medida del espíritu de Dios sobre aquellos que ya están en el nuevo pacto. El hecho de que el nuevo pacto produzca un pueblo que conoce a Dios, y que ya no necesita que nadie les enseñe a conocer a Jehová, indica que la profecía de Jeremías apunta hacia el fin de la era cristiana.

Tener la ley de Jehová escrita en sus corazones significa que los cristianos redimidos heredarán la incorruptibilidad reservada para ellos. Nunca, jamás, volverán a rebelarse o requerirán que Dios los castigue “al grado apropiado”. Dios perdonará su error y al final, junto con todos los santos resucitados, se volverán uno con el Hijo de Dios, viéndolo “cara a cara’’.