PRÓLOGO2018-10-28T14:19:16+00:00

¡Bienvenido a esta tercera y mejorada edición de referencia de Jehová Mismo Ha Llegado A Ser Rey!

Aquellos que esperan encontrar un mensaje en contra de los testigos de Jehová se sentirán muy decepcionados al leer este libro. Su mensaje central es tan simple como inquebrantable: los testigos de Jehová son el pueblo moderno de Dios en medio de este sistema de cosas malvado, el cual se acerca rápidamente a su fin. Cuando llegue ese momento, el asunto planteado acerca de la soberanía de Jehová se resolverá de una vez para siempre.

Irónicamente, si bien este libro está firme e incondicionalmente a favor de los testigos, es probable que los testigos de Jehová comunes se sientan ofendidos al leerlo, ya que los obliga a esforzarse personalmente por examinar algunas de las profundamente arraigadas y atesoradas enseñanzas organizacionales no respaldadas por una creciente suma de evidencias tanto seculares como bíblicas. Si se lleva a cabo este examen personal, se estaría yendo en contra de las indicaciones de la directiva de la organización, lo cual puede llevar a ser censurado por los ancianos de la congregación, o a algo mucho peor: el ser expulsado y perder la amistad y compañía de hermanos y familiares.

Sin embargo, la situación rápidamente cambiante en la escena mundial en general, las expectativas fallidas que han sido alimentadas y alentadas por la Watchtower y los crecientes problemas dentro de la organización que ganan notoriedad pública y que hacen tropezar a muchos hermanos y hermanas apuntan a la urgencia de este asunto para los siervos de Jehová Dios.

Pero, no se engañe, este libro no presenta argumentos que hagan felices ni a opositores ni al típico testigo de Jehová.

Como resultado de eso, el autor, Robert King, es despreciado por ambas partes, a pesar de que continúa confesando públicamente su convicción inquebrantable de que solo los testigos de Jehová tienen la verdad, y por lo tanto tienen el privilegio y la responsabilidad de servir como embajadores y hacedores de discípulos.

De hecho, puede ser llegar a ser sorprendente que en ninguna parte de todas las cartas, ensayos y boletines escritos por Robert King a lo largo de los años haya habido un llamado a hacer una reforma o un intento por corregir aquellos problemas que son una influencia corrosiva tanto para la organización como para las congregaciones. Aun así, él ha soportado acusaciones, como que es un apóstata, un opositor, alguien que busca seguidores para arrastrarlos tras de sí o que su orgullo lo ha colocado por encima de la sabiduría y la visión de los líderes de la organización Watchtower que Jehová mismo designó a través de su hijo para alimentar al pueblo de Dios hoy.

Debe ser una gran decepción para sus detractores y acusadores el hecho de que Robert King nunca ha sugerido o alentado a ningún hermano o hermana a abandonar la organización. Una y otra vez, siempre ha hecho lo contrario. Alienta encarecidamente a su lector a que permanezca a pesar de las cosas que explica este libro, y lo insta a confiar en la capacidad que posee Jehová para enderezar las cosas a su debido tiempo. Aunque él entiende que algunos se encuentran en situaciones donde ya no es posible permanecer debido a las políticas existentes dentro de la organización y hay personas nombradas que están más interesadas ​​en comités judiciales de expulsión y amonestación que en la obligación dada por Dios de cuidar a las ovejas de Jehová en tiempos de angustia; él nunca recomienda tal proceder.

Este libro nos muestra un gran conocimiento acerca de los problemas y fallas existentes dentro de la organización, pero nos demuestra bíblicamente el por qué podemos esperar que estos problemas existan dentro del pueblo moderno de Dios. Estos son problemas reales que afectan la fe, la conciencia y, en ciertos casos, incluso la seguridad de algunos miembros de las congregaciones. Muchas personas han tropezado debido a los graves errores llevados a cabo por la directiva de los testigos de Jehová.

Sin embargo, ninguno de estos problemas será resuelto por simples mortales.

Después de todo, si estos pudieran ser remediados por hombres, incluso aquellos con las mejores intenciones, no tendríamos la necesidad ni el anhelo de la solución eterna a todos los problemas e inconvenientes que vendrá únicamente a través del Reino Mesiánico de Jesucristo. Los intentos por corregir los problemas que se describen en este libro no tendrán éxito, debido al hecho que todo lo que sucede ya ha sido predicho por las Escrituras. De hecho, por más contradictorio y extraño que suene, es debido a la presencia de estos problemas dentro de la organización Watchtower que podemos identificar a los testigos de Jehová como el pueblo de Dios hoy, y no solo por su predicación única de las buenas nuevas.

No obstante, tal como este libro nos muestra detalladamente, estos problemas no son nuevos para el pueblo de Dios. La Biblia está repleta de relatos acerca de las fallas que tuvieron los siervos de Dios en el pasado y de como se desviaron del camino de Jehová.

Estos ejemplos históricos registrados para nosotros en las páginas de la Biblia se presentan como una advertencia a las generaciones futuras de que Jehová no es un Dios de tolerancia infinita. Él disciplina a aquellos a quienes ama, y ​​en casi todos los casos este castigo se llevó a cabo por el uso de un enemigo extranjero que subyugó al pueblo de Dios, con el propósito de recordarles al Dios que los sacó de la esclavitud, al Dios que celebró un pacto solemne con ellos, el cual sus descendientes rompieron y el hecho de que Jehová es un Dios Salvador. 

Hoy en día, muchos miembros de las iglesias de la cristiandad creen que todos ellos serán “arrebatados” milagrosamente en un éxtasis antes de que se desaten eventos catastróficos en el planeta durante últimos días de este malvado sistema de cosas, y que serán llevados al cielo, donde serán meros observadores de la calamidad que sobrevendrá a los dejados atrás en la Tierra durante la Gran Tribulación.

Mientras que los testigos de Jehová rechazan la doctrina del “rapto”, también han llegado a convencerse de que de alguna manera serán protegidos milagrosamente en los días venideros, incluso si el resto de religiones ‘’cristianas’’ son destruidas. Los testigos creen que cuando las perversas fuerzas de Satanás finalmente se vuelvan en contra del pueblo de Dios, esto equivaldrá a tocar el ojo de Jehová, y de manera repentina, el Todopoderoso destruirá a sus enemigos de los anales de la historia mientras ellos simplemente contemplarán el juicio sobre sus enemigos y a continuación, serán los herederos de una tierra paradisiaca.

Después de todo, esto es lo que la directiva de los testigos de Jehová les ha hecho creer. Este libro dedica una gran parte de sus páginas a demostrar que tal no será el caso.

Desafortunadamente, la mayoría de los testigos de Jehová continuarán rechazando rotundamente las evidencias encontradas en las páginas de la Biblia, explicadas en este libro, por el simple hecho de que estas entran en conflicto con los puntos de vista de la directiva de la organización.

Esto también ha sido profetizado en la Biblia y no debería sorprendernos.

De hecho, el proclamar el juicio venidero de Jehová con respecto a su propio pueblo lo lleva a uno a tener una vida sombría y aislada. Lo lleva a ganarse el desprecio, odio y ostracismo de aquellos que alguna vez adoraron junto a ti, y te llamaron hermano.

En tiempos bíblicos, estas personas eran conocidas como profetas. Hoy en día, las personas asocian esa palabra con pronosticadores, personas que especulan y adivinan acerca del futuro y coincidencialmente, a veces aciertan.

Sin embargo, en tiempos bíblicos, un profeta no era alguien que simplemente especulaba acerca del futuro. Un profeta era alguien que anunciaba un juicio que provenía del Altísimo, de Jehová Dios mismo. Fueron los profetas quienes hicieron un llamado al arrepentimiento a un pueblo terco y necio que se había opuesto a Jehová, incluso si el castigo mismo no podía ser mitigado. La comisión de los profetas exigía prepararse para ese juicio venidero, de modo que cuando ocurría de manera aplastante, el pueblo de Dios no se descorazonaba como si Jehová los hubiera abandonado por completo. Un profeta tenía la responsabilidad de ayudar al pueblo de Dios a entender por qué Jehová los estaba castigando, mientras que al mismo tiempo se encontraba en oposición a los líderes del pueblo de Dios.

En definitiva, era un trabajo bastante ingrato.

En ninguna parte de la Biblia podemos encontrar un solo ejemplo en donde el pueblo de Dios agradeciera a un profeta las condenaciones que hacía en contra de las cosas repugnantes que se practicaban a lo largo y ancho de la nación, ni tampoco por su firme determinación a declarar abierta y fuertemente los juicios de Jehová. En realidad, el pueblo de Dios tiene una larga historia de asesinatos llevados a cabo en contra de aquellos a quienes Dios llama para que den advertencia acerca de un juicio cercano.

Teniendo en cuenta lo anterior, no deberíamos ser tan obtusos como para creer que algo como eso no ocurriría en nuestros días, especialmente entre el propio pueblo de Dios.

Tenemos evidencia bíblica que nos demuestra que aquellos que hablan sobre razonamientos falaces, conclusiones engañosas y enseñanzas que deshonran a Dios serán rápidamente eliminados por el pueblo de Dios en la parte final de los días. Si no fuera así, Dios no se habría preocupado por que en la actualidad tuviéramos ejemplos del pasado que fueron registrados para nosotros como prueba de que no solo esos sucesos tuvieron lugar en ese momento, sino que ocurrirán una vez más … y que Jehová siempre se venga de aquellos que asesinan a quienes Él envía.

Sin lugar a dudas, hay mucho que considerar y hay una gran cantidad de referencias bíblicas en este libro para examinar detenidamente y en oración. Aquellos que tengan preguntas pueden hacerlas contactando a Robert King, ya que este libro simplemente nos da un resumen acerca de todos estos importantes asuntos. Él ha respondido tanto a las acusaciones como a las preguntas abiertas y sinceras encontradas en Internet.

Además, esta es la tercera y presumiblemente (debido al cambio rápido de los acontecimientos mundiales en este momento) la última edición de Jehová Mismo Ha Llegado A Ser Rey. Se ha actualizado para garantizar que se pueda disfrutar en una amplia gama de plataformas, así como en los formatos más tradicionales, como un libro impreso.

Esta tercera edición también puede considerarse una edición de referencia definitiva, ya que ahora contiene nuevas referencias encontradas tanto en la Biblia como en algunas de las publicaciones más recientes de los testigos de Jehová. Robert ha agregado hipervínculos informativos cuando corresponde para ayudar a dilucidar el material para los lectores que desean referencias adicionales. Los errores tipográficos restantes también se corrigieron. Además, los cambios recientes en los puntos de vista de la organización se han incorporado al material según corresponde.

Se espera que el lector aprecie el amor y la preocupación que conlleva editar y escribir esta tercera edición.

Después de todo y contrariamente a la opinión de aquellos que denigran los esfuerzos de Robert King, el propósito de este libro es dar esperanza, no derribar ni reemplazar la fe ni crear seguidores, sino que ¡Prepara a los hermanos y hermanas para el juicio venidero del pueblo de Dios, porque Jehová Mismo Ha Llegado A Ser Rey!

Además, el apóstol Pablo nos recuerda:

‘’ Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes de este mundo de tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestiales.’’ (Efesios 6:12, Biblia de las Américas)

-Timothy B. Kline, 7 de febrero de 2016