8) ¿QUIÉN ES CIEGO?2018-10-29T16:03:26+00:00

¿QUIÉN ES CIEGO?

“¿Quién es ciego, si no mi siervo, y quién es sordo como mi mensajero a quien envío? ¿Quién es ciego como el recompensado, o ciego como el siervo de Jehová?’’ –Isaías 42:19

Imagine por un momento el maravilloso privilegio que tuvieron los apóstoles al asociarse personalmente con Jesús. Ellos viajaban con él, escuchaban sus enseñanzas, lo acompañaban en reuniones sociales y lo escuchaban silenciar magistralmente a los fariseos y a otros detractores. ¡Qué gran honor es el haber podido estar al lado de Jesús y preguntarle cualquier cosa!

Cuando Jesús pronunció el sermón más grande de todos los tiempos – el Sermón del Monte – ellos estuvieron ahí.

Ellos estuvieron en el mar de Galilea cuando Jesús se despertó de su sueño al tiempo que una violenta tempestad amenazaba con hundir la pequeña embarcación en la que viajaban. ¡Cuán sorprendidos debieron haber estado cuando Jesús con una sola palabra calmó al mar embravecido! También vieron cómo los demonios temblaban de pavor ante la presencia de Jesús, y fueron testigos de cómo el Señor abrió los oídos de los sordos, curó a los ciegos, y resucitó a algunas personas que habían fallecido recientemente. De hecho, ellos vieron hacer tantas cosas maravillosas al Mesías que años más tarde, el apóstol Juan escribió que todos los libros del mundo no serían suficientes para relatar detalladamente todo lo que sucedió en la vida y ministerio del hijo de Jehová.

Sin embargo, y a pesar que tenían a Jesús como su tutor personal, el lector moderno de las Sagradas Escrituras no puede evitar sorprenderse por la increíble falta de entendimiento que los apóstoles mostraron en diversas ocasiones. Aunque ellos tuvieron el privilegio de hablar directamente con Jesús, él los censuró con frecuencia. Considere por ejemplo la ocasión en que Jesús habló claramente a sus apóstoles respecto a su muerte y resurrección; y cómo, por alguna razón, ellos simplemente no entendieron lo que Jesús quiso decirles.

En el capitulo 16 de Mateo, se nos dice que Jesús les preguntó quién creían ellos que él era. Pedro respondió inmediatamente que Jesús era el Hijo del Dios vivo. Jesús reconoció ser el Hijo de Dios, y les dijo que era el Padre mismo quien le había revelado eso. Poco tiempo después que esto sucedió, el relato nos dice lo siguiente: “Desde ese tiempo en adelante Jesucristo comenzó a mostrar a sus discípulos que él tenía que ir a Jerusalén y sufrir muchas cosas de parte de los ancianos y de los sacerdotes principales y de los escribas, y ser muerto, y al tercer día ser levantado. Con eso, Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: “Sé bondadoso contigo mismo, Señor; tú absolutamente no tendrás este [destino]”. Pero él, dándole la espalda, dijo a Pedro: “¡Ponte detrás de mí, Satanás! Me eres un tropiezo, porque no piensas los pensamientos de Dios, sino los de los hombres”.

Qué humillación debió haber sido para Pedro el querer haber dado consejos a Jesús solo para ser censurado de esta manera; como si Cristo no supiera de lo que estaba hablando cuando mencionó su inminente muerte. Aquellos a los que nos tocó vivir casi 2000 años después que esto sucedió, sabemos y reconocemos que la muerte y la resurrección de Jesús son el fundamento que sostiene la fe cristiana. Debido a ello no podemos evitar preguntarnos, ¿Cómo es posible que los apóstoles hayan estado tan ciegos ante una verdad tan obvia y evidente? Esta no es solo una pregunta académica, pues los testigos de Jehová de la actualidad se encuentran en una situación muy similar a la de los discípulos de Jesús de aquel entonces.

La razón por la que los apóstoles no pudieron comprender lo que Jesús claramente afirmaba acerca de su muerte y resurrección, se debe a que no era la voluntad de Jehová el que ellos entendieran eso en ese momento. Considere por favor lo que Lucas nos dice al respecto: “Pues bien, todos empezaron a quedar atónitos ante el poder majestuoso de Dios. Ahora bien, mientras todos se maravillaban de todas las cosas que él hacía, él dijo a sus discípulos: “Alojen estas palabras en sus oídos, porque el Hijo del hombre está destinado a ser entregado en manos de los hombres”. Pero ellos continuaron sin entender este dicho. De hecho, les fue ocultado para que no lo penetraran, y tenían miedo de interrogarle acerca de este dicho”. (Lucas 9:43-45).

Partiendo de esa declaración podemos darnos cuenta que surgen dos preguntas muy importantes:

1.- ¿Por qué los apóstoles no pudieron comprender algo que es básico y elemental para los cristianos de la actualidad?

2.- ¿Por qué aparentemente Dios ocultó esta verdad tan vital para los apóstoles; especialmente si tomamos en cuenta el hecho de que Jesús había dicho que Dios mismo les había revelado que él era el Hijo de Dios? ¿Qué objetivo había detrás de su ignorancia?

Sin duda alguna, una de las razones principales para esta falta de entendimiento se debió a las ideas preconcebidas que ellos tenían con respecto al Mesías, y lo que debía suceder con él. Ellos creían que Jesús se iba a sentar literalmente sobre el trono de David en Jerusalén. El tener esas ideas les hizo imposible comprender que Jesús hablaba de realidades espirituales muy superiores; como, por ejemplo, el hecho de que el heredero del trono de David reinaría desde una Jerusalén celestial, y no desde una terrenal. Todos los apóstoles sabían y creían que Jesús era el heredero legítimo del reino de David; sin embargo, el Establecimiento Judío no pensaba lo mismo. Las profecías hebreas claramente decían que el heredero mesiánico del rey David reinaría por siempre sobre todas las naciones; y debido a ello, la idea de la muerte del Mesías era algo que carecía por completo de sentido para ellos. Por lo tanto, las erróneas ideas que los apóstoles tenían respecto al Mesías influyeron mucho, y eso fue en parte lo que les imposibilitó comprender que el Mesías tenía que morir.

Sin embargo, después de su resurrección, Jesús abrió los ojos de sus apóstoles. Esto lo comprobamos en Lucas 24:27, donde leemos: “Y comenzando desde Moisés y todos los Profetas les interpretó cosas referentes a él en todas las Escrituras”.

Sin embargo, seguimos preguntándonos: ¿Por qué Jehová no removió el velo de ignorancia de los apóstoles antes de la muerte y resurrección de Jesús? Aparte de sus ideas preconcebidas, otra razón que impidió a los apóstoles entender a cabalidad todos estos asuntos fue su propia falta de fe. Esa es la razón por la que, en el versículo anterior, Jesús los censuró de nuevo, diciéndoles: “¡Oh insensatos y lentos de corazón para creer en todas las cosas que hablaron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo sufriera estas cosas y entrara en su gloria?”.

Mateo 28:17 nos dice que algunos de los apóstoles dudaban de la resurrección de Jesús aun cuando lo tenían enfrente de ellos. ¡Imagínese eso! Los individuos que serían las piedras fundamentales de la congregación cristiana fueron llamados por Jesús “insensatos y lentos de corazón para creer en todas las cosas que hablaron los profetas”. Esto nos debe servir como una lección de humildad a todos los cristianos.

Otra razón por la cual la fe de los apóstoles fue puesta a prueba, se debe a que Satanás mismo exigió poner a prueba a aquellos que Jehová había elegido para reinar sobre el universo junto con Cristo Jesús. Esa es la razón por la que en la noche en que Jesús fue traicionado, él le dijo a Pedro que Satanás había exigido que los apóstoles fueran sacudidos como el trigo. También le dijo que él había orado a Jehová para que la fe de ellos no sucumbiera ante las pruebas.

Por lo tanto, Pedro habló por experiencia propia cuando en una carta a sus hermanos escribió: “ustedes han sido contristados por diversas pruebas, a fin de que la cualidad probada de su fe, de mucho más valor que el oro que perece a pesar de ser probado por fuego, sea hallada causa de alabanza y gloria y honra al tiempo de la revelación de Jesucristo”.  Parece ser que este requerimiento por parte de Satanás fue la razón principal por la que Jehová ocultó de los apóstoles la naturaleza de la muerte de Jesucristo. ¡Y en verdad que fue una gran prueba! ¡Cuando acusaron a Pedro de ser un discípulo de Jesús él negó al Señor en tres ocasiones!

Sin duda alguna, con el establecimiento del cristianismo, la calidad de la fe y devoción individual de las personas hacia Dios se convirtieron en el blanco de las acusaciones del Diablo. Antes que este asunto se resuelva de una vez y para siempre, cada siervo de Dios debe ser puesto varias veces a prueba; estas pruebas solo pueden ser superadas con una inquebrantable fe en Dios. Dios se complace mucho al permitir que sus siervos sean puestos bajo prueba, y que éstos salgan victoriosos, a fin de silenciar al acusador mayor.

Ahora bien, si Dios consideró apropiado permitir que los seguidores originales de Jesús fueran puestos bajo pruebas severas, ¿Por qué habríamos de creer que los seguidores de Jesús que estarían vivos cuando el Señor regresara no serían puestos bajo pruebas severas también?

HA CUBIERTO LAS CABEZAS DE USTEDES, LOS HOMBRES DE VISIONES

Así como ciertas verdades vitales fueron ocultadas a los apóstoles, algunas profecías revelan que es parte del propósito divino permitir que una “operación de error” similar confunda a la verdadera congregación cristiana durante la parusía de Jesús. Según las Escrituras, Jehová predijo que durante el tiempo del fin su pueblo estaría intoxicado y borracho con licor espiritual; licor que los cegaría, y les impediría comprender el significado de muchas profecías relacionadas con ellos.

Isaías 29: 9 – 10 nos dice: ‘’ Demórense y asómbrense; ciéguense, y sean cegados. Ellos se han embriagado, pero no con vino; se han movido con inseguridad, pero no a causa de licor embriagante. Porque Jehová ha derramado sobre ustedes un espíritu de sueño profundo; y cierra los ojos de ustedes, los profetas, y ha cubierto hasta las cabezas de ustedes, los hombres de visiones.’’

Aunque intoxicados por su propio conocimiento y supuesta importancia como voceros designados por Dios, desde el punto de vista de Jehová, los líderes de Ariel son tan irracionales como un borracho. Y debemos tener en cuenta que las Escrituras no dicen que Dios cierra los ojos de aquellos que solo afirman ser sus profetas y visionarios. Tampoco dice que sean necesariamente falsos profetas y visionarios sin valor (aunque en otras partes de la profecía se los describe como tales). Después de todo, los apóstoles sirvieron como portavoces y profetas cuando fueron comisionados por Jesús para anunciar que el Reino de Dios se había acercado; sin embargo, Jehová se complació en ocultarles temporalmente una verdad tan vital como la muerte en sacrificio de Jesús.

Razonablemente, entonces, Dios también reconoce a los “profetas” y “visionarios” de la profecía de Isaías como sus siervos; pero siguiendo el patrón del primer siglo relacionado con los apóstoles y discípulos antes del Pentecostés, Jehová también ha ocultado el significado de algunas visiones proféticas a siervos suyos, los cuales se consideran actualmente como ‘’iluminados’’ dentro de la organización hasta el momento en que se complace en revelar la verdad a los que tienen fe. El contexto de la profecía en el capítulo 29 de Isaías nos muestra que Jehová hace las cosas difíciles para su pueblo, permitiendo que Ariel se lamente y sufra antes de finalmente salvarlo de la calamidad. La razón por la cual Dios permite tal juicio se establece en el versículo 13, el cual dice: “Por razón de que este pueblo se ha acercado con su boca, y me ha glorificado meramente con sus labios, y ha alejado de mí su corazón mismo, y su temor para conmigo llega a ser mandamiento de hombres que se está enseñando.’’

Solo Dios puede leer las intenciones y secretos más íntimos del corazón humano, y solo Él está en condición de determinar cuán completo es nuestro corazón para con Él. No importa cómo nos veamos nosotros, lo que Él piensa es lo que realmente importa, así como lo afirmó el apóstol Pablo: “Porque no tengo conciencia de nada contra mí mismo. Sin embargo, no por esto quedo probado justo, sino que el que me examina es Jehová.” (1 Corintios 4:4) Dando un ejemplo de la penetrante visión de Jehová, Jesús citó la profecía de Isaías, y la aplicó a los judíos, cuando dijo: “Hipócritas, aptamente profetizó de ustedes Isaías, cuando dijo: ‘Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está muy alejado de mí”. Los judíos habían corrompido las leyes de Dios, y las habían transformado en simples tradiciones humanas. Es bueno señalar que en aquel tiempo los judíos aun eran el pueblo de Dios; es decir, eran sus siervos. Sin embargo, el contexto de la profecía indica que estas palabras aplican principalmente al Israel espiritual, Jesús solo aplicó el principio contenido en esa profecía a los judíos.

En efecto, estas palabras aplican de manera más significativa a los testigos de Jehová de la era moderna. ¿De qué manera? Bueno, ¿Quién glorifica a Jehová con sus labios? Ciertamente, los clérigos y feligreses de la cristiandad no han honrado el Nombre de Jehová. Ellos no le dan al Nombre Divino la importancia que merece. De hecho, muchos traductores de la cristiandad hasta han eliminado el sagrado Nombre de Dios de sus versiones bíblicas, sustituyendo el Nombre de Dios con términos genéricos como “Señor” o “Dios”. Ellos también han deshonrado a Jehová con su absurda y ridícula Trinidad, así como otras prácticas y doctrinas babilónicas.

Por su parte, los testigos de Jehová glorifican a Jehová “con sus labios” al hablar de Dios en su ministerio público y en sus congregaciones. Sin embargo, desde donde se encuentra, Jehová Dios se ha dado cuenta de que el temor hacia Él se ha transformado en seguir simples mandamientos de hombres. Sí, ¿Quién podría negar que se le da una gran importancia a todas las políticas y procedimientos organizacionales que provienen de la Watchtower?

Incuestionablemente, la Watchtower es el corazón y alma de la fe de los testigos de Jehová. Igualmente, es innegable que los testigos de Jehová son más agentes y representantes de la Sociedad que ministros de Jehová. A los testigos de Jehová no solo se les instruye sobre qué decir en el ministerio, sino cómo decirlo. Betel determina prácticamente todos los aspectos de la fe a tal punto que no es inusual escuchar a los testigos de Jehová citar la autoridad de “La Sociedad”, en oposición a la autoridad de la Biblia o de Jehová Dios mismo. Es increíble el hecho de que incluso la organización ha instado a los testigos de Jehová a no utilizar la expresión ‘la Sociedad dice …’. No debe sorprendernos entonces el por qué muchas personas consideran a los testigos de Jehová víctimas de un culto que les ha lavado el cerebro.

Es verdad que el apóstol Pablo aconsejó a los cristianos a estar en sujeción de aquellos que llevan la delantera; sin embargo, el apóstol también era consciente de la tendencia entre cristianos a hacerse meros seguidores de hombres. Entre los corintios algunos afirmaban pertenecer a Pablo, otros a Pedro, y otros a Apolos. ¿Debemos suponer que los cristianos de la actualidad son diferentes, y que hay una menor inclinación a seguir a hombres o a alguna organización? Obviamente, la respuesta es no. Siendo ese el caso, y en vista de la fuerte influencia que la organización Watchtower ejerce sobre la vida de los testigos de Jehová, debemos preguntarnos si estas personas en realidad están dedicadas a Dios y están siguiendo el ejemplo de Jesús, o si tal vez se han convertido en simples seguidores de hombres.

Pero, ¿Cuál será el fin de aquellos que solo honran a Jehová con sus labios, pero cuyo corazón está muy alejado de él? Ese es precisamente el tema del que trata el resto del capítulo 29 del libro de Isaías. En el versículo 14 leemos: “Por lo tanto, aquí estoy yo, Aquel que volverá a obrar maravillosamente con este pueblo, de manera maravillosa y con algo maravilloso; y la sabiduría de sus sabios tiene que perecer, y el mismísimo entendimiento de sus discretos se ocultará”.

Ahora bien, si este juicio aplica a la cristiandad, ¿Cómo es posible que Dios vaya a actuar maravillosamente para con ellos? Ciertamente puede considerarse excelente el hecho de que Dios actúe maravillosamente para con alguien. Puesto que el contexto de estas palabras señala la forma como Jehová Dios llevará a cabo la restauración de su pueblo, entonces no podemos evitar inferir que a quienes se les llama ‘’discretos’’ en el versículo, aquellos cuya sabiduría tiene que perecer ante el juicio de Dios, son aquellos que se identifican con la clase del esclavo fiel y discreto. Eso evidente por lo que notamos en los siguientes versículos: ‘’ ¡Ay de los que van a gran profundidad en ocultar consejo de Jehová mismo, y cuyos hechos han tenido lugar en un sitio oscuro, mientras dicen: “¿Quién nos está viendo, y quién sabe de nosotros?”! ¡Qué perversidad la de ustedes! ¿Acaso al alfarero mismo se le debe considerar igual al barro? Pues, ¿debe decir la cosa hecha respecto a su hacedor: “Él no me hizo”? Y, ¿realmente dice la mismísima cosa formada respecto a su formador: “Él no mostró entendimiento”? ‘’

Jehová Dios es el Gran Alfarero, el Sabio Hacedor y Formador de Israel para su propia gloria. Es perversidad pura el que simples criaturas provenientes del barro cuestionen porqué hace parte del propósito de Dios el que su amada organización pase por dificultades y sufrimiento. Es muy significativo que el apóstol Pablo haya citado la ilustración del alfarero, y la haya aplicado a la congregación cristiana del primer siglo, quienes tal vez tontamente podrían haber estado cuestionando los caminos de Dios, y su forma de hacer las cosas.

Obviamente, aquellos “que van a gran profundidad en ocultar consejo de Jehová mismo” solo pueden ser aquellos que se encuentran en posición de dar a conocer el consejo de Jehová a su pueblo. Por lo tanto, esta censura parece estar dirigida a aquellos que han promovido interpretaciones fantasiosas a fin de hacernos creer que Cristo Jesús volvió en 1914, y que él ya ha saldado cuentas con los habitantes de la casa de Dios.

A pesar del entendimiento y sabiduría que la Sociedad Watchtower ha mostrado en otras cosas, podemos afirmar que en lo que se refiere a asuntos proféticos, los videntes y profetas oficiales de esa organización bien podrían considerarse como analfabetos. Las ridículas y absurdas interpretaciones que ellos han hecho de la profecía de Isaías son una prueba más de su ceguera e ignorancia.

Aunque los profetas de Betel jamás admitirán ser ciegos o ignorantes, es evidente que esta porción de la profecía aplica a ellos mejor que a nadie: “Y para ustedes la visión de todo llega a ser como las palabras del libro que ha sido sellado, el cual dan a alguien que conoce la escritura, y le dicen: “Lee esto en [voz] alta, por favor”, y él tiene que decir: “No puedo, porque está sellado”; y hay que dar el libro a alguien que no sabe escritura, y [alguien] dice: “Lee esto en [voz] alta, por favor”, y él tiene que decir: “No sé nada de escritura”.

Tal como las ideas preconcebidas de los apóstoles fueron una piedra de tropiezo para ellos; de igual manera, la presunción y petulancia de la Sociedad Watchtower al afirmar que Cristo empezó a reinar el mundo en 1914, será sin duda alguna algo que causará gran confusión entre sus feligreses y pondrá a prueba su fe, una vez que Jesús haya realmente regresado. Y es precisamente en ese momento cuando según la profecía, el vocero terrenal de Dios será silenciado: ‘’Y tienes que ser rebajada de modo que hables desde la tierra misma, y como desde el polvo tu decir sonará bajo. Y cual médium espiritista tu voz tiene que llegar a ser aun desde la tierra, y desde el polvo chirriará tu propio decir.’’

De manera críptica Jehová describe cómo su siervo organizacional -Ariel- es humillado y rebajado, al grado que su voz se convierte en un simple murmullo de ultratumba. Al usar estas comparaciones, Jehová nos está diciendo que la fuerte y robusta voz de su siervo será silenciada debido al juicio que se llevará a cabo en contra de él. Puesto que los testigos de Jehová consideran a la organización Watchtower como el vocero oficial de Dios en la tierra, el hecho que el murmullo de Ariel parezca provenir de ultratumba solo puede significar que el esclavo fiel y discreto será enmudecido, al grado de parecer un enfermo afligido por afasia.

No será hasta ese momento en que por fin los ojos y los oídos de los siervos de Dios serán abiertos. Esta restauración no se llevará a cabo por medio de ninguna organización, sino que será efectuada por el mismísimo Jesús; así como lo anuncia la profecía: “Y en aquel día los sordos ciertamente oirán las palabras del libro, y desde las tinieblas y desde la oscuridad hasta los ojos de los ciegos verán. Y los mansos ciertamente aumentarán su regocijo en Jehová mismo, y aun los pobres de la humanidad estarán gozosos en el mismísimo Santo de Israel. (Isaías 29:18)

Si los mansos ciertamente aumentarán su regocijo en Jehová mismo, esto obviamente significa que los mansos ya se habían regocijado en Jehová previamente antes de que sus ojos y oídos fueran abiertos, solo que no lo habían hecho al máximo.

El capítulo 29 del libro de Isaías concluye mencionando que Jehová logra su propósito, al censurar e instruir personalmente a su extraviado pueblo. Las Escrituras nos dicen que, así como a los apóstoles se les abrieron los ojos después de la resurrección de Jesús; de igual manera, a “Jacob” se le garantiza que sus hijos – las otras ovejas – también llegarán a conocer a Dios, y a comprender la verdad en su totalidad: “Porque cuando vea a sus hijos, la obra de mis manos, en medio de él, santificarán mi nombre, y ciertamente santificarán al Santo de Jacob, y considerarán con respetuoso temor al Dios de Israel. Y los que están errando en [su] espíritu realmente llegarán a conocer entendimiento, y hasta los que están refunfuñando aprenderán la instrucción”.

“MI PROPIO ÍDOLO LAS HA HECHO”

El capítulo 48 del libro de Isaías también explica de forma similar por qué Dios ha ocultado gran parte del mensaje contenido en su Palabra, y ha reservado su entendimiento correcto hasta el tiempo de la revelación de Jesús. Como si se tratara de un mensaje futuro encapsulado en el tiempo, Isaías nos dice: “Has oído. Contémplalo todo. En cuanto a ustedes, ¿no [lo] anunciarán? Te he hecho oír cosas nuevas desde la actualidad, hasta cosas mantenidas en reserva, que no has sabido. En la actualidad tienen que ser creadas, y no desde aquel tiempo, aun cosas que antes de hoy no has oído, para que no digas: ‘¡Mira! Ya las he sabido”.

¿Qué propósito podría tener Jehová al ocultar deliberadamente de sus siervos ciertos aspectos de la profecía bíblica? El versículo cinco nos da la respuesta, diciendo: “Para que no dijeras: ‘Mi propio ídolo las ha hecho, y mi propia imagen tallada y mi propia imagen fundida las han ordenado”.

El hecho de que desacreditar al ídolo Watchtower sea el propósito de Jehová al ocultar de su pueblo cierta comprensión vital de las profecías se hace evidente en el versículo 11, donde leemos: “Por mi propia causa, por mi propia causa actuaré, porque, ¿cómo podría uno dejarse profanar? Y a ningún otro daré mi propia gloria”.

Debido a que de forma petulante la organización Watchtower se ha autoglorificado al afirmar ser la única fuente proveedora de la verdad divina, Dios ha considerado como parte de su propósito el ocultar revelaciones vitales a este sabelotodo y orgulloso ídolo. Es durante el periodo de sufrimiento y aflicción que Jehová mismo llega a ser Rey, cuando Dios mismo recompra a sus humillados siervos, y les revela directamente a ellos cosas que hasta ahora han sido guardadas en reserva.

Volviendo a la pregunta que hicimos al inicio de este capítulo, ¿Qué contestaría usted a lo que menciona en Isaías 42:19, el cual nos dice: ¿Quién es ciego, si no mi siervo, y quién es sordo como mi mensajero a quien envío? ¿Quién es ciego como el recompensado, o ciego como el siervo de Jehová?

Bueno, ¿A quién se dirigen las palabras que encontramos en el versículo veinte? Ahí Dios dice: “Era caso de ver muchas cosas, pero tú no seguiste vigilando. Era caso de abrir los oídos, pero no seguiste escuchando”.

Ciertamente los testigos de Jehová dan evidencia de haber tenido el privilegio de “haber visto muchas cosas” – inclusive cosas y misterios profundos de la Palabra de Dios -. Aparte de eso, los testigos de Jehová presumen de “andar en la verdad” y de tener los ojos y oídos abiertos a las verdades bíblicas.

No obstante, Jehová Dios mantiene ciertas cosas en reserva a fin de evitar que su pueblo presuma que su propio ídolo se las ha revelado. En Isaías 42:18-20 Dios mismo nos dice que la razón por la cual su pueblo está ciego se debe a su idolatría. De hecho, el versiculo 17 dice lo siguiente: “Tienen que ser vueltos atrás —quedarán muy avergonzados— los que están cifrando confianza en la imagen tallada, los que están diciendo a una imagen fundida: “Ustedes son nuestros dioses”.

Al actuar de esa forma, Jehová tiene como propósito curar a su pueblo de la idolatría organizacional en la que han incurrido, de tal manera que puedan adorar únicamente al Dios que merece su devoción exclusiva y confiar solo en Él.

En lo referente a la inquisitiva pregunta que nos hacen las Escrituras, la cual nos dice que quién es tan ciego como el siervo de Jehová solo podemos decir que una vez que Jehová mismo llegue a ser Rey, lo único que podremos hacer será ofrecer una humilde respuesta, diciendo: Nadie Padre, nadie es tan sordo como tus mensajeros; nadie es tan ciego como tu siervo; ¡Nadie está tan ciego como los testigos de Jehová!